¡Díganos #Venezuela en qué servirla! #PensandoAmericas, #Cuba

martí y bolívarPor: El Manigüero Cubano*

SIN QUITARNOS EL POLVO DEL CAMINO

No hay otro comentario posible. Los días aciagos reinan hasta el mismo momento en que se “siente de la patria el grito”, como llama una canción cubanísima; y que supone dejarlo todo para acudir en su defensa. En estos que transitan, los cubanos, en el concierto de los latinoamericanos todos, y de todos los que en el mundo tienen vergüenza y dignidad, no podemos menos que ponernos con mayor fuerza al servicio de los hermanos bolivarianos de Venezuela ante el discurso amenazante de Barack Obama y el stablishment que detrás de su tribuna mueve los hilos de la política norteamericana.

Sobran los hechos que develan la verdadera cara de ese país hacia Nuestra América. Tal y como recientemente declaraba el destacado profesor Eduardo Torres Cuevas, no abandonan la política del garrote y la zanahoria. Varios de los países que antaño fueron sacudidos con zanahorias hoy les corresponde ser abatidos con garrotes, y viceversa. Tan valedero es aquello de que un signo vital de ese sistema es su pragmatismo. Una y otra vez parecen acudir a viejas recetas cuando en verdad estas nunca fueron desechadas. Hacen parecer recurrentes actos que ciertamente son permanentes.

Sabemos, y cada día más, que la totalidad de las acciones desestabilizadoras contra la Revolución Bolivariana y Chavista de Venezuela se orquestan, dirigen y financian desde el norte. Ahora sin antifaz Obama lo confirma. ¿Habrían esperado tener éxito tras los planes de la Operación “Jericó”, fallidos por la vigilancia y tenacidad de los bolivarianos? Las declaraciones de Obama reflejan más que fortaleza, desesperación y frustración.

Entretanto, la solidaridad no se hace esperar, acude como la sangre a la herida, sin que la llamen. Una y otra vez emergen los mensajes de apoyo a Venezuela y de denuncia a la barbarie. El “Premio Nobel de la Paz” no parece aceptar la Zona de Paz declarada en este hemisferio porque la suya se asienta en el desastre en patio ajeno.

De seguro, luego del fuerte encontronazo con la posición de dignidad del pueblo venezolano y Nuestra América en primer lugar y de la comunidad internacional, recogerán cabos. El costo político a pagar es muy alto. De entrada comprometerían mucho más lo que queda de su maltrecha credibilidad en la región, y lo que en cuanto a pérdida de oportunidades y beneficios pudiera ello traducirse. Una aventura belicista contra Venezuela traería a esta noble tierra el oscuro panorama que campea en Irak, Afganistán, Libia, Siria y Ucrania.

América Latina es la región de mayor biodiversidad del planeta, además de la reserva de bosques y recursos hídricos de mayor calibre. Las inigualables condiciones de nuestros suelos y climas nos permiten erigirnos como la región de mayor producción de alimentos, en fin, un maravilloso reservorio de oportunidades comerciales. Somos el único espacio geográfico libre de armas nucleares; el hemisferio con mayor cercanía cultural. Nuestras potencialidades naturales se unen a las de desarrollo humano a partir de los proyectos de países que se construyen, variopintos pero a su vez orientados hacia el consenso desde la defensa de un pensamiento integrador que se sustenta en los intereses comunes. Como se ha dado en llamar, abocados a la unidad dentro de la diversidad.

En ese escenario bien pudiera entenderse la participación estadounidense, habida cuenta de que como vecino próximo, su poderosa capacidad productiva y su creciente demanda de bienes y servicios le convendría concertar negocios mutuamente ventajosos con los países del área. Arribarían a tal conclusión si considerasen la plataforma de crisis “real” y estructural que padecen y la marcha de un proceso de desplazamiento como única superpotencia mundial por potencias emergentes, que incluso sus más prestigiosos ideólogos reconocen cual realidades inobjetables, y actuaran con un mínimo de prudencia y respeto.

No es asiéndose a esa posición de policía mundial lo que les permitirá sobrevivir, sino aceptando que el contexto cambió y que no se trata de una nube pasajera. Obama, cual vocero del imperio expresó en el discurso a la Unión el pasado 20 de enero que lo que importa no es si pueden propiciar los movimientos mundiales que desean sino “cómo lo harán”. Se refirió como fortalezas a su poderío militar y su diplomacia; que no es otra cosa que el poder inteligente atribuido como sinergia a su administración. Más recientemente confesó que a tenor de las herramientas políticas y diplomáticas posibles para lograr “sus fines”, le torcerán el brazo a los Estados que se resistan a sus designios. En nuestro criterio: garrote y zanahoria, poder suave o incluso inteligente; más de lo mismo. Tal es el caso de la República Bolivariana de Venezuela y de otros que están en la mira: Brasil y Argentina…al menos inmediatamente.

Maduro afirmaba en estos días de firmeza a los principios que se ha cumplido la profecía de Bolívar de principios del siglo XIX de ver a los Estados Unidos predestinados a colmar de pobreza y horror a América Latina en nombre de la libertad. Seguidamente llamaba a dejarla sin efecto en el siglo que corre y para siempre mediante el freno a sus políticas. Como muchos afirman no se trata de chavistas y opositores sino de la patria de todos la que se encuentra amenazada, y ella ha de preservarse a ultranza. Por ello no hay otra cosa que hacer que manifestarse de todos los modos posibles en apoyo a Venezuela.

Desde Cuba nos alientan los lazos históricos que a ella nos unen. Cuando ya América había derrotado a la monarquía española, Cuba se mantenía poseída cual su joya más preciada, y por la que luego estarían dispuestos a sacrificar hasta el último hombre y la última peseta, Bolívar no dudó en armar una expedición para rescatarnos. El ejemplo de sus ideas contribuyó a cristalizar nuestro pensamiento independentista. En su honor, el apóstol cubano visitó el monumento erigido a su memoria en el centro de un parque en Caracas “sin quitarse el polvo del camino”. Influido por su ejemplo, en la cima de su pensamiento plantearía para todo tiempo que “Patria es Humanidad”. Ante las amenazas que se ciñen contra ese digno y humilde pueblo estaremos los cubanos defendiéndolo. Con Martí hemos dicho: ¡Díganos Venezuela en qué servirla; ella tiene en nosotros a sus hijos!.

 

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