Raúl Roa: El canciller de la Dignidad. #YoSoyCuba #VotoXCuba

 

Por Israel Valdés Rodríguez*

A propósito de conmemorarse un aniversario más de la aplastante victoria del pueblo cubano a la invasión mercenaria de Playa Girón es justo recordar aquel típico y antológico cubano Raúl Roa García.

Fue un relevante escritor, formidable orador, polemista, profesor, político y diplomático. Figura combatiente en la República mediatizada y después, por la dignidad de Cuba y de América Latina. Poseedor de una extensa obra literaria y periodística.

Nombrado al triunfo de la Revolución Cubana, embajador de Cuba ante la OEA, con posterioridad Ministro de Relaciones Exteriores y después embajador ante la ONU. Su larga e intensa actuación al frente de la diplomacia revolucionaria, y sus cruciales batallas en la sede de organismos internacionales en defensa de la soberanía de Cuba le hizo merecer el apelativo de “Canciller de la Dignidad”.

Nació el 18 de abril de 1907, en el habanero barrio de La Víbora, La Habana, Cuba, dentro de una familia de terratenientes venidos a menos. Su padre, Raúl, modesto empleado público, era hijo del teniente coronel mambí Ramón Roa, ayudante de Ignacio Agramonte en 1868. Fue un gran estudioso de la obra martiana.

Desde 1923 se vinculó al Movimiento Revolucionario Estudiantil que organizara y dirigiera Julio Antonio Mella. En 1925 ingresó en la Escuela de Derecho de la Universidad de la Habana. Alumno de las carreras de Derecho y Filosofía y Letras, en 1926 va a prisión, pues por estos tiempos era un estudiante de Derecho conocedor de la situación política y participa activamente en una protesta contra la intervención norteamericana en Nicaragua.

En 1927 conoce a Rubén Martínez Villena, quien logra sensibilizarlo aún más con los problemas sociales. Además, participa como profesor con otros jóvenes antiimperialistas y revolucionarios en la Universidad Popular José Martí. Fue miembro de la Liga Antiimperialista. De 1928 a 1929 participa como alumno ayudante de la Cátedra de Sociología y ya ese mismo año pasa a ser profesor de doctrinas sociales de la Escuela Privada de Derecho.

Fue protagonista y cronista de las actividades del grupo estudiantil que mantuvo la protesta en el recinto universitario ocupado militarmente, protesta que culminara en la jornada del 30 de septiembre de 1930.

Miembro fundador del Directorio Estudiantil Universitario de 1930, Roa escribió el manifiesto distribuido en la jornada revolucionaria del 30 de septiembre de ese mismo año.

En 1931 fundó con Gabriel Barceló, Pablo de la Torriente Brau y otros el Ala Izquierda Estudiantil. En esta organización, mucho más radical, se posiciona más claramente sobre la necesidad de la lucha por la soberanía de Cuba y en contra del imperialismo. Entre 1931 y 1933 fue encarcelado dos veces; en el Presidio del Castillo del Príncipe, en La Cabaña y en el Presidio Modelo en Isla de Pinos. En1933 sale del presidio, donde escribe el Manifiesto al pueblo de Cuba y avizora las consecuencias de la mediación. Participa destacadamente en la Huelga General de 1933 que derroca del poder a Gerardo Machado.

A la caída de la tiranía machadista en Agosto de 1933, fue miembro de la Comisión mixta depuradora universitaria y delegado estudiantil a la Comisión de Estatutos de la Universidad de la Habana

En marzo de 1935 se lanza a las calles en la huelga y es apresado y exiliado en los Estados Unidos. Allí cursó estudios de Postgraduado en la Universidad de Columbia y en la New School for Social Research de Nueva York.

Funda la Organización Revolucionaria Cubana Antiimperialista a la que representó en la conferencia de Frente Único celebrada en Miami en 1936.

Después de regresar a Cuba prosiguió sus tareas revolucionarias y dio su aporte a la lucha en defensa de la República Española. Fue miembro del comité organizador del Partido Democrático Revolucionario y Profesor de Sociología de la Escuela Libre de La Habana en 1939.

En 1940 fue profesor titular de Historia de las Doctrinas Sociales y de Filosofía Social en la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público de la Universidad de la Habana, de la que fue vicedecano y con posterioridad decano. En 1944 fue delegado de la Universidad de la Habana al I Congreso Histórico Municipal Americano.

De 1945 a 1946 estuvo becado en la John Simon Guggenheim Foundation para estudiar los fundamentos y Proyecciones económico-político-sociales del New Deal. En 1947 asistió a la Conferencia Internacional de Universidades de Ámsterdam. Desde 1948 fue el Director de Cultura del Ministerio de Educación, financió la publicación de importantes libros, subvencionó al Ballet de Alicia Alonso, echó a andar un movimiento de puestas teatrales, salones de plástica y humorismo.

Miembro de la comisión nacional para el estudio de los problemas de la postguerra, de la Alianza Cubana por un Mundo Libre, de la Comisión Codificadora del Derecho obrero, del Institute for Studies in Social Psycolgy and Public Opinion, de la Asociación Cubana por la Libertad de la Cultura. Fue Delegado de Cuba a la Asamblea General de la UNESCO en París, 1951.

En 1952, participó en la Conferencia de las Universidades Latinoamericanas de Santiago de Chile y en el VI Congreso de Literatura Iberoamericana celebrado en México en ese mismo año.

Al producirse el golpe militar de Fulgencio Batista en Marzo de 1952, fue forzado de nuevo al exilio. En México, fue profesor extraordinario de la Universidad de Nuevo León y director de la revista “Humanismo”.

Al triunfo de la Revolución fue designado, primeramente, embajador de Cuba ante la OEA y la ONU y el 12 de junio de 1959, ministro de Relaciones Exteriores. Fue miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Fidel Castro tuvo en él un intérprete idóneo de sus concepciones sobre la diplomacia revolucionaria.

En su papel de ejecutor de la política exterior de la Revolución Cubana, llevó a todos los confines del mundo la voz de una Cuba independiente, la voz de un país que había dejado de ser espejo de las posiciones de EE.UU. y del mundo desarrollado, para transformarla en una política de principios.

La etapa en que Roa se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores (1959-1976) imperaba en el mundo la política de Guerra Fría, una situación internacional de equilibrio de poder dada por la existencia del bloque socialista y de manera muy particular por el poderío alcanzado por la Unión Soviética y el desarrollo de su capacidad militar y espacial, que sirvió de sustento al auge alcanzado por los movimientos de liberación nacional que trajeron consigo la independencia de muchos países del Tercer Mundo sometidos hasta entonces al yugo colonial.

Fue valiosa la contribución de Raúl Roa a la Revolución cubana y, por ende, a la diplomacia cubana, a la que le insufló su energía vital, su brillante y potente intelecto y sobre todo, la pasión revolucionaria con que desarrolló su incansable trabajo creador, que le permitía adoptar la decisión rápida y correcta ante situaciones no previstas surgidas al calor del debate con el enemigo.

Diversos fueron sus pronunciamientos en los foros internacionales en defensa del pueblo vietnamita, rechazando categóricamente todo tipo de interferencia o intromisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en la cuestión de Vietnam e indicando que el único camino era apoyar, sin reservas ni vacilaciones, sus legítimas demandas y exigir la suspensión de los bombardeos norteamericanos, la retirada de las Fuerzas Armadas de EE.UU. y sus aliados de Vietnam del Sur y el estricto cumplimiento de los Acuerdos de Ginebra.

A la lucha por la independencia de los pueblos de Asia, África y América Latina dedicó también Roa sus mejores esfuerzos. De aquel encuentro mundial de los tres continentes surgió la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL).

Le cupo asimismo, ser el artífice de la integración de Cuba al Movimiento de Países No Alineados desde su fundación. Cuba formaba ya parte del bloque socialista, su aliado natural. Sin embargo, su luz larga en materia política le permitió aconsejar nuestra incorporación a dicho movimiento, desde donde podíamos denunciar la situación de Cuba y apoyar y defender los problemas del Tercer Mundo con una fuerza propia, ya que constituía un escenario más donde contrarrestar el agravamiento de las relaciones internacionales y la amenaza del imperialismo de recurrir a la fuerza militar para intentar resolver los conflictos a costa de los países del Tercer Mundo.

Pero su batalla diplomática más destacada fue, sin duda, aquel épico debate verbal en la ONU durante el ataque a Playa Girón, en el que hizo gala de todo su talento, habilidad y maestría para denunciar la criminal agresión, haciendo uso de su lenguaje vibrante, mordaz y elocuente.

Su combativo y altisonante verbo se escuchó el día 17 de abril de 1961 en la Comisión Política y de Seguridad de las Naciones Unidas, cuando aún el Ejército y las Milicias Nacionales Revolucionarias combatían en las arenas de Playa Girón contra las tropas mercenarias. Allí refutó todas las mentiras esgrimidas por la diplomacia yanqui y demostró fehacientemente que la invasión había sido organizada y entrenada por la CIA, con la complicidad de los gobiernos títeres de Centroamérica. El día 18, en pleno apogeo diplomático arribó a los 54 años de edad; una singular celebración para un auténtico revolucionario cubano.

El debate se extendió hasta el día 20 de abril en que dio a conocer el Comunicado Oficial del Gobierno de Cuba informando sobre la aplastante derrota sufrida por las fuerzas mercenarias en las trincheras de las arenas de Playa Girón. Hizo justicia, en esa batalla y otras que libró en el escenario internacional, al apelativo con que nuestro pueblo y otros pueblos de América lo bautizaron: Canciller de la Dignidad.

Falleció el 6 de julio de1982. El pueblo cubano le rindió un merecido tributo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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Una respuesta a Raúl Roa: El canciller de la Dignidad. #YoSoyCuba #VotoXCuba

  1. Rolo dijo:

    Mi padre trabajó bajo su dirección desde que se constituyó el MINREX y siempre me comentaba, a pesar de mi poca edad, lo extraordinario y a la vez simple que era el Canciller de la Dignidad. Recuerdo que mi padre fue trasladado del MINREX por una decisión del entonces Jefe de Personal, creo se apedillaba Astraín o algo similar, que lo envió al Ministerio de la Pesca por que no tenía un título universitario y cuando le llevaron el documento del traslado a Raúl Roa, este lo rechazó y lo mandó a buscar de inmediato, reconociendo y aclarando a este camarada que el Minrex necesitaba de revolucionarios como mi padre, a mi esto me impactó sobremaneramente por la actitud revolucionaria y justa del hombre que tenía en sus manos las riendas de un organismo como este.

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