#Cuba: 1962 el año de la Crisis de Octubre. (#USA #CrisisDeLosMisiles)

 

Autor: Lic. Israel Valdés Rodríguez*

1962 fue un año crucial para la Revolución Cubana. Después del trascendental fracaso de Playa Girón en abril de 1961, el gobierno del presidente John F. Kennedy emprendió una rápida carrera de creciente agresividad, que incluyó el reforzamiento del bloqueo económico, el incremento de los ataques piratas y las acciones de sabotaje, el fomento de bandas contrarrevolucionarias, la búsqueda del aislamiento político y diplomático de Cuba, y la creación de condiciones que posibilitaran la agresión militar directa de las fuerzas armadas de los Estados Unidos contra el pueblo cubano y su Revolución. Estos elementos que conformaban la coyuntura histórica, advertían que estaba en pleno auge la puesta en marcha de la Operación Mangosta.

La actividad de los servicios especiales norteamericanos y la contrarrevolución interna continuaban cobrando fuerza. Junto a las tareas diversionistas la CIA le prestó especial interés a las actividades de espionaje, en particular el militar, pues resultaba de gran interés conocer el nivel alcanzado en la capacidad defensiva de Cuba y sobre todo, los suministros de armamento y técnica de combate procedentes de la Unión Soviética.

El 5 de enero de 1962, el Consejo de Ministros de Cuba resuelve dictar la Ley Contra el Terrorismo. A los dos días siguientes, aviones procedentes de Estados Unidos lanzan gran cantidad de armas para las bandas contrarrevolucionarias en El Escambray, las cuales son ocupadas por el Ejército Rebelde. Ese mismo día una red de Agentes de la CIA es sorprendida y detenida cuando introducía en el país explosivos de la marca Dupont, con estos artefactos trataban de crear alarma y zozobra entre la ciudadanía de La Habana.

El 19, representantes del Pentágono, la oficina del Presidente de los Estados Unidos, la CIA, el Estado Mayor Conjunto y el Departamento de Estado, se reunieron en las oficinas del Secretario de Justicia norteamericano. En la reunión se ratifican las 32 tareas de la Operación Mangosta como la base del trabajo subversivo contra Cuba y concluye que “el curso de acción es factible dentro de los estimados nacionales y de inteligencia. Apunta a una rebelión que puede ocurrir en Cuba en octubre de 1962”.[1]

Este mismo día, un grupo de seis mercenarios yanquis que pretendían unirse a supuestos alzados en las lomas de Pinar del Río, tratan de desembarcar vestidos con uniformes de campaña, mapas, fotografías y equipos bélicos, pero, resultaron capturados por las autoridades cubanas.

El día 31, logra Estados Unidos en la 8va. Reunión de Consulta de la OEA, celebrada en Punta del Este, Uruguay, la exclusión de Cuba de ese organismo regional por “incompatibilidad con el Sistema Interamericano” y se establece en la propia reunión la Comisión Especial de Consulta sobre Seguridad con fines intervencionistas. El pueblo cubano respondió enérgicamente expresando aún más su apoyo a la Revolución.

El 1ro. de marzo de 1962, el diario londinense Scotsman publicó una información en la que señalaba que de acuerdo con informes procedentes de Washington, los aviones norteamericanos U-2 seguían realizando vuelos a gran altura para fotografiar uno de sus principales objetivos, Cuba. Cinco días después, el espía norteamericano Francis Gary Powers, piloto del avión U-2 derribado en mayo de 1960, en territorio de la antigua URSS, confirmó a las autoridades norteamericanas, que la Unión Soviética poseía cohetes tan poderosos y exactos como para derribar a un avión muy veloz, a 68 mil pies de altura.

Al mismo tiempo, en Cuba se daba un firme paso en el propósito de unir y cohesionar a todos los revolucionarios en un frente único. El día 8 de marzo, se creó la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), su secretariado estaba integrado por Fidel Castro Ruz, primer secretario y Raúl Castro Ruz, como segundo secretario. En calidad de miembros fueron elegidos Ernesto Guevara de la Serna, Osvaldo Dorticós Torrado, Emilio Aragonés Navarro y Blas Roca Calderío.

En el propio mes de marzo, la Sección de Información Militar del Estado Mayor General pasa a denominarse Dirección de Información y se le asigna el nombre público de Unidad Militar 1065. Las tareas principales de la Dirección consistían en el control, registro de datos y estudio de las actividades contrarrevolucionarias internas, y la elaboración de programas de preparación para las pequeñas unidades. Las primeras misiones de envergadura estuvieron relacionadas con la Crisis de Octubre y la Lucha Contra Bandidos.

El 1ro. de mayo, se inicia el tercer operativo de gran envergadura contra los bandidos contrarrevolucionarios que actuaban en las sierras del Escambray y de los Órganos, en el centro y occidente del país. Son capturados decenas de alzados y sus colaboradores.

Dos días después, expertos militares norteamericanos sugieren reeditar otro Maine en la Base Naval de Guantánamo a través de la operación “Recuerden al Maine” como pretexto para una acción armada a gran escala contra Cuba. Ese mismo día, un grupo de planificadores militares norteamericanos, puso a consideración de la Junta de Jefes de Estados Mayores -principal órgano asesor del Presidente de Estados Unidos en materia militar- un amplio catálogo de propuestas, y el día 13, se emite un documento clasificado titulado “Pretextos para justificar una intervención militar de Estados Unidos en Cuba”. En ese documento ya se incluía la fabricación de incidentes con el empleo de supuestas aeronaves civiles.

Una lancha pirata artillada procedente de Estados Unidos, atacó un patrullero cubano del Servicio de Vigilancia Costera al norte de la provincia de Matanzas, el 12 de mayo; acción en la que perecieron tres tripulantes y resultaron heridos otros cinco. Se trata de uno de los primeros ataques perpetrados por la organización contrarrevolucionaria “Alpha 66” bajo control absoluto de la CIA.

Toda esta situación fue apreciada y valorada por la dirección de la Revolución, por lo que se comenzó a intensificar y elevar la capacidad defensiva del país e introdujo cambios organizativos y estructurales en las FAR. Es en esta coyuntura histórica, que la URSS propuso a Cuba, la instalación de los cohetes de alcance medio e intermedio en el territorio cubano.

El 29 de mayo, llega a Cuba la delegación presidida por Sharaf Rashidov, miembro suplente del Presidium del CC del PCUS, e integrada por el Mariscal Serguei S. Biriuzov, Viceministro de Defensa al mando de las fuerzas coheteriles estratégicas de la URSS y otros altos oficiales. La delegación tenía la misión, encomendada por Nikita Jruschov, de proponer al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz la posibilidad de emplazar cohetes de alcance medio e intermedio en Cuba. La propuesta se analizó en el Secretariado de la Dirección Nacional del Partido, donde se tomó la decisión de responder afirmativamente.

Con el fin de discutir los detalles de dicho acuerdo el Ministro de las FAR, comandante Raúl Castro Ruz viajó a Moscú. Del 2 al 6 de junio sostuvo conversaciones directas con Jruschov y los mariscales Malinovski y Biriuzov. Como resultado de esas conversaciones los ministros de defensa de la URSS y de las FAR de Cuba dieron inicio al cumplimiento del acuerdo militar que sería firmado y publicado cuando, en noviembre de ese año, Jruschov visitara el país. Para el cumplimiento de este acuerdo se llevó a cabo la Operación Anadyr en los meses de julio a octubre.

En tal sentido el Comandante en Jefe ha expresado: “Si nosotros esperábamos que ellos corrieran riesgos por Cuba, nos parecía un deber moral que estuviéramos en disposición de correr riesgos por ellos.” Y añadía que era “un deber elemental de reciprocidad con los soviéticos.”[2]

El 3 de julio de 1962, se crea la Sección de Lucha Contra Bandidos en el Ejército Central y de esta manera se perfecciona la estructura militar, para el enfrentamiento a los alzados contrarrevolucionarios.

El 20 de agosto el general Maxwell D. Taylor, en aquel momento presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, aseguraba al presidente Kennedy, que no se veía posibilidad de que el gobierno cubano pudiera ser derrocado sin la intervención directa de Estados Unidos, por lo cual se recomendaba un curso más agresivo de la Operación Mangosta.

El 21 de agosto, el Pentágono elaboró un plan de acción para Cuba a partir de una serie de aspectos de alta política analizados por el gobierno de los Estados Unidos. Entre los elementos más sobresalientes señalaban el probable arribo a Cuba de personal militar de la Unión Soviética durante los meses de julio-agosto y de muchos barcos cargados con materiales y equipos bélicos.

De enero a septiembre, son detectados y desarticulados once proyectos de asesinatos contra el líder de la Revolución. El gobierno norteamericano, la CIA y el Pentágono estimaban que esa era la vía idónea para descabezar la Revolución y con la intervención militar directa de los Estados Unidos derrocar al gobierno revolucionario.

Ante esta peligrosa situación la máxima dirección de la Revolución, a propuesta del comandante Raúl Castro Ruz, decide crear el 6 de septiembre de 1962, el cuerpo de la Seguridad Personal, para la protección de los principales dirigentes de la Revolución; pero sobre todo, para proteger al Comandante en Jefe, quien se había convertido en el blanco principal de esta modalidad de terrorismo.

Paralelamente, las fuerzas armadas de los Estados Unidos efectuaban alarmantes movimientos de tropas en torno a Cuba, así como maniobras y ejercicios en condiciones muy similares al teatro de operaciones cubano. Entre esas amenazantes maniobras estuvieron los ejercicios Landphibex 1/62, en abril; Demolex, en mayo; Strike 11, en agosto; y el ejercicio Júpiter Spring, realizado en septiembre, considerado uno de los de mayor extensión, ya que se añadió el desembarco aéreo. Eran evidentes los indicios de una acelerada preparación de agresión directa de los Estados Unidos contra Cuba.

En cumplimiento de los acuerdos cubano-soviéticos para el emplazamiento de cohetes en la isla, a finales de julio atraca en el puerto de Cabañas, Pinar del Río, el buque María Ulyanova, fue la primera nave marítima en arribar con tales a fines; le seguirían nueve buques más. De esta manera, llegan a Cuba y se logran emplazar 42 proyectiles; y ya para el mes de octubre más de cuarenta mil efectivos militares soviéticos se encontraban en territorio nacional conformando diversas unidades, entre ellas, de infantería motorizada, de defensa antiaérea, navales y de aviación. En estas últimas se incluía un regimiento de aviones caza MIG-21 y otro de bombarderos ligeros IL-28.

En la mañana del 14 de octubre, una aeronave U-2 piloteada por el mayor de la Fuerza Aérea Richard D. Heyser, realizó un vuelo de reconocimiento sobre la parte occidental de Cuba en una trayectoria de sur a norte. Las 928 fotografías obtenidas durante el vuelo de seis minutos sobre la isla brindaron la primera evidencia sobre la existencia de emplazamientos de los cohetes soviéticos en Cuba. El análisis y la interpretación de las fotografías en el Centro Nacional de Inteligencia Fotográfica de los Estados Unidos revelaron que se estaban desarrollando tres emplazamientos de cohetes de alcance medio cerca de San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río. Los analistas de las fotografías contaron ocho transportadores grandes de MRBM (cohetes balísticos de alcance medio) en tres lugares y cuatro rampas erectoras en posición tentativa de fuego.

Otras dos misiones de U-2 llevadas a cabo el 15 de octubre, por pilotos del Comando Aéreo Estratégico, revelaron un cuarto emplazamiento de MRBM cerca de San Cristóbal y dos emplazamientos de IRBM (cohetes balísticos de alcance intermedio) fueron descubiertos en Guanajay. Del 14 al 22 de octubre el Comando Aéreo Estratégico efectuó un total de 17 vuelos a grandes alturas mediante los cuales obtuvieron fotografías de los emplazamientos de misiles en Guanajay, San Cristóbal y Sagua la Grande.

El día 20, las fuerzas militares de los Estados Unidos en todo el mundo fueron puestas en estado de alerta. Se sitúan cuatro escuadrones aéreos tácticos listos para actuar en caso que el Presidente de los Estados Unidos se decidiera atacar a Cuba. La Marina desplegó 180 barcos en el Caribe. El Comando Aéreo Estratégico fue desconcentrado en distintos aeropuertos civiles con el fin de disminuir su vulnerabilidad en caso de ataque. La fuerza de bombarderos B-52 recibió la orden de despegar con su carga máxima de bombas atómicas. Las dotaciones de los cohetes estratégicos fueron puestas en su máxima alerta. Se trasladaron tropas para La Florida, la parte Sur de los Estados Unidos y para la Base Naval de Guantánamo. La Primera División Blindada comienza a trasladarse de Texas a Georgia y cinco Divisiones mas fueron puestas en estado de alerta.

A las 15:50 de la tarde del día 22 de octubre, el Comandante en Jefe Fidel Castro, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, ordenó el estado de Alerta y a las 17:35 la Alarma de Combate en respuesta a las medidas norteamericanas. Ante esa perspectiva la Revolución puso sobre las armas a más de 269 000 efectivos de las FAR, los que sumados a 140 000 miembros de la Defensa Popular, alcanzaron un total  400 000. Además, 10 000 vehículos de la economía fueron puestos a disposición de la defensa. La nación estaba en pie de guerra.

A las 19:00 horas el presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, en comparecencia excepcional ante todas las cadenas de radio y televisión, dispone el bloqueo naval contra Cuba y demanda la retirada por parte de la Unión Soviética, de los cohetes y armamento estratégicos situados en nuestro territorio. Comienza la Crisis de octubre. A pesar de que el convenio era totalmente legal y que su realización estaba dentro de las prerrogativas de dos Estados soberanos, la administración yanqui se negó a aceptar los hechos y preparó y estuvo a punto de utilizar, varias alternativas del empleo de la fuerza, que iban desde un golpe aéreo masivo sorpresivo hasta la invasión.

Mientras tanto, en la Unión Soviética, el mismo día 22, fue arrestado el coronel soviético Oleg Penkovsky. Desde abril de 1961 hasta finales de agosto de 1962 había servido como espía para los servicios secretos británico y norteamericano. Aportó información técnica de inapreciable valor sobre los MRBM soviéticos y los programas de ICBM.

En igual fecha se efectuó la evacuación de 2890 civiles de la Base Naval de Guantánamo de los cuales 390 fueron transportados en aviones y 2500 en diferentes buques, estos últimos comenzaron a arribar a Norfolk, Virginia, el 25 de octubre.

Como resultado de las conversaciones secretas entre la URSS y los Estados Unidos, el 28 de octubre Moscú le comunicó a Washington que se habían impartido las órdenes pertinentes para interrumpir la construcción de los emplazamientos coheteriles, desmantelar las instalaciones y regresar a la URSS las armas nucleares desplegadas en Cuba, y se aceptaba además, que la ONU verificara el desmantelamiento de los cohetes.

Este paso, al igual que el conjunto de las negociaciones bilaterales entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, fue dado sin tener en cuenta la posición del gobierno de Cuba y sin disponer de su consentimiento.

En una declaración pública, el mismo día 28, Fidel Castro comunicó la postura de la Revolución Cubana, basada en cinco puntos que posibilitaría el logro de una verdadera paz frente a las agresiones del Imperio norteamericano.

En el curso del mes de noviembre, mediante los canales diplomáticos y la ONU se mantuvo un intercambio de criterios entre las tres partes, acerca de la liquidación de los restos de la crisis. En esta compleja lucha en el ámbito internacional el Gobierno Revolucionario cubano mantuvo su posición de principios, en defensa de la soberanía e independencia del país y a su vez supo tener la suficiente cordura y flexibilidad para impedir que los imperialistas lograran los argumentos que justificaran una agresión militar y planteó soluciones dignas.

El desenlace de la crisis no tuvo lugar, sobre la base de los cinco puntos planteados por Cuba. Lo cierto es que la solución pudo haberse encontrado sin dejarle al imperialismo las manos libres para continuar su política de hostilidad hacia la Revolución Cubana.

Durante los días de la Crisis de Octubre, se cometieron errores que posibilitaron que los cohetes soviéticos fueran detectados por la exploración norteamericana antes de lo previsto, en lo que incidió el hecho, de no tener presente los elementos necesarios para el desarrollo de la desinformación. Según el mando soviético, los regimientos coheteriles cumplieron el plan general; sin embargo, no lograron impedir su detección, en lo que quizás influyó la premura por finalizar las obras ingenieras para las posiciones de lanzamiento, lo que obligaba al personal a realizar grandes jornadas de trabajo, descuidando las medidas de enmascaramiento más convenientes a aplicar.

Se ha podido comprobar que durante los meses previos a la Crisis, la CIA le orientó a todos sus Agentes en territorio cubano concentrar la atención en la obtención de información sobre la ubicación de las unidades militares soviéticas; conocer los poblados o zonas urbanas visitadas por su personal; si estos vestían uniforme militar, describir sus insignias y grados, si andan en grupo o solos, lugares que visitan, relaciones con militares o civiles cubanos y tratar de identificar a estos últimos. Una muestra evidente es que en septiembre de 1962, la CIA le transmitió a Ramón Alsina Grau, jefe de una extensa red, el siguiente mensaje cifrado:

“Hasta nueva orden instruya a todos sus miembros a trabajar al máximo concentrados principalmente informes y esfuerzos fotográficos sobre objetivos soviéticos. Conscientes ustedes están trabajando duro pero requiero todos los esfuerzos ahora contra objetivos que consideramos mas importantes, por lo tanto, sólo informe sobre objetivos cubanos si extra importantes o cuando ellos conciernan actividades soviéticas”.[3]

Posterior al estallido de la Crisis de Octubre, la CIA comprobó la no viabilidad de la Operación Mangosta, razón por la cual la administración Kennedy reconsideró su política hacia Cuba, con el fin de continuar fomentando y perfeccionando sus planes subversivos.

Muestra evidente de lo expresado anteriormente es el caso de los Agentes de la CIA Pedro Camerón Pérez y Manuel del Valle Caral que se infiltraron en nuestro país formando parte de un team, el 20 de diciembre de 1962, con la misión principal de obtener información militar y fomentar grupos de alzados contrarrevolucionarios en el oriente del país.

En este contexto la CIA llegó a crear numerosas y extensas redes de Agentes. La actividad del espionaje y muy particularmente, la obtención de información militar, se convirtió en uno de los objetivos fundamentales de los servicios especiales del enemigo, más aún, si se tiene en cuenta que para este entonces existía una estrecha cooperación, desde el punto de vista militar, con la URSS, y las tropas cubanas estaban siendo abastecidas con una nueva y moderna técnica de combate, lo cual pasó a ser un interés informativo permanente y priorizado. De 36 redes de espionaje detectadas de 1962 a 1965, veintiséis cumplieron tareas de obtención de información militar, lo que constituye el 72 % del total.

Para los cubanos la Crisis se extendió hasta el 22 de noviembre de 1962. En ese peligroso y grave conflicto, nuestro país estuvo directamente involucrado y constituyó el escenario principal de esa confrontación entre Estados Unidos y la URSS. Las raíces de este trascendental suceso histórico están presentes en la política de hostilidad y agresión del Imperialismo yanqui hacia Cuba, en su invariable propósito de destruir la Revolución Cubana.

[1] Valdés-Dapena Vivanco, Jacinto: Operación Mangosta: Preludio de la invasión directa a Cuba. Editorial Capitán San Luís, La Habana, 2002. Pág. 21.

[2] Castro Ruz, Fidel: Entrevista concedida a María Shriver de la NBC. Editora Política, La Habana, 1993, p.1-2.

[3] La actividad de inteligencia norteamericana contra la Revolución Cubana. Folleto. 1968.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor  e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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