Migraciones, sanciones y patriotismo (#Cuba #EEUU #Miami)

 Por: Rolando López del Amo

Las desigualdades entre países acumuladas durante siglos caracterizan la economía mundial. Del sur sin desarrollo y con pobreza se produce una migración universal hacia el norte industrializado y rico y los países petroleros de la península arábiga. Emigrantes asiáticos se mueven hacia la península arábiga, Europa, Norteamérica y Australia (el norte del sur NB), principalmente. Los latinoamericanos y caribeños prefieren ir a Norteamérica y los africanos a Europa.

A pesar de la contracción de las economías europeas y norteamericanas, la situación de los países de donde provienen los emigrantes, es todavía peor y el flujo no cesa. Diariamente, desde el norte de África, saltan por las barreras fronterizas de los enclaves europeos en ese continente decenas o centenares de aspirantes a emigrar. Otros se lanzan al cruce del Mediterráneo hacinados en embarcaciones de cualquier tipo, tratando de llegar a Europa y decenas y a veces cientos mueren en el intento.

En los EEUU, por ejemplo, la población de origen latinoamericano es ya el 17% del total, unos 51 millones, la sexta parte. Del total de latinos, como les llaman, casi el 70% son mexicanos y algo más del 9% son puertorriqueños (una colonia), seguidos por salvadoreños con alrededor de un 3.5% según informaciones públicas recientes. Que el número mayor de los latinos sea de origen mexicano es comprensible, ya que casi todo el centro-oeste de los EEUU es territorio arrebatado por la fuerza a México a mediados del siglo XIX. Y ello a pesar de que en la muy extensa frontera terrestre que separa a México de los EEUU, los últimos levantaron una cortina de hierro para impedir el libre cruce de personas y mantiene sobre ella amplia y constante vigilancia policial. Las reformas migratorias del Presidente Obama se han quedado paralizadas y las expulsiones de inmigrantes han sido severas, incluyendo decenas de miles de niños, principalmente centroamericanos. Una verdadera crisis humanitaria.

Sin embargo, Cuba es una excepción. Una llamada “ley de ajuste cubano” le garantiza la estancia en ese país a cualquier cubano que pise suelo de esa nación. Si un cubano quiere emigrar hacia los EEUU y la sección consular de la Oficina de Intereses de los EEUU en La Habana le niega el visado, siempre le queda al rechazado la posibilidad de ingresar al país ilegalmente y acogerse a los beneficios de la “ley de ajuste”. Informaciones de prensa hablan de que en lo que va de año, 14,000 cubanos llegaron a la frontera de los EEUU con México de enero a agosto de 2014. No hay dudas de que la existencia de dicha “ley de ajuste cubano”, es una invitación permanente a las salidas ilegales y favorece el sucio negocio de la trata humana y pone en peligro las vidas de los emigrantes. Si se aprobara una “ley de ajuste latinoamericano y caribeño” seguramente la proporción de latinos en la población de los EEUU se multiplicaría.En el caso de Cuba, la “ley de ajuste” debe ser vista como parte de una política global que incluye el bloqueo económico, financiero y comercial vigente desde hace más de medio siglo y muy activado internacionalmente para castigar, con toda dureza, a entidades y países, sean franceses o suizos, que no se sometan a los dictados de Washington. Vivir bajo esa presión y acoso constantes no es nada fácil. Los cubanos lo sabemos bien. El bloqueo es el gran garrote y la ley de ajuste el peligroso e irresponsable trocito de zanahoria que lo acompaña. El objetivo de esta política es liquidar el ejemplo de soberanía e independencia y solidaridad internacional que Cuba representa y que ha despertado, en Nuestra América, los ideales de los padres libertadores, desde Simón Bolívar hasta José Martí, para iniciar un cambio de época, como ha dicho el Presidente ecuatoriano Rafael Correa.

Por ese honor y esa responsabilidad históricos tan altos, los cubanos tenemos el deber de hacer las cosas bien y salir victoriosos ante tamaño desafío. La heroica consigna de ¡Patria o Muerte!, ¡Venceremos! no es cosa del pasado.

Y ¿qué patria es la que defendemos? La que nuestro José Martí, autor intelectual del asalto al Moncada, como lo llamó Fidel, nos explicó: “La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie” (4-239) “Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas” (1-93)

Y para esa patria la política a seguir, Martí la definía así: “La política, o modo de hacer felices a los pueblos, es el deber y el interés primero de quien aspira a ser feliz, y entiende que no lo puede ni merece ser quien no contribuya a la felicidad de los demás” (4-303)

“La política científica no está en aplicar a un pueblo, siquiera sea con buena voluntad, instituciones nacidas de otros antecedentes y naturaleza, y desacreditadas por ineficaces donde parecían más salvadoras; sino en dirigir hacia lo posible el país con sus elementos reales” (4-248) Y no olvidar que “la única manera de concebir el bien general es halagar y proteger el trabajo y el interés de cada uno” (6-271)

Por ese camino se defenderá la existencia de la república martiana, “justa y abierta, una en el territorio, en el derecho, en el trabajo y en la cordialidad, levantada con todos y para el bien de todos” (1-272)

 

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