Sun Tzu, la guerra fría y Allen Dulles. #Miami #Cuba #España #Venezuela

Cuba es Surtidor/Sun Tzu fue un general que prestó servicio en el Ejército Chino entre los años 722 y 481 antes de Cristo y está considerado el autor de uno de los más importantes tratados sobre la guerra y estrategia que existen el cual lleva por título «El arte de la guerra».

Las enseñanzas de este libro, estudiado durante décadas por militares de diversos países, han sido aplicadas a la hora de diseñar sus estrategias tanto por militares orientales como Mao Zedong u Ho Chí Minh como por occidentales como Douglas MacArthur o el General Powell.  Tal es su importancia y su vigencia que «El arte de la Guerra» a día de hoy forma parte del Programa de lectura del cuerpo profesional de Marines de los EEUU.

Cuando Allen Dulles futuro director de la CIA (53-1961) era jefe de la inteligencia estadounidense en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, radicado en la embajada norteamericana en Berna, Suiza, los agentes secretos nazis quienes tuvieron acceso a dicha sede, pudieron fotografiar un ejemplar del Arte de la Guerra de Allan Dulles, muy gastado por el uso, con notas y subrayados que los especialistas en Berlín traducían para informarle directamente a Hitler y aunque los datos no llevaban a ninguna conclusión objetiva, Himmler se la pasaba de petulante ante el dictador, al demostrar que sus hombres llegaban hasta el dormitorio de Dulles. Era pura vanidad, nada más.

Pero en 1961, el entonces presidente John F. Kennedy, mando a retiro a Dulles, por su fracaso en la invasión de Playa Girón, este último se dedicó a escribir sus memorias, aunque sin describir sus operaciones encubiertas, pero si los principios que guiaron su trabajo al frente de la CIA en largos conceptos, que por momentos invitan a cerrar el libro por la densidad de sus apreciaciones.

Su inspiración anti comunista  le llevó a escribir el siguiente pasaje que reflejó la estrategia utilizada por los EEUU y la CIA para derrotar a la URSS en la Guerra Fría. Aunque por supuesto, tuvieron una ayuda decisiva en los errores y desviaciones del llamado socialismo real.

«Sembrando el caos en la Unión Soviética, sustituiremos sus valores, sin que sea percibido, por otros falsos, y les obligaremos a creer en ellos. Encontraremos a nuestros aliados y correligionarios en la propia Rusia. Episodio tras episodio se va a representar por sus proporciones una grandiosa tragedia, la de la muerte del más irreductible pueblo en la tierra, la tragedia de la definitiva e irreversible extinción de su autoconciencia. De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su carga social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigación de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, deberán reflejar y enaltecer los más bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas, que comenzarán a sembrar e inculcar en la conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad. En la dirección del estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas, innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el alcoholismo la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos, y ante todo el odio al pueblo ruso; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente hasta que reviente como el capullo de una flor. Sólo unos pocos acertaran a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarles, desacreditarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos.”.

Esta es una cita  de su libro muy usada en nuestros días, o sea que de reiterativo puedo pecar. Y tal parecería que estos párrafos reflejan el arrebato final del viejo Dulles quien , falleció en 1969 poco años después de escribir su libro.

Sin embargo del párrafo se pueden sacar buena parte de los principios de las actuales Revoluciones de Colores y las teorías de Nye sobre la aplicación del soft power, referidas a los métodos de acciones de guerra sicológica y culturales, que hoy, con cierto empaque académico, conforman la doctrina de actuación en esos campos de la comunidad de inteligencia de EEUU y  sus fuerzas armadas. Puede decirse que reciclaron, actualizaron y atemperaron un poco el  lenguaje  de Dulles, pero los principios son los mismos.

Con información de  www rusadas.com

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