El Buró para la Represión de Actividades Comunistas. #Cuba

Por Israel Valdés Rodríguez*

El Buró para la Represión de Actividades Comunistas (BRAC) fue creado por el Decreto Presidencial No. 1307 de 4 de mayo de 1955. El 6 de mayo el Partido Socialista Popular emite declaraciones de protesta por la creación de este órgano represivo y advierte que el mismo está orientado no solo contra los comunistas, sino contra toda la oposición al régimen.

Es conocido que desde 1953 el gobierno de Batista venia dictando leyes y decretos conforme a las decisiones tomadas por diferentes reuniones internacionales lideradas por los Estados Unidos y cuyo lema era “impedir la política injerencista del Comunismo Internacional”.

En 1953 se declara ilícita la formación y existencia de organizaciones progresistas y comunistas; más tarde se plantea incompatible con el servicio público el desenvolvimiento de la actividad comunista en cualquiera de sus manifestaciones y de esta manera se autoriza:

La tramitación de expedientes de separación del centro de trabajo a aquellos que incurrieran en esas actividades, consideradas por ellos como delictivas.

  • La no autorización de entrada al territorio nacional o expulsión a los extranjeros considerados propagadores del comunismo internacional.
  • Declarar intransmisible todo material impreso considerado comunista.

Con el fin de limitar u obstaculizar el desarrollo del movimiento obrero y el auge de las ideas comunistas en nuestra sociedad, el gobierno batistiano instrumentó medidas de destitución de las funciones dirigentes de organizaciones patronales y obreras, a toda persona que consideraban que estaba realizando actividades comunistas.

El BRAC al inicio estaba presidido por el Ministro de Gobernación Santiago Rey Pernas y un Vice Presidente-Director el general Martín Díaz Tamayo. El 15 de julio de 1955, o sea, dos meses después de creado, el Director de la CIA le escribe una carta a Fulgencio Batista sugiriéndole que enviara a dicho general a Washington para “discutir con él algunas de las técnicas usadas para combatir las actividades del Comunismo Internacional”. Al analizar el texto de esta misiva se puede suponer que entre las “técnicas” que se aluden, se encuentran las del empleo de los medios de torturas. También son evidentes los fuertes vínculos entre el jefe de la CIA y los jefes principales del BRAC.

El 5 de junio de 1955 el Ministro de Gobernación Santiago Rey Pernas concede una entrevista a un periodista de Bohemia, donde utiliza palabras similares a las de los gobernantes anticomunistas norteamericanos. Además, con un marcado cinismo, trata de hacer aparecer al BRAC como un órgano defensor de los derechos constitucionales. Veamos lo que plantea:

 “El BRAC es un organismo creado al promulgarse el reglamento para la ejecución de la ley, de 29 de enero de 1955, que se conoce con el nombre de Ley de Represión del Comunismo. Basta esta aclaración para desvirtuar todas las interesadas y mal intencionadas propagandas realizadas por los elementos comunistas y procomunistas en el sentido de intentar impopularizar este organismo cubano surgido exclusivamente para la defensa de los principios democráticos en la lucha que se libra en Cuba y en el mundo contra el comunismo”.

Al preguntársele sobre los derechos individuales expresó: “Ni siquiera los mas enconados adversarios políticos del régimen se prestan a hacer el juego a comunistas y procomunistas en ese de dar pábulo a los infundios de que el BRAC puede cercenar los derechos individuales que la constitución garantiza”.

Sobre la Constitución planteó: “Batista ha restablecido a toda plenitud la Constitución de 1940, respeta como ningún gobernante el derecho de reunión y el de libre expresión del pensamiento, asegura la paz, garantiza la vida humana y acaba de abrir las cárceles de una amnistía amplísima a sus mas enconados enemigos, a la vez que facilita así el regreso de los exiliados voluntarios. ¿Quién puede tener, en esas condiciones, fuerza moral para ver en el BRAC o en cualquier otra determinación del Gobierno algo que pueda encaminarse a disminuir derechos, a perseguir ciudadanos o a quitar libertad?” (2)

En el transcurso de los años fueron sucediendo en el cargo de Vice-Director del BRAC el coronel Aquilino Guerra González (30 de abril de 1956), el coronel Leopoldo Pérez Coujil (20 de septiembre de 1956). Hay que destacar que tanto Díaz Tamayo, como Aquilino y Pérez Coujil habían sido oficiales retirados antes de marzo de 1952, pero posterior al golpe Batista los incorporó al servicio activo y de manera vertiginosa fueron ascendiendo en grado y cargos.

En marzo de 1957 Mariano Faget Díaz fue ascendido a teniente coronel y pocos meses después fue nombrado Director General de Investigaciones del BRAC, cargo que no existía, es decir, se constituyó una nueva nomenclatura. A partir de este momento el cargo de Vice-presidente dejó de existir.

También se agregó otra nomenclatura, que fue la de Agencia Central de Operaciones y fue nombrado al frente de este departamento el primer teniente José de Jesús Castaño Quevedo. Hay que decir, que ambos oficiales eran considerados buenos especialistas, pues poseían una amplia preparación en la técnica policíaca, ya que habían pasado algunos cursos impartidos por especialistas del FBI y la CIA. Faget y Castaño llegaron a perfeccionar a tal nivel el trabajo del BRAC, que lo convirtieron en el órgano de investigación más técnico de esa época. Ambos oficiales se jactaban públicamente de ser “especialistas anticomunistas”; sin dudas este fue el aval principal, para que los norteamericanos aprobaran la designación en esos cargos.

La Agencia Central de Operaciones era el departamento más importante del BRAC. Tenía “sucursales” en cada regimiento del Ejército y en cada Puesto Naval de la Marina y en la Sección de Propaganda y Materiales.

La Sección de Propaganda y Materiales era asesorada por el jefe de propaganda del equipo de gobierno de Batista, el norteamericano Edmund Chester, quien a su vez constituía el enlace con la Sede Diplomática norteamericana en La Habana.

En la actividad de propaganda anticomunista utilizaban diferentes diarios y revistas, como por ejemplo: Revista “Occidente”; sus textos eran declaradamente anticomunista y estaba dirigido por Salvador Díaz-Versón Rodríguez: Este señor era miembro del SIM y el mismo que antaño (año 1952) dirigió la investigación contra Batista, cuando conspiraba para realizar el golpe de Estado.

Esta “Sección” también contaba entre sus colaboradores al eminente historiador, profesor y periodista cubano Herminio Portell Vila, director del Instituto Cultural Cubano-Norteamericano desde 1943, un furibundo anticomunista y fiel servidor del imperialismo yanqui, que abandonó el país después del triunfo de la Revolución y se convirtió en un vocero de la contrarrevolución en el exilio. Del intelecto de estos personajes salieron a la publicidad todo tipo de materiales impresos, donde arremetían contra la ideología comunista, tratando de sembrar en la sociedad cubana el rechazo total contra todo aquello que oliera a comunista. También editaban textos que eran para el consumo interno de los miembros de las instituciones armadas.

Contra toda esa urdimbre de aparatos represivos debían enfrentarse los comunistas cubanos, aunque como hemos podido apreciar, el BRAC era el órgano especializado para luchar contra ellos. No obstante, después de la salida de la prisión de Fidel y sus compañeros de la generación del centenario, también pasaron a ser blanco predilecto de este órgano de investigación. Muchos comunistas y revolucionarios cubanos fueron torturados y masacrados en las mazmorras de estos aparatos policíacos.

Se ha llegado a afirmar que Cuba, desde los años 20 hasta 1958, fue convertida en un laboratorio de la reacción imperialista en su aprendizaje contra la insurgencia. Sobre todo, durante el batistato desarrollaron una verdadera escuela que alcanzaría un inusitado perfeccionamiento de los métodos y técnicas de torturas.

Los últimos cuatro años de la década de 1950 la tiranía batistiana desató una cruel represión contra el movimiento comunista cubano. Cientos de militantes y jóvenes revolucionarios fueron torturados y asesinados y sus cuerpos aparecían dispersos en lugares recónditos o a veces en plena vía, para que sirviera de escarmiento. Otros eran enterrados en lugares clandestinos o arrojados al mar. Muchos de los asesinos fueron acogidos con beneplácito por el gobierno de los Estados Unidos, posterior al triunfo de la revolución y aún algunos se pasean impunemente, por las calles de Miami, la guarida por excelencia de la contrarrevolución.

Citas y referencias.

  1. Colectivo de autores: Sobre la historia de las intervenciones armadas norteamericanas. Editorial Progreso, Moscú, 1984. Paginas 53 y 54.
  2. Agustín Alles Soberon: Entrevista a Santiago Rey Pernas, Ministro de Gobernación. Revista Bohemia, 5 de junio de 1955. Paginas 56 y 57.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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Una respuesta a El Buró para la Represión de Actividades Comunistas. #Cuba

  1. Angel Rodriguez dijo:

    Mi padre me dice que el BRAC fue destruido por el Che, pero el tal faget se llevo una copia a Miami

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