#Cuba De la historia del Moncada. #SantiagodeCuba500

Por Nelya Hernández

En la noche del 25 de julio, Fidel se reunió con los participantes en el asalto, dándoles las últimas instrucciones y les dirigió esta brevísima exhortación:

Compañeros: Podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. 

Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.

El Cuartel Moncada, en el año 1953 era la sede del regimiento Antonio Maceo en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia oriental. Por su importancia, el Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres de la dictadura de Fulgencio Batista.

El 26 de julio de 1953 un grupo de jóvenes, en el centenario del natalicio de José Martí y bajo la dirección del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, ataca el cuartel Moncada. Posteriormente en este recinto son masacrados y asesinados muchos de estos héroes.

Cuando parecía que el Apóstol moría en el año de su centenario, los moncadistas echaron a andar el “motor pequeño”, que iniciaría la úl­tima etapa de lucha revolucionaria en la Isla de Cuba. El asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y el posterior desembarco del Yate Granma constituyeron importantes epopeyas en la historia de la Pa­tria.

Del testimonio de uno de los participantes — se recogieron estas palabras: “fue un privilegio haber sido convocado por Fidel en aquella etapa y, sobre todo, ha­ber tenido un Fidel”.

Un año después de que el cuartel pasara a manos de los revolucionarios, Fidel Castro, acompañado de otros revolucionarios, subidos en un tractor, comienzan a destruir las murallas de las instalaciones militares para convertir el cuartel en una Escuela. Estos actos estaban llenos de simbolismo y querían mostrar el propósito de la Revolución cubana de que la fortaleza del pueblo reside en la educación. En el discurso que pronunció en el acto de entrega de las instalaciones al Ministerio de Educación, dijo:

…Y la historia demostrará que si al fin y al cabo las fortalezas llenas de aspilleras y soldados sucumbieron ante el empuje de nuestro pueblo, la lucha por una causa justa, en cambio nuestras aulas, representantes del pensamiento y la cultura, jamás caerán bajo la fuerza de quien nos la quieran quitar para convertirlas en cuarteles, a fin de defender los privilegios porque esas escuelas las defenderá con trincheras de ideas y trincheras de piedra.[]

Este domingo 26 de julio celebrando el aniversario 62 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, rendiremos tributo a los protagonistas de es­tos hechos.

@NelyaHernandez

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