Historias de heroes en diferentes contextos.

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Autor: Israel Valdés Rodríguez

No toda acción excepcional y sobresaliente puede calificarse de heroica. Heroica es aquella acción humana extraordinaria cuyas intenciones subjetivas se corresponden con los intereses y valores sociales. Siempre se trata de identificar estas acciones con hechos de guerra o acciones militares; es cierto, que en las guerras ó conflictos bélicos, sobre todo cuando se defienden causas justas, se pone de manifiesto el heroísmo militar, que es la forma superior de manifestación de la valentía y que se expresa por la responsabilidad moral en la lucha armada contra el enemigo y donde un individuo, colectivo militar y el pueblo en general realizan acciones abnegadas y altruistas que sobrepasan las normas habituales de conducta.

 

Sin embargo, en infinidad de ocasiones se manifiestan acciones extraordinarias en beneficio de la comunidad en tiempos de paz, sobre todo en el diario cumplimiento del deber.

 

Nuestro Héroe Nacional José Martí, ha expresado: “Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, a los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.” (1)

 

Héroe se puede ser todos los días; pero el verdadero héroe es el que sacrifica su heroísmo al bien de su patria.” (2)

 

George Washington (1732-1799) fue el comandante del denominado ejército continental en la guerra de independencia de las Trece Colonias. Los historiadores han aseverado que Washington mostró un considerable interés y muy buenas aptitudes para las actividades de inteligencia. Personalmente reclutó e instruyó decenas de agentes y los envió al campo enemigo para la obtención de información; algunos de estos lo hicieron voluntariamente como patriotas y otros por intereses monetarios. Como comandante en Jefe del Ejército Continental, orientó e influyó en sus generales y demás jefes subordinados, sobre la importancia y la necesidad de información de inteligencia sobre el enemigo, como condición determinante para dirigir las acciones ofensivas contra el ejército británico lo que contribuyó decisivamente en la victoria de las Trece Colonias sobre los británicos.

 

Uno de los agentes reclutado por Washington fue el joven capitán Nathan Hale (1755-1776). Nació en Conventry, Connecticut, el 6 de junio de 1755, hijo de Richard Hale, granjero y puritano devoto y de Elizabeth Strong. Fue considerado un niño prodigio. Fue un atleta natural, intelectualmente capacitado y notablemente valiente. En 1773 se graduó en la Universidad de Yale con mérito de honor y dos años sirvió como maestro. No obstante su carrera pedagógica fue efímera. En 1774, se unió a la Séptima Milicia de Connecticut y pronto obtuvo el grado de Sargento de Primera. El 19 de abril de 1775, las tropas británicas chocaron por primera vez con la milicia americana de Lexington Green, anunciándose así el inicio de la Revolución Americana. El 6 de julio de ese propio año, tres días después de que el General George Washington asumió el mando del Ejército Continental en Cambridge, Massachussets, Hale fue ascendido a Teniente. Seis meses después fue remitido al Décimo Noveno Regimiento de Connecticut.

 

A principios de 1776 Washington ordenó la formación de cuatro compañías de rangers bajo las órdenes del Teniente Coronel Thomas Knoweton. Hale fue designado jefe de una de las compañías y se fijó como misión el reconocimiento de las posiciones británicas, algo sumamente difícil y arriesgado. La situación del ejército continental era en extremo delicada, estaban enfrentando un fuerte invierno, numerosas deserciones y un ejército británico superior en fuerzas, armamento y organización.

 

Washington se percató que así no se podía defender todo el territorio de Manhattan y les expresó este dilema a sus subordinados, haciendo hincapié en la necesidad de determinar qué punto a lo largo de toda la línea de defensa sería atacado por los británicos. Era imprescindible obtener la información a través de una buena y rigurosa labor de inteligencia. Es entonces que el recién ascendido, Capitán Hale, se ofreció voluntariamente para ir a obtener la información.

 

Penetró las líneas británicas vestido de civil y se identificó como un profesor de escuela, cobertura esta que coincidía con su anterior profesión. No obstante su alta estatura y una cicatriz que poseía en su cara producto de una explosión de pólvora, serían rasgos que podían llamar la atención. Permaneció durante varios días obteniendo información del enemigo y cuando de regreso se disponía cruzar las líneas británicas fue detenido y registrado. Le encontraron notas, apuntes y croquis que trató de esconder, pero al verse descubierto de inmediato admitió que era un oficial del Ejército Continental de Washington. Enseguida fue llevado ante el General Sir William Howe, Comandante en Jefe de las fuerzas británicas quien sin previo juicio ordenó la ejecución del valiente Hale. A la mañana siguiente, domingo 22 de septiembre de 1776 fue conducido al patíbulo, atado de pies y manos. Allí delante de un destacamento de soldados británicos profirió sus últimas palabras: “Yo solo siento tener una sola vida para ofrendarla por mi país.” (3)

 

Entonces fue colgado y aunque se había ganado la admiración de sus ejecutores, por su firmeza y valentía ante la muerte, su cuerpo permaneció durante varios días expuesto, para que sirviera de escarmiento. Después el cadáver fue enterrado en un lugar desconocido.

 

En 1914 fue levantada una estatua de Nathan Hale en el patio de la Universidad de Yale. Su rostro fue creado imaginariamente, pues en realidad nunca se obtuvo una foto de él. La estatua reproduce la figura de un joven erguido y rebelde, con un lazo alrededor de su cuello y con las manos atadas detrás. Una copia de esta estatua fue erigida en 1973, próximo a la entrada del cuartel general de la CIA en Langley, Virginia. El 10 de octubre de 1985 la Asamblea General de Connecticut proclamó oficialmente a Nathan Hale como Héroe del Estado de Connecticut.

 

Es conocido, que cinco héroes cubanos, Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando, fueron sancionados injustamente en los Estados Unidos, por el solo hecho de combatir el terrorismo en las mismas entrañas del desmoralizado imperio.

 

El héroe norteamericano Nathan Hale, necesitaba información sobre las futuras acciones de las tropas enemigas y sobre todo, el lugar específico por donde éste atacaría, así como las fuerzas y medios con que contaban para el desarrollo de la ofensiva. Fue una muestra de patriotismo y así contribuyo con la guerra de independencia de su país. En el caso de los cinco héroes cubanos ha quedado demostrado que no fueron espías, pues no tuvieron acceso a información clasificada o a áreas sensibles. Cuando fueron arrestados el gobierno norteamericano confiscó miles de páginas de documentos pertenecientes a los cinco cubanos y no se encontró ni un solo texto de material clasificado. En fin, son seis héroes que cumplieron su deber con la patria que los vio nacer.

 

En la entrevista concedida por el Comandante en Jefe Fidel Castro a la periodista Lucía Newman de la Cadena de Televisión Norteamericana CNN, el 19 de octubre de 1998, aporta datos suficientemente concluyentes:

 

¿Qué información nos interesa de los Estados Unidos? Exclusivamente información sobre las actividades terroristas contra Cuba, información sobre los planes de sabotaje, de los que han realizado muchos; introducción de explosivos, de armas procedentes de Estados Unidos, de lo cual tenemos montones de pruebas; introducción de virus y bacterias desde Estados Unidos, es decir, guerra bacteriológica y, muy especialmente, graves actos terroristas organizados contra el país desde Estados Unidos.”

 

Para eso fueron enviados nuestros cinco héroes a Estados Unidos; sus propósitos y objetivos son diferentes a los de Nathan Hale, pero inexorablemente estas que acabamos de narrar son historias de héroes.

 

 

CITAS

  1. Martí, José: Tres héroes. La edad de oro, Nueva York, 1889, Tomo 18, Obras Completas, p’agina 308.

  2. Martí, José: Patria. Los moros en España, 31 de diciembre de 1893.

  3. Polmar, Norman y B. Allen. Spy Book, The Enciclopedia of Espionaje, USA, 1998, p’agina 590.

 

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2 respuestas a Historias de heroes en diferentes contextos.

  1. «Su Señoría, la Fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel. Confío en que si no es en este, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán por encima de los prejuicios políticos y los deseos de venganza y se comprenderá que no hemos hecho ningún daño a este país, que merezca semejante condena. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Hale, cuando dijo: ´Solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria´.
    Muchas gracias.
    Gerardo Hernández Nordelo»
    Este Héroe cubano, cruzó al frente enemigo, se infiltró en sus filas, obtuvo la información, se la envió a su pueblo, este a su vez se la entregó al que abrigaba a ese enemigo (EUA) y que hicieron allá. Pues detenerlo, tratar de amedrentarlo y sancionarlo. Por eso es Héroe de la República de Cuba.

  2. Me gusta este artículo, ajeno a chovinismos y con muy buen rigor histórico

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