#Cuba: Apuntes sobre el 24 de febrero de 1895. #YoTambienExijoMas

Por Israel Valdés Rodríguez*

El Plan de la Fernandina.

El Plan de Fernandina, nombre que obtiene por el puerto de La Florida del que debían salir las tres expediciones adquiridas, preparadas y pertrechadas por José Martí y que deberían llegar a Cuba transportando suficientes recursos bélicos y a los jefes más importantes de la revolución.

La primera, saldría desde América Central trayendo a Maceo y sus seguidores hasta la provincia de Oriente. La segunda trasladaría hasta suelo villareño a los generales Serafín Sánchez y Carlos Roloff, saliendo desde los Estados Unidos. La tercera, la más importante, recogería a Martí y al general Gómez en Santo Domingo y los llevaría hasta Camagüey. Desdichadamente, por circunstancias aún no totalmente determinadas, el plan expedicionario fracasó.

Nuestro criterio es que el Gobierno de los Estados Unidos, al conocer la dimensión del Plan de Fernandina así como su potencialidad y correcta proyección táctica y estratégica traería como consecuencia una guerra capaz de acabar con la dominación española en Cuba, quizás por corto tiempo, y esto fue lo que los llevó a interceder y hacer fracasar el Plan Expedicionario. El fracaso fue el resultado de la aplicación de la política tradicionalmente seguida por los Estados Unidos con respecto a Cuba y que el historiador Ramiro Guerra denominó como la “política de la espera paciente”.

Si Cuba hubiera obtenido su independencia, a los Estados Unidos le hubiera sido muy difícil, justificar ante el mundo la anexión de una república nacida por la voluntad y sacrificios de sus hijos, es decir, de su pueblo. No fue simple capricho, el que todos los presidentes norteamericanos, desde el mismo momento del estallido revolucionario cubano, el 10 de octubre de l868, hayan mantenido su política de “Neutralidad” y no reconocieran el estado de beligerancia cubano. Con la Ley de Neutralidad frustraron todo intento de envío de expediciones a Cuba para que se mantuviera el poder de España hasta que “la fruta estuviera madura”.

No obstante, el revés de Fernandina se convirtió en una victoria, muestra de ello son las palabras de Juan Gualberto Gómez cuando años más tarde expresó: “…el fracaso de Fernandina que algunos estimaron funesto para el propósito de los separatistas, lo favoreció extraordinariamente. No faltaban cubanos de ideas revolucionarias que dudaban de la eficacia de los empeños de Martí. Creían que a nada práctico conduciría su propaganda. Estimábanle como un lírico, un ideólogo, un soñador. El hombre de acción no lo veían en el literato insigne y en el orador atildado y elocuente. Lo de Fernandina fue causa de un despertar     maravilloso en la fe de esos incrédulos.   ¡Como!  

¿José Martí había podido hacer aquello?… ¡Ah! Ese hombre no era ni un iluso ni un visionario, sino un verdadero genio organizador, un cerebro equilibrado, una voluntad férrea y un indiscutible jefe de pueblo”. (1)

La orden de alzamiento.

 El 29 de enero de 1895, Martí junto a José María Rodríguez (Mayía) y Enrique Collazo, firma las instrucciones dirigidas a Juan Gualberto Gómez para que se produjera el levantamiento.

Estanislao O`Halloran, propietario de una fábrica de tabacos, fundador del Club Ignacio Agramonte y tabaquero de oficio, fue el encargado de confeccionar el tabaco dentro del cual iba colocada ingeniosamente la “Orden de Alzamiento” que Gonzalo de Quesada trasladó de New York a Cayo Hueso y que Juan de Dios Barrios (catalogado por Martí como el pardo fiel e inteligente) se encargó de traerlo a Cuba, viniendo a bordo del vapor Olivette y se lo entregó personalmente a Juan Gualberto Gómez en La Habana. Por supuesto, dicho documento estaba redactado en clave por Martí. A pesar de la férrea vigilancia y persecución Martí y Gómez llegaron a tierras cubanas el 11 de abril de 1895, es decir burlaron las medidas del espionaje español y norteamericano.

El alzamiento.

 Después del fracaso de La Fernandina, no era posible contener por más tiempo a los revolucionarios que trabajaban en la isla para secundar el alzamiento. Las correspondencias que llegaban a Estados Unidos de Cuba y Costa Rica demostraban una impaciencia muy marcada por iniciar la insurrección. En cada ciudad, pueblo o aldea, había sólidos núcleos de conspiradores, deseosos de levantarse. Por fin, como lo había orientado Martí, el día señalado, el 24 de febrero de 1895, amanecieron en la manigua o se dirigieron a esta, en actitud de rebeldía, numerosos grupos de patriotas partidarios de la independencia.

(1) Gómez, Juan Gualberto: Por Cuba Libre. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1974. Página 346.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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