Vladímir Putin viajará a Cuba esta semana y firmará condonación de 90 % de la deuda con la URSS

Por Nestor Nuñez Dorta – Cubahora.

Según se informó desde Moscú, el presidente ruso, Vladímir Putin, estará en La Habana el cercano 11 de julio, en una visita que pretende fortalecer los lazos crecientes entre Rusia y Cuba. Putin llegará a La Habana luego de que el parlamento ruso ratificara un acuerdo bilateral suscrito. La cercana visita de Vladímir Putin a Cuba refleja, entre otras cosas, la coincidencia de La Habana y Moscú en aspectos estratégicos del devenir global.

  • Vladímir Putin es un político ruso que desde mayo de 2012 ejerce su tercer mandato presidencial. Anteriormente presidió Rusia durante dos mandatos consecutivos, entre 2000 y 2008. Desde mayo de 2008 hasta mayo del 2012 estuvo a la cabeza del Gobierno, como primer ministro. Putin ocupará la jefatura de Estado hasta el año 2018, de acuerdo con la enmienda constitucional aprobada en 2008. Es el primer presidente ruso elegido para este cargo por tercera vez.
  • Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fue una federación constitucional de estados socialistas, que existió en Eurasia a partir de 1922, hasta su disolución en 1991. Desde 1945 hasta 1991, en el período conocido como Guerra Fría, la Unión Soviética y los Estados Unidos eran las dos superpotencias mundiales que dominaron la agenda global de la política económica, asuntos exteriores, operaciones militares, intercambio cultural, progresos científicos incluyendo la iniciación de la exploración espacial.

Putin, quien luego se trasladará a Argentina, viajará finalmente a Brasil para tomar parte, entre los días 14 y 15 próximos, en la Sexta Cumbre del grupo BRICS, entidad de coordinación y cooperación que incluye al gigante sudamericano, Rusia, China, la India y Sudáfrica; y que se perfila como uno de los pivotes esenciales en el logro de un mundo multipolar opuesto a las visiones hegemónicas imperiales.

Precisamente, en esa Cumbre se proyecta dejar constituidos el Banco del BRICS, así como un mecanismo financiero propio que sustituya a aquellas entidades usureras internacionales establecidas por Washington y sus aliados para imponer a otros sus políticas de desnacionalización de las riquezas, pérdida de autoridad gubernamental, recortes sociales y apertura a los grandes intereses monopólicos.

Y desde luego, para un país que como Cuba apuesta por la existencia de alternativas políticas y económicas positivas a escala global, no solo es trascendente el desarrollo de una iniciativa como el BRICS, sino además, y muy en especial, el estrechamiento constante de su entendimiento con Rusia, en lo que podría asumirse como el reavivamiento progresivo de buena parte de los fundamentos que marcaron los especiales vínculos de amistad y solidaridad que durante decenios sostuvo la mayor de las Antillas con los pueblos de la extinta Unión Soviética.

Lazos que, en los primeros tiempos de la disolución de la URSS y la presencia en el gobierno ruso de arribistas e inconsecuentes, se vieron seriamente afectados, y desde hace varios años, con la presencia de nuevas autoridades al frente del Kremlin, muestran ya una importante hoja de recuperación.

De hecho, Putin llegará a La Habana luego de que la cámara baja del parlamento ruso ratificara un acuerdo bilateral suscrito el pasado año para la condonación de noventa por ciento del adeudo cubano con la desaparecida Unión Soviética, un monto que supera los 35 mil millones de dólares, y la decisión de que los más de tres mil millones restantes sean abonados en un plazo de una década y colocados en cuentas especiales destinadas a invertir en la economía de nuestro país.

Según despachos textuales de prensa el documento sobre este tema “había sido firmado el 25 de octubre de 2013 durante una visita a la Isla del primer ministro ruso, Dimitri Medvedev. En esa ocasión, La Habana y Moscú sellaron también diez acuerdos de cooperación económica”.

Se trata, sin dudas, de un paso que no solo facilitará un mayor empeño en la colaboración y la actividad económica entre ambas naciones, sino además es expresión de cómo deberían manifestarse las relaciones entre países de diferentes potencialidades y grados de desarrollo. Vínculos en los cuales la justicia, la equidad, el beneficio mutuo y el reconocimiento de las asimetrías resulten elementos de primera línea a la hora de concertar acciones e intercambios mutuos.

Desde luego, no faltarán los “genios mediáticos”, que hablen, a propósito de esta visita, de simples “intereses geopolíticos” rusos a cuenta de enfrentar la creciente agresividad de los hegemonistas hacia Moscú.

Solo que desde un punto de vista realmente objetivo, el asunto cobra otras dimensiones menos particulares, y se enmarca entonces en la batalla universal entre los que aspiran a un planeta con oportunidades, respeto y seguridad para todos; y aquellos que insisten en entronizar como patrones globales de carácter absoluto la mezquindad, la violencia y el espíritu impositivo y de conquista imperial que aún marcan nuestra época.

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