Ofensiva final rebelde; Campaña de Las Villas (II) #Cuba

Por Dr Roberto Pérez Rivero.*

Las zonas de operaciones enemigas y la invasión de las columnas 2 y 8 del Ejército Rebelde

Sin duda la invasión a occidente y la Campaña de Las Villas fueron necesarias y decisivas. Aunque en Oriente el ejército tenía el mayor número de fuerzas en operaciones (zonas de operaciones: Bayazo, 1er Distrito Militar (DM), Guantánamo y 7mo. D M), el mismo curso de la guerra obligó al Estado Mayor del Ejército (EME) a activar zonas de operaciones en otros territorios del país: 2do. DM en Camagüey, y en Las Villas la Zona de Operaciones 3er. DM.

En el 2do. DM la zona de operaciones abarcó todo el territorio de la provincia, ésta fue dividida a su vez en dos zonas, una a las órdenes del teniente coronel Alberto del Valle Díaz y otra al mando del teniente coronel Suárez Suquet. Para septiembre de 1958, el ejército contaba en Camagüey con más de 1700 efectivos en las unidades regulares de la Guardia Rural (GR) y más de 800 en operaciones.

En el caso de Las Villas (zona de operaciones 3DM), después de marzo de 1958, cuando se establecieron fuerzas guerrilleras del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo en la región del Escambray, comienza la actividad operacional propiamente dicha del ejército.

Ulteriormente, cuando las guerrillas del Partido Socialista Popular (PSP), Mov. 26/7 y DR 13 de Marzo incrementaron su actividad, y sobre todo, seguidamnte a la entrada en territorio Villareño de las columnas invasoras rebeldes 2 y 8, el 3er. DM llegó a tener en operaciones a las compañías 33, 33-A, 34, 35, 36, 37, 38 y 39; además, los batallones 11 (compañías A, 96 y 97) y 22 (compañías N, O y P).

El avance de las columnas invasoras por la provincia de Camagüey tuvo que sortear las líneas de emboscadas que el jefe de la zona de operaciones Suárez Suquet montó en los puntos que consideraba peligrosos: Puente principal río Sevilla, finca La Federal, camino a Jobabo, río las Cabreras, puesto de Manatí y Aguas Nuevas. El 9 de septiembre, precisamente contra una de estas emboscadas chocó la Columna 8 «Ciro Redondo» a las órdenes del comandante Che Guevara, produciéndose la primera acción combativa contra los invasores en el territorio de Camagüey.

El combate de La Federal caracteriza el accionar del ejército en esta provincia. La buena ubicación de las emboscadas en el terreno, el logro de la sorpresa, el incremento de fuerzas después de iniciado el combate y el apoyo aéreo, no fueron suficientes para alcanzar la iniciativa. Las emboscadas enemigas, siendo acciones ofensivas, tuvieron en estos casos un carácter defensivo por su pasividad y por limitarse a esperar que el adversario chocara contra ellas.

En La Federal, la pasividad y la ausencia de espíritu combativo fue grande. Los jefes no atacaron ni siquiera cuando llegaron los primeros refuerzos, al contrario; incumplieron órdenes del jefe de la zona de operaciones y mostraron cobardía.[1]

El 14 de septiembre, la columna del Che vuelve a chocar en Cuatro Compañeros con otra de las emboscadas ubicadas por Suquet. Nuevamente se produce el incremento de fuerzas, las que esta vez avanzan sobre los rebeldes, los cuales se repliegan hacia los montes de La Federal. Esto provocó la conclusión del ataque de las fuerzas de infantería del ejército, que no se decidieron a perseguir a su enemigo en el monte y dejaron el asunto en manos de la Fuerza Aérea del Ejército (FAE). El bombardeo sólo provocó tres heridos (uno falleció) en la tropa rebelde, pero el jefe de la zona de operaciones informó una gran mentira: que localizó posteriormente en los montes 20 rebeldes muertos.[2]

Después de estos dos encuentros y otro en La Malograda con la Comuna No. 2 «Antonio Maceo», comandada por el Comandante Camilo Cienfuegos, el 2do. DM organizó nuevas ideas para contener el avance rebelde.   A partir del 27 de septiembre, con líneas de emboscada y la ubicación de fuerzas en la región de Baraguá, estuvo a punto de cercar a las unidades rebeldes. Después, para los días 1 y 2 de octubre, concentró la atención en el tramo comprendido entre Júcaro y Ciego de Ávila y finalmente movió unidades a la línea Jíbaro-Jatibonico-Tamarindo, ocupando objetivos incluso dentro del territorio del 3er DM. Pero la audacia rebelde y el instinto y sabiduría de Camilo y Che, así como errores e indisciplinas en las fuerzas del ejército (retirar emboscadas sin autorización, abandonar posiciones por lluvias, etc.), convirtieron esas líneas en coladores por los que se filtraron las dos columnas invasoras.[3]

Después del paso de las columnas Nos. 2 y 8 del Ejército Rebelde a Las Villas, las unidades en operaciones en el 2do DM combatieron fundamentalmente contra las unidades de las columnas 11 y 13 del Frente Camagüey.

Campaña de Las Villas

Para el 3 DM la situación se agravó cuando en su territorio comenzaron a actuar las columnas del Che y Camilo. Si en este territorio los ataques decisivos rebeldes tardaron hasta la segunda quincena de diciembre, fue principalmente por lo ocupado que estuvo el comandante Che Guevara en lograr, como se lo había indicado Fidel, la unidad de todas las fuerzas revolucionarias que operaban en Las Villas. El Che se reunió con los jefes de las fuerzas guerrilleras del PSP, DR 13 de Marzo y Mov. 26/7, tuvo que imponerse a la arrogancia y arbitrariedad del capitán Jesús Carreras del llamado Segundo Frente Nacional del Escambray, realizó diferentes acciones combativas (ataques a los cuarteles de Güinía de Miranda y Banao) para establecer su base de operaciones, dedicó tiempo a desarrollar su aparato de administración civil, etcétera. Para mediados del mes de noviembre en la Comandancia del Che ubicada en Caballete de Casas, estaban creadas las condiciones primordiales para el desarrollo de las ulteriores acciones combativas.

El único intento que hizo el ejército para tratar de aniquilar la agrupación rebelde en el Escambray -la conocida ofensiva de El Pedrero-, a pesar de su envergadura, careció de reales intenciones de vencer desde su mismo planeamiento.

La Orden de Operaciones No.1 del 23 de noviembre para atacar a la agrupación guerrillera en El Pedrero, firmada por el coronel Larrubia Paneque,[4] no podía conducir al logro de su propósito. Se limitó a señalar la ubicación de los «forajidos»[5] y a trazar tres direcciones de avance para cada fuerza participante (batallones 11, 22 y batallón del 3er DM), reforzadas cada una con dos vehículos blindados, con apoyo de la FAE y dos compañías independientes de reserva.

Aunque este plan tuvo la peculiaridad del avance por tres direcciones, adoleció de varios errores: subestimó a las fuerzas rebeldes, se limitó a considerar la ubicación de las mismas y no planteó el posible carácter de su maniobra. Después de dos años de guerra, realizar un planeamiento tan simple para una ofensiva de envergadura y, sobre todo, contra un adversario con fogueo, experiencia y con la iniciativa a su favor; evidenció el desplome del ejército y sus mandos.

Sin embargo, con la experiencia de la Sierra Maestra, las fuerzas rebeldes que comandaba el Che habían organizado una firme defensa, flexible, escalonada y activa, que le permitió, con unos 150 hombres solamente, rechazar en apenas cinco días (del 30 de noviembre al 4 de diciembre) la ofensiva de más de 1000 hombres con tanques, carros blindados, bazucas, morteros y otros medios.

Con el dominio del Escambray por el Che y del centro y norte de la provincia por Camilo, las fuerzas rebeldes, del Directorio Revolucionario y del PSP, en la segunda quincena del mes de diciembre se lanzaron a la ofensiva, que incluyó la destrucción de las vías de comunicación y la toma de pueblos y ciudades importantes, para concluir con la toma de Santa Clara, conjunto este de acciones conocido por Campaña de Las Villas.

En dicha campaña se desataron numerosas acciones combativas. De todas ellas, se pueden mencionar: Los combates en Fomento, Sancti Spíritus, Guayos, Cabaiguán, Manicaragua, Placetas, Remedios, Caibarién, Santo Domingo, Jatibonico, Yaguajay y la Batalla de Santa Clara.

En casi todas estas acciones, los efectivos del ejército defendieron varios objetivos en centros urbanos, lo que influyó en que los rebeldes cercaran las ciudades y las atacaran por direcciones.

El actuar rebelde en la Campaña de Las Villas no se caracterizó por someter las plazas a largos sitios y períodos de prolongados hostigamiento, pues los intentos del régimen por sobrevivir, el avance impetuoso de las fuerzas rebeldes en Oriente hacia Santiago de Cuba y las amenazas intervencionistas norteamericanas exigían actuar a ritmos acelerados. Ello explica la elevada incidencia del asalto (ataque) rebelde a los diferentes objetivos defendidos por el ejército en las ciudades.

Por su parte, las fuerzas del ejército abandonaban sus posiciones ante los ataques rebeldes y se replegaban hacia los cuarteles de la GR, reductos que prolongaron la resistencia, aunque realmente esta no fue alta.

Las acciones de mayor envergadura fueron la toma de Yaguajay y la batalla de Santa Clara.

[1] Ver: Chirino Valdés, Liliam E.: Compilación. Documentos del ejército enemigo. La invasión de Camilo y Che. Archivo, IHC. Informe de Operaciones 2do DM del teniente coronel Suárez Suquet del 16 de octubre de 1958.

[2] Ibídem.

[3] Ver: Rosado Eiró, Luis y Felipa Suárez Ramos: Una mancha azul hacia el Occidente. Ed. Verde Olivo, Ciudad de la Habana 1999, pp. 107-128.

[4]Sección de Historia de la Dirección Política MINFAR: Che, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1969, pp.225-227.

[5] De esta manera despectiva se denominaba a los combatientes rebeldes en los documentos del ejército.

* Presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

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