La #CIA en #Cuba y su influencia en la seudo república.

Por Israel Valdés Rodríguez*

En marzo de 1947 aparece el famoso mensaje al Congreso del presidente norteamericano Harry Truman (conocido como Doctrina Truman) en el que se solicitaba una ayuda de 400 millones de dólares para los regímenes de Grecia y Turquía, pues se decía que la URSS tenía ciertas pretensiones sobre estos países o que intentaba sovietizarlos.

La dirigencia norteamericana había decidido endurecer sus posiciones respecto a la URSS. Esa Doctrina se convirtió en la proyección de la política exterior norteamericana durante toda la Guerra Fría y en esencia consistió en la contención del comunismo. Para los gobernantes norteamericanos esto significaba evitar la expansión del comunismo y reforzar sus aspiraciones a la supremacía mundial.

De esta manera surge en los círculos gobernantes norteamericanos la idea del importante papel que debía desempeñar la “Inteligencia” en la política exterior. Pero aún fueron mas lejos al decidir crear un sistema de inteligencia que garantizara, no solamente la base informativa para la toma de complejas decisiones nacionales, sino que sirviera, además, de instrumento de operaciones globales en interés de los Estados Unidos, no sólo con operaciones encubiertas, sino con el empleo abierto de las fuerzas armadas. La propia esencia expansionista de la política exterior de los Estados Unidos impulsó al gobierno a la creación de la CIA.

No es un secreto, que desde los primeros momentos, la injerencia en los asuntos internos de otros países se convirtió en la actividad fundamental de la CIA y relegó a un segundo plano las funciones de recopilación y valoración de informaciones.

La necesidad de las operaciones encubiertas de la CIA estaba dictada por la estrategia de los Estados Unidos, dirigida, por una parte, en la conservación y expansión de las posiciones del capital monopolista en las distintas regiones del mundo y, por otra parte, a contrarrestar el auge del socialismo mundial y la pujanza del movimiento de liberación nacional en aquel entonces. Por supuesto, Cuba era un objetivo fundamental de la actividad de la CIA.

En el mes de abril de 1955 Allen Welsh Dulles, Director de la CIA, viaja a Cuba para certificar su apoyo e impartir indicaciones de trabajo al jefe de la estación de la CIA en La Habana y para darle el “Visto Bueno” al proyecto de creación del BRAC.

Por Decreto Presidencial No. 1307 de 4 de mayo se crea el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC). El 15 de julio Dulles le escribe al dictador Batista una carta, donde le expresa su satisfacción por la creación de dicho órgano y por haber aceptado el envío de personal cubano a Estados Unidos para su adiestramiento por la CIA. No debemos olvidar las visitas de trabajo realizadas por Lyman Bickford Kirkpatrick, inspector general de la CIA en tres ocasiones; en junio de 1956, en abril de 1957 y en septiembre de 1958. Este norteamericano sirvió como oficial operativo en la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS, ógano antecesor de la CIA) en Europa durante la II Guerra Mundial y después de fundada la CIA desarrolló una vertiginosa carrera, siendo catalogado como el jefe mas profesional y posible sucesor de Allan Welsh Dulles.

Kirkpatrick en 1952 fue atacado por la poliomielitis y desde entonces padeció de una severa discapacidad motora, siendo este el principal obstáculo que le impidió ocupar la máxima dirección de la CIA.

Se conoce que la CIA impartió cursos de organización, terminología, funcionamiento, tácticas, métodos de reclutamiento y penetración. Uno de los instructores, el Dr. Bruker, entrenó a los oficiales y agentes que iban a actuar como contactos, intermediarios, captadores, analistas y reclutadores. Todo lo referido a la organización, estructura y funciones del BRAC fue un resultado del asesoramiento de la CIA. También, desde el punto de vista metodológico y práctico, instruyeron a los oficiales cubanos en los procedimientos para la investigación sobre comunistas.

Por supuesto, aquí estaba implícita la enseñanza sobre los métodos de torturas.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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