La ofensiva final del Ejercito Rebelde. Campaña de Oriente (I). #Cuba #TenemosMemoria

Por: Dr Roberto Pérez Rivero.*

La iniciativa estratégica pasa a manos del Ejército Rebelde

En el rechazo de la Ofensiva de Verano del ejército de la tiranía contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra en el año 1958, se obtiene una gran victoria sobre el mayor esfuerzo realizado por la tiranía durante toda la Guerra de Liberación Nacional. Desde el comienzo de esta aventura, las tropas de la tiranía estuvieron condenadas al fracaso por la ineptitud de sus mandos militares, la desconcentración de sus fuerzas y la falta de cooperación en la preparación y realización de las acciones combativas.

El significado de la gran hazaña realizada por el Ejército Rebelde se puede apreciar en los resultados generales: Se realizaron más de 100 acciones combativas en 75 días, sobresalen cuatro batallas: Santo Domingo I, El Jigüe, Santo Domingo II y Las Mercedes. En ese tiempo el ejército tuvo más de 1 000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, y perdió 507 armas, incluidos tanques, morteros, bazucas, ametralladoras de diferentes tipos, fusiles y carabinas y decenas de miles de proyectiles de todas las armas, así como 20 equipos de radio.[1] Las pérdidas materiales pudieron ser mayores pues hubo armas y parque perdidos o dañados en acciones combativas que no pudieron ser ocupados por los rebeldes. El Ejército Rebelde lamentó 77 bajas (27 muertos y 50 heridos).

Después de la Batalla de Las Mercedes, la iniciativa estratégica pasó a manos del Ejército Rebelde, en este momento el Comandante en Jefe como connotado jefe militar y Jefe de la Revolución, trazó la estrategia para conducir la lucha hasta la victoria final[2]. Las decisiones que toma para lograr ese objetivo supremo estuvieron basadas en una integral apreciación de la situación:

  • Situación Internacional: Existencia de países como Venezuela y Costa Rica identificados en mayor o menor medida con el proceso revolucionario cubano y otros como República Dominicana y Nicaragua que junto a los Estados Unidos actuaban para frustrar el triunfo revolucionario, existiendo la posibilidad incluso, de la intervención militar directa por parte de las fuerzas armadas de los EE.UU.
  • Situación Nacional: Caracterizada por una caótica atmósfera política y social del régimen, que además nada podía hacer para detener el constante deterioro de la situación económica del país. Las masas trabajadoras, las capas medias urbanas y otros sectores de la población incrementaron su apoyo a la Revolución.
  • Movimiento Revolucionario: Fortalecido y cohesionado por la incorporación de amplias masas populares a la lucha y la unidad lograda entre las principales organizaciones revolucionarias M-26 de Julio, P.S.P., DR 13 de Marzo, organizaciones de lucha clandestina, Frente de Resistencia Cívica e integración de la clase obrera en el Frente Obrero Nacional Unido.
  • Ejército enemigo: Débil estado político-moral y psicológico de sus tropas, manifestado en baja disposición combativa y empleo ineficiente de la técnica y el armamento. Al abandonar la Sierra, sus fuerzas pasan a la defensa de pueblos y ciudades.
  • Ejército Rebelde: Elevada disposición y espíritu de combate, favorable situación político-moral y psicológica de sus fuerzas, que además lograron incrementar y mejorar en cantidad y calidad su armamento y técnica. En 20 meses de guerra adquirió una gran experiencia combativa y se formaron muchos y magníficos cuadros y jefes militares.

El plan estratégico elaborado por Fidel tuvo como piedra angular la extensión de la guerra a otros territorios; sus principales aspectos fueron los siguientes:

  • Explotar el éxito obtenido en el rechazo de la ofensiva de verano del enemigo.
  • Organizar nuevos frentes y columnas.
  • Extender la guerra al resto de las provincias, golpear la base económica de la dictadura y hacer fracasar la farsa electoral del 3 de noviembre de 1958.
  • Aislar unas provincias de otras, obstaculizar las comunicaciones terrestres, continuar tomando pequeñas guarniciones e ir cercando grandes centros urbanos, creando condiciones para las batallas decisivas.
  • Preparar a la clase obrera y el resto del pueblo para la huelga general revolucionaria para garantizar el colapso final del régimen e impedir cualquier maniobra que pretendiera frustrar el triunfo revolucionario.

De este modo, se realizó el fortalecimiento de los tres frentes ya establecidos y se crean nuevos frentes y columnas. Con el armamento ocupado al enemigo durante el rechazo de la ofensiva de verano y otras armas y medios llegados a la Sierra por diferentes vías, se formaron y equiparon nuevas unidades.

El comandante Juan Almeida, quien junto a varios jefes de columnas había sido llamado al firme de la Sierra Maestra para rechazar la ofensiva enemiga, en agosto del 58 regresó al Tercer Frente con una tropa reforzada. También en esa zona se crearon tres unidades bajo el mando del comandante Guillermo García y los capitanes Universo Sánchez y Calixto García, respectivamente. Hacia este mismo frente marcharon otras dos columnas desde la Sierra Maestra, la 9 “Antonio Guiteras”, a las órdenes del comandante Hubert Matos,[3] y la 10 “René Ramos Latour”, dirigida por el comandante René de los Santos.

A partir de septiembre salieron de la Sierra Maestra las columnas 11 “Cándido González”, subordinada al comandante Jaime Vega, [4] y la 13 “Ignacio Agramonte”, bajo el mando del comandante Victor Mora, [5] para abrir un frente guerrillero en Camagüey a las órdenes de este último.

En octubre, con las columnas 12 “Juan Manuel Márquez”, la 14 “Simón Bolivar” y la 32 “José Antonio Echeverría”, dirigidas por el capitán Orlando Lara y los comandantes Eduardo Sardinas y Delio Gómez Ochoa, en ese orden, se formó el Cuarto Frente “Simón Bolivar”[6], bajo la jefatura de Gómez Ochoa, para operar en territorios de Holguín, Victoria de las Tunas, Bayamo, Gibara y Puerto Padre.

Hacia el centro del país había partido el 31 de agosto la Columna 8 “Ciro Redondo”, a las órdenes del comandante Ernesto Che Guevara. Con la misión de llegar a Pinar del Río para establecer allí un frente guerrillero, salió diez días antes el comandante Camilo Cienfuegos con la Columna 2 “Antonio Maceo”.

Finalmente, en el propio I Frente se formó otra columna, la 31 “Benito Juárez” subordinada al capitán Luís Pérez Martínez, con la misión de operar entre Bayazo y Manzanillo.

Estas tropas y otras unidades del Ejército Rebelde, en cooperación con fuerzas de los frentes guerrilleros establecidos por el Partido Socialista Popular y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo en la provincia de Las Villas, participaron en la ofensiva final, que se realizó en tres direcciones: Pinar del Río, Las Villas y Santiago de Cuba, concentrando los esfuerzos principales en la última.

La idea sobre el desarrollo de las acciones en la dirección principal, Santiago de Cuba, está resumida en la carta que el Comandante en Jefe Fidel Castro envió al comandante Juan Almeida el 8 de octubre:

“El plan de tomar primero Santiago de Cuba lo estoy sustituyendo por el plan de tomar la provincia. La toma de Santiago y otras ciudades resultaría así mucho más fácil y sobre todo podrán ser sostenidas. Primero nos apoderamos del campo; dentro de 12 días aproximadamente todos los Municipios estarán invadidos, después nos apoderaremos y si es posible destruiremos todas las vías de comunicación por tierra, carretera y ferrocarril. Si paralelamente progresan las operaciones en Las Villas y Camagüey, la tiranía puede sufrir en la provincia un desastre completo como el que sufrió en la Sierra Maestra”.

Esta estrategia resulta para nosotros mucho más segura que cualquier otra y entretanto, lejos de concentrar el grueso de nuestras fuerzas en una dirección, lo que lleva tiempo, requiere gran acumulación de víveres e implica riesgos de consideración, las distribuimos de forma que puedan mantener al enemigo bajo hostigamiento constante en todas partes. […][7]

El 13 de noviembre, Fidel se dirigió por Radio Rebelde a todos los comandantes de las columnas que operaban en Oriente, Camagüey, Las Villas y al pueblo en general, indicando las acciones a realizar para la batalla de Oriente y para intensificar la ofensiva en Camagüey y Las Villas.

Con el propósito de materializar estas ideas se preparó y ejecutó la Operación Santiago, que contemplaba el cumplimiento de misiones por las fuerzas de los cuatro frentes orientales, pero fundamentalmente del Primero y Tercero. Los objetivos principales que se preveía tomar eran Jiguaní, Baire, Contramaestre, Maffo y Palma Soriano, con lo cual se garantizaba consolidar el cerco que sobre Santiago ya establecían fuerzas del Tercer Frente.

Para culminar de cerrar el cerco sobre la capital de Oriente y crear las condiciones con vistas a librar la batalla por su posesión, se organizó y ejecutó la Operación “Flor Crombet”[8], en la que fuerzas del Segundo y Tercer frentes ocuparían La Maya, Alto Songo, El Cristo y San Luis.

El 23 de noviembre, con el ataque simultáneo a Alto Songo, La Maya, San Luis y El Cristo, comenzó la Operación “Flor Crombet”. Alto Songo y El Cristo cayeron el 27 y 28 de noviembre, respectivamente, La Maya el 7 de diciembre y concluyó esta operación con la toma de San Luis el día 9 de ese mes.

Mientras, el Cuarto Frente “Simón Bolivar” y el Frente Camagüey cumplían importantes misiones de cooperación y apoyo a la campaña de Oriente.

La Batalla de Guisa, desarrollada del 20 al 30 de noviembre de 1958, dio inicio a la Operación Santiago.

[1] Parte del Ejército Rebelde trasmitido por Radio Rebelde el 18 de agosto de 1958. Citado por: Escalante Colás, Amels y Juan Sánchez Rodríguez: Obra citada, Ed. MINFAR, 1997, pp. 96-97.

[2] Los principales elementos de esa estrategia y las valoraciones de los factores que la condicionaron fueron dados a conocer al pueblo de Cuba por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en las alocuciones que realizó por la emisora Radio Rebelde los días 18 y 19 de agosto de 1958.

[3] Traidor.

[4] Traidor.

[5] Traidor.

[6] Se estableció oficialmente el 4 de noviembre de 1958.

[7] Fidel Castro Ruz: Sobre temas militares, t. 1, p. 277.

[8] Antes, durante los preparativos para la Ofensiva Final, por orden del jefe del II Frente comandante Raúl Castro Ruz, se realizó la Operación “Gancho”. En ella participaron principalmente hombres de las columnas 6 y 7 del Segundo Frente, de la Columna 9 del Tercero, y de las milicias del Movimiento 26 de Julio. Como resultado de esta operación Alto Songo fue tomado, los cuarteles de la Maya y San Luís atacados, se combatió contra varios refuerzos enemigos, se tomaron varias guarniciones de centrales azucareros y se realizaron otras acciones de hostigamiento; por ejemplo, en Cayo Mambí, Sagua de Tánamo, Guamá y Baracoa.

* Presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

Esta entrada fue publicada en Historia y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La ofensiva final del Ejercito Rebelde. Campaña de Oriente (I). #Cuba #TenemosMemoria

  1. Pingback: La ofensiva final del Ejercito Rebelde. Campaña de Oriente (I). #Cuba #TenemosMemoria | elmarquesdevancouver

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.