La mentira en la campaña “Conecta a Cuba”

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Recientemente pude ver en Youtube el audiovisual que promueve la campaña “Conecta a Cuba”. Más que indignación, el material me provoca las ganas de debatir y sobre todo, de desmentir, argumentos en mano, la “realidad” que proclama dicho material.

Lo primero que llama la atención es la manera en que se presenta a Cuba por la voz en off: “la Isla de los desencantados, de los marginados, de los desconectados”. Vayamos por parte, desmontando uno a uno esos calificativos:

Primero: Es poco comprensible para quienes vean con sentido objetivo y crítico este material, cómo puede ser Cuba la Isla de los desencantados, cuando los casi tres millones de extranjeros que nos visitan son capaces de ver por sí mismos a un pueblo que trabaja, estudia, se supera y vive con alegría el día a día. No puede haber más cantidad de observadores en un país, a quienes no se les puede engañar, porque llegan a ser parte de la cotidianidad y ven por sí mismos la realidad.

No olvidemos que los visitantes foráneos se alojan bien en hoteles, casas de renta o sencillamente van a casa de sus familiares o amistades en la Isla, donde pueden constatar por sí mismos que, más allá de las carencias objetivas de un país subdesarrollado y bloqueado por la mayor potencia imperialista del mundo, puede haber (y de hecho hay) inconformidades con determinados aspectos de la vida económica, política o social, pero mayoritariamente la población vive una vida matizada por su seguridad en la protección que le brinda el Estado, en la educación, la salud, la cultura y el deporte, por solo citar algunos servicios y derechos básicos accesibles a todos, sin importar origen social, edad, raza, credo o filiación política.

Este es un país donde vota en elecciones más del 89% de los electores y en el cual se ha refrendado constitucionalmente con el voto superior al 90%, el modelo político y socio-económico socialista. Entonces ¿quiénes son los desencantados? Obviamente, no es la mayoría del pueblo cubano.

Segundo: Es poco creíble presentar a Cuba al mundo como el país de los marginados, cuando el índice de desempleo es muy inferior a la media del continente y del mundo, con indicadores que ya quisieran tener países desarrollados como el propio Estados Unidos, cuyas instituciones oficiales se encargan de promover campañas como la que ocupa este análisis. Baste señalar que estudios recientes afirman que 2013 cerró con una cifra de desempleados superior en cinco millones respecto al año precedente, y una buena parte de ellos se localizan en naciones desarrolladas.

No puede ser Cuba un país de marginados cuando la Constitución de la República establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y por tanto disfrutan de los mismos derechos y cumplen con las mismas obligaciones, sin distinción ninguna. Asimismo, este es probablemente uno de los pocos que dispone a nivel estatal, de una Comisión de Prevención y Atención Social, en la cual están implicados la generalidad de los organismos de la Administración Central del Estado, que desarrollan acciones propias y coordinadas en función de prevenir el delito y las prácticas sociales inadecuadas, a la vez que se ocupan, desde su posición particular en el sistema, de atender las situaciones, fenómenos y condiciones con impacto negativo en la sociedad.

Considerando que la protagonista y demás personajes del material son jóvenes en su mayoría, puede concluirse que se presenta a la juventud como marginada y esto es algo menos creíble aún. Los jóvenes en Cuba son protagonistas de la obra social. Estudian y trabajan en su gran mayoría; hacen arte agrupados en la Asociación Hermanos Saíz; tienen su organización de vanguardia, la Unión de Jóvenes Comunistas, se afilian a otras organizaciones como la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) o la Federación Estudiantil Universitaria (FEU, con más de 80 años de fundada), donde tienen amplios espacios de debate y discusión y cuyos congresos Cuba y el mundo han podido ver reseñados por los medios de prensa cubanos y foráneos.

Nuestra juventud está comprometida con la obra de la Revolución, a pesar de los intentos subversivos que buscan construir con campañas mediáticas líderes juveniles sin capacidad para arrastrar masa alguna y con menos argumentos que nadie que puedan constituirse en una plataforma política viable. Son los jóvenes los que protagonizan las cosechas de papa, tomate, café, entre otros renglones de la agricultura, aportando con su esfuerzo al desarrollo económico del país. Son también los que construyen las obras sociales con sus manos.

Jóvenes son en su mayoría los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, que defienden desde sus puestos la integridad territorial y la soberanía de este país, y han sido quienes han hecho fracasar los intentos de penetraciones, las operaciones de narcotráfico o de trata de personas en nuestras costas, a la vez que dan muestras de inigualable valor cuando defienden el perímetro fronterizo con la ilegal base naval yanqui en Guantánamo, arriesgando incluso sus vidas para salvar a quienes irresponsablemente y guiados por cantos de sirenas intentan penetrar en dicho enclave militar. Entonces ¿quiénes son los marginados? Obviamente, no son la mayoría de los jóvenes ni de la población cubana.

Tercero: Se presenta a Cuba como la “Isla de los desconectados”, refiriéndose a la aparentemente insuficiente cobertura de los accesos a Internet disponibles para la población. En otros artículos sobre el tema que he podido leer, hay quienes manejan estadísticas y afirman que solo el 2% de la población cubana dispone de alguna conexión a la red de redes. Aquí hay que hacer un poco de historia y no dejarse llevar por la primera impresión, debido a que es el centro mismo del material y esencia de la campaña. Veamos.

La Internet existe (como idea y con sus primeros pasos) desde la década de los años 60 del siglo pasado, surgiendo a partir de que en octubre de 1957, la entonces Unión Soviética puso en órbita el primer satélite en circunvalar el globo terráqueo, tras lo cual los mandos militares de Estados Unidos comenzaron a toda marcha a preparar un nuevo sistema de comunicaciones, capaz de no colapsar ante la interrupción de cualquiera de sus nodos como resultado de un ataque nuclear soviético.

El Protocolo de Internet (IP) y el Protocolo de Control de Transmisión (TCP) fueron desarrollados en 1973 por el informático estadounidense Vinton Cerf como parte de un proyecto patrocinado por la Agencia de Programas Avanzados de Investigación (ARPA, siglas en inglés) del Departamento Estadounidense de Defensa y su nombre inicial fue Arpanet. De lo anterior se colige algo esencial: Internet nació como una red de uso exclusivamente militar, no como un soporte para el almacenamiento y divulgación del conocimiento científico universal, esto vino después.

Arpanet conectaba redes de ordenadores de varias universidades y laboratorios de investigación en Estados Unidos, al servicio del Departamento de Defensa norteamericano, y esta es quizás la génesis de la socialización posterior. La World Wide Web se desarrolló en 1989 por el informático británico Timothy Berners-Lee para el Consejo Europeo de Investigación Nuclear (CERN, siglas en francés).

O sea, la Internet que hoy conocemos (mejoras y adelantos aparte), es relativamente muy joven y surgió como tal en países considerados potencias en el ámbito científico-técnico, por lo que pretender comparar a un país como Cuba, subdesarrollado y bloqueado, con uno de estos o de cualquier otra región geográfica, solo puede ser una manipulación o una burla a la inteligencia. Es una realidad que nadie niega, el hecho de que la mayoría de la población mundial no tiene acceso a Internet. La interacción informática todavía está en muy bajos perfiles si de posibilidades de acceso se habla, pues cerca del 75% de los internautas viven en países desarrollados, del denominado primer mundo.

Respecto a lo anterior es necesario valorar el elemento tecnológico al alcance de unos y otros países. Los principales servidores de Internet se ubican en Estados Unidos y Europa, donde se localizan las empresas proveedoras de este servicio. A ellos se accede por dos vías: fibra óptica y satélite. ¿Qué posibilidades tiene Cuba para acceder a estos centros de conexión? Hasta hace muy poco tiempo (apenas un año y medio), solo la segunda.

Desde septiembre de 1995 (a escasos seis años después de que estuviera completamente operativa la World Wide Web), comenzó a aparecer en Internet información producida en la Isla, la cual se alojaba en un servidor en Canadá (nótese el lugar donde había que tener la información, debido a las restricciones del bloqueo), donde nació el conocido portal http://www.cubaweb.cu Cubaweb.

Para octubre del año siguiente fue inaugurado el nodo cubano a través del Centro de Intercambio Automatizado de Información (CENIAI) perteneciente a la entonces Academia de Ciencias de Cuba, devenida luego Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. A finales de la década de 1990 se produce un crecimiento y diversificación del acceso y los servicios de conectividad a la web, a pesar de las limitaciones que impone el bloqueo a Cuba, debido a las cuales solo disponíamos en el año 2010 de un canal de 379 megabits para la descarga de información y 209 para la carga, siempre a través de una conexión satelital.

Sin embargo, paradójicamente, Cuba está ubicada geográficamente muy cerca de un cable submarino de fibra óptica, cuyo ancho de banda y velocidad de transmisión es infinitamente superior a cualquier conexión satelital, pero no nos es permitido conectarnos y en consecuencia la Isla se ha visto obligada a emplear la consabida y más costosa, lenta e ineficiente conexión satelital.

En conexiones a Internet el ancho de banda es la cantidad de información o de datos que se puede enviar a través de una conexión de red en un período de tiempo dado. Hay dos formas en la que pueden ocurrir problemas relacionados al ancho de banda. En el caso cubano, el más común es la alta demanda para cada uno de los nodos, que ocasiona altos niveles de competencia por el acceso y reducen el ancho de banda efectivo disponible para todos los dispositivos o redes a ellos conectados.

Los problemas relacionados al ancho de banda se pueden resolver a partir de tres variantes esenciales: distribuir la carga, reducir la carga o incrementar la capacidad. El primer enfoque es distribuir más uniformemente la actividad de un nodo, lo que implica que si está sobrecargado y otro está ocioso, se mueva algo de la carga hasta otro menos ocupado.

Ahora bien, el segundo enfoque requiere de un análisis técnico y económico, que implica determinar si hay algún aspecto de la carga de la red que esté causando que algún nodo particular esté sobrecargado, quizás debido a actividades que no son necesarias. En este caso, debe revisarse obligatoriamente cuáles son aquellas actividades imprescindibles que obligan a una conexión a la web y cuáles no, dedicando entonces los recursos y posibilidades de conectividad a aquellos sectores, usuarios o equipos que más lo requieran.

La solución obvia a un ancho de banda insuficiente, es el de incrementarlo de alguna manera. Sin embargo, esto es usualmente una variante costosa. Para Cuba lo es mucho más que para otros países, por las restricciones que impone el bloqueo para adquirir soporte tecnológico y para el acceso mismo a los cables de fibra óptica que mueven el tráfico de infocomunicaciones a nivel global.

De ahí que sea imprescindible para un país como el nuestro, concentrar los recursos y la tecnología disponible en asegurar la conexión a la red de redes a aquellas instituciones que aseguren el desarrollo tecnológico, científico y productivo del país, sin obviar las necesidades de información, comunicación y conocimiento siempre crecientes de la población.

La política de Internet en Cuba implica asegurar el uso social de la web, para lo cual se han creado las facilidades técnicas en los organismos de la Administración Central del Estado que permitan garantizar que sus dependencias e integrantes tengan el acceso que requieren sus funciones en interés del desarrollo socioeconómico del país.

Pero no son solo las personas jurídicas (entiéndase instituciones) las que reciben esta prioridad, pues sectores de la población relacionados con la actividad científica, investigativa, docente y periodística, por solo citar algunos, disponen igualmente de facilidades de conexión desde sus domicilios, partiendo de la premisa de disponer por sí mismos del soporte tecnológico necesario.

Adicionalmente, existen en Cuba los Joven Club de Computación y Electrónica, red de centros tecnológicos surgida el 8 de septiembre de 1987, por iniciativa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, con el objetivo de contribuir a la socialización e informatización de la sociedad cubana y constituye el primer y único proyecto del mundo que por su alcance se haya propuesto contribuir extensivamente en el conocimiento de las técnicas de computación y electrónica.

Abarca una amplia red de pequeños pero confortables y funcionales locales distribuidos por todos los municipios del país, existiendo más de 600 en el territorio nacional, donde existen conexiones a Internet que, si bien disponen de un ancho de banda insuficiente, permiten acceder a búsquedas de información sobre la cultura universal y de actualidad, siempre dependiendo de las necesidades del usuario.

Más recientemente, se habilitaron 118 salas de navegación en todo el país, donde los usuarios pueden acceder, previo pago del servicio por tiempo de conexión, a la red de redes. Por tanto, afirmar que solo el 2% de la población cubana tiene acceso a Internet es no solo una falacia, sino también una manipulación insidiosa de la realidad.

Con las capacidades tecnológicas actuales, no es viable realizar una expansión masiva de la conectividad en el sector residencial, por cuanto implicaría una sobrecarga a los sistemas informáticos y particularmente podría reducir de manera significativa el ancho de banda que hoy disponemos. Cuba hizo un considerable esfuerzo por encontrar una alternativa de conexión al mundo con la instalación de un cable de fibra óptica submarino desde Venezuela hasta la región oriental del país, gracias a las facilidades que concede la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que fue tendido en el año 2011.

Este es el primero de una serie de pasos que se requieren para mejorar la conectividad, que se manipula mañosamente en el video que motiva este análisis. Los que tienen un mínimo de conocimientos de informática saben que es necesario disponer de servidores, redes y otros accesorios cuya adquisición para un país como el nuestro no resulta sencilla. Adicionalmente se necesitan inversiones de infraestructura que, si bien se han proyectado, no se han concluido y, en la medida que se ponga en funcionamiento, seguirá en primer lugar consolidando la política del empleo social de la Internet, independientemente de que se diversifique al sector residencial.

El tema de la censura de la Internet es también manipulado en el video de marras y esto merece también un análisis. El crecimiento explosivo de Internet ha hecho que se planteen importantes cuestiones relativas a la censura no solo en Cuba, sino en el mundo entero, como una cuestión de elemental protección de la soberanía y la seguridad nacional. La proliferación de páginas de Web que contentivas de textos y gráficos en los que se denigra a sectores y minorías, se fomenta el racismo, el odio entre naciones o se muestra material pornográfico, implica la obligación de exigir a los suministradores de Internet la adopción de medidas que pongan en su justo lugar el fin noble con el cual surgió la Red: difundir y generalizar el conocimiento y la cultura universal.

No es solo Cuba quien adopta medidas de censura al contenido que al que acceden los internautas dentro del país. En 1996 se aprobó en Estados Unidos la Ley para la Decencia en las Comunicaciones, que calificó como un delito el hecho de que un suministrador de servicios transmitiera material calificado como “indecente” a través de Internet. La decisión provocó inmediatamente una reacción indignada de usuarios, expertos del sector y grupos en favor de las libertades civiles, que se oponían a ese tipo de censuras. Pero lamentablemente la ley fue impugnada y posteriormente suspendida en junio de ese mismo año por un comité de jueces federales, que describió Internet como una conversación planetaria continua que merecía la máxima protección frente a la injerencia gubernamental.

Sin embargo, decisiones judiciales aparte, la cuestión de la censura en Internet plantea muchas situaciones que requieren de una mayor atención. La mayoría de los servicios de la red no pueden vigilar y controlar constantemente lo que dice la gente en Internet a través de sus servidores, aún cuando países como Estados Unidos han creado mecanismos para vigilar la Red. A la hora de tratar con información procedente de otros países surgen problemas legales; incluso aunque fuera posible un control supranacional, habría que determinar unos criterios mundiales de comportamiento y ética.

En febrero de 2011 la entonces Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunció que Estados Unidos lucharía por una Internet sin censuras a nivel mundial, agregando que la censura en internet era: «(…) el equivalente moderno del Muro de Berlín (…) Todos los países deben unirse a la libertad de conexión (…)». Pero este tipo de afirmaciones (parte indisoluble de la política exterior estadounidense), no es ni mucho menos muestra de una preocupación sincera por las libertades de los ciudadanos en el mundo, máxime si leemos los artículos y reportes de prensa que abordan los programas de espionaje masivo que esa misma potencia y otras aliadas han desarrollado a escala global.

El gobierno norteamericano considera una prioridad en su estrategia de dominación la ruptura del bloqueo informático que establecen algunos gobiernos a Internet, con el objetivo de evitar la llegada de mensajes desestabilizadores desde el exterior. Sin embargo, a nivel interno, en contradicción con la apertura exterior que defiende, ha decidido debatir un proyecto que permitiría bloquear las conexiones en manos del sector privado, proyecto que se engendró desde el mandato de George W. Bush quien aspiraba a recibir atribuciones para poder declarar la llamada situación de emergencia cibernética, y así poder obstruir las conexiones con el mundo exterior.

En el caso de Cuba y particularmente de la campaña que se promueve en el video que nos ha ocupado, el fin no es favorecer el acceso de nuestros ciudadanos a la divulgación del conocimiento y la cultura universal, sino disponer por el gobierno y los servicios especiales norteamericanos, de capacidades tecnológicas que permitan a los enemigos de la Revolución subvertir el orden interno en el país, mediante la incitación a la violencia ciudadana, la desobediencia civil o sencillamente, a la apatía y la desmovilización ideológica, transmitiendo simultáneamente patrones de pensamiento y de vida incompatibles con la sociedad socialista y su modelo político y socio-económico refrendado en la Constitución de la República.

Es, por tanto, marcadamente hipócrita pedir en un material audiovisual que promueve una campaña así, el envío a Cuba de computadoras de mesa o portátiles, cámaras fotográficas, memorias flash y otros dispositivos para facilitar el éxito de la misma, además de convocar a las sedes diplomáticas extranjeras a propiciar el acceso a Internet a través de sus redes inalámbricas, cuando por otro lado se niega al mismo país la posibilidad de adquirir la tecnología necesaria para continuar desarrollando la informatización de la sociedad, a la vez que se le prohíbe a organizaciones solidarias con Cuba, como Pastores por al Paz, ingresar medios de cómputo al país.

Es irónico, además, porque los que navegamos desde Cuba más de una vez hemos visto en la pantalla de nuestro ordenador un pintoresco mensaje de ciberlibertad: “El sitio al que usted intenta acceder está prohibido para su país”.

No voy a abundar en cuanto al tema de la ciberguerra, tan ampliamente divulgado en medios de todo el mundo, ni a los detalles sobre locaciones y figurantes que pude apreciar en el video, que evidentemente fue filmado fuera de nuestras fronteras y usando imágenes que nada tienen que ver con la realidad cubana, como una Policía Militar inexistente, autos cuyas matrículas nunca se ven, entre otras cuestiones.

La esencia del material es manipuladora y no muestra la verdad sobre el acceso de los cubanos a la red de redes, ni hace referencia a la cantidad de sitios web institucionales y personales que aportan una importante cantidad de información actual de la realidad cubana, ni refiere cómo es que se financia y soporta la estrategia subversiva que tiene como protagonistas dentro y fuera de la Isla a personas cuya actividad desinformadora se pone constantemente al descubierto. Hasta aquí mi análisis personal, que quizás suscite reflexiones, criterios, debate y polémica en Cuba y fuera de ella. Consideré un elemental deber desmentir y desmontar semejante patraña.

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2 respuestas a La mentira en la campaña “Conecta a Cuba”

  1. Veamos las reacciones de los promotores de esta campaña y sobre todo, de los que se benefician de ella

  2. luisa dijo:

    Es otra pantalla para proclamarse salvadores de los desposeídos, tan hipócrita como recaudar fondos para niños cubanos con cáncer cuando bloquean los medicamentos que les salvan la vida

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