¿A dónde mira el verdadero revolucionario? #Cuba #CubanosEnCostaRica

Manigüero Cubano* –  Con cierto pesar percibo el modo en que razonan algunos conciudadanos a propósito del drama humano por el que atraviesan los grupos de cubanos retenidos en Costa Rica, Panamá; las emergentes decisiones al respecto del gobierno ecuatoriano coartando el libre visado para la entrada de nacionales cubanos a ese país. Dentro de esta situación me mueve a expresar mis opiniones específicamente el debate en torno a las medidas anunciadas para regular los viajes al exterior de los médicos especialistas y los residentes del último año de las mismas.

Parto de que los cubanos, y entre estos los profesionales de la medicina que adoptan la posición de criticar duramente a la Revolución por tales medidas están bien informados. Por tanto me desconcierta que sus manifestaciones -algunas en realidad rayando en las rabietas e incitaciones a desconocer las autoridades e ir en algunos casos al extremo de incitar a desórdenes para arrebatar el poder político en Cuba- sean omisas en cuanto a realidades que han marcado la vida del pueblo cubano y resultan insoslayables en cualquier análisis serio de estas temáticas.

 

El Cuban Medical Professional Parole Program suscrito por el gobierno norteamericano para estimular la deserción de médicos cubanos que cumplen honrosas misiones en diversas latitudes del orbe data del gobierno de George W. Bush, aunque no olvidamos el antecedente de robo de médicos luego del triunfo revolucionario que casi borró del mapa del país estos especialistas cuando más necesarios eran sus servicios. Constituye en la práctica un refuerzo de la Ley de Ajuste Cubano, esta vez concentrado en supuestas concesiones y facilidades a los médicos antillanos que se acogieran al mismo. Con anterioridad al 17 de diciembre ya era objeto de denuncias por nuestro Estado por la razón evidente de su orientación hacia la destrucción del sistema de salud que tanto esfuerzo ha costado a este pueblo y tanto más prestigio goza en el mundo. Eso es claramente reconocido por el ejecutivo estadounidense. El rotativo The New York Times en uno de sus editoriales criticó la dicotomía entre tal reconocimiento y la persistencia en paralelo del programa de robo de médicos, recomendando su suspensión para favorecer de un modo real los esfuerzos de normalización con la isla. Luego del 17 de diciembre de 2014 la realidad es que se discursa abogando por tratarnos como amigos pero esta y otras muchas legislaciones agresivas están de pie como el primer día.

De los médicos acogidos al parole muy pocos han podido ver hechos realidad sus sueños dorados, de lo que dio cuenta la AP en artículo publicado el 24 de noviembre de 2014. Es evidente que la real motivación de la política de robar nuestros médicos no es darles la posibilidad a estos de un mayor desarrollo profesional sino destruir una de las más sagradas conquistas de la Revolución. Ello presupone una amenaza a la seguridad nacional cubana porque atenta contra la esencia de nuestro proyecto sociopolítico, contra uno de los pilares que sostienen la independencia y soberanía alcanzadas.

Tras genuina y profunda consulta popular e interpretando las condiciones existentes salió a la luz una nueva ley migratoria en Cuba. En virtud de ella se ampliaron las posibilidades de viajes al exterior de los nacionales cubanos. Ante esto los Estados Unidos declararon que en su caso se mantendrían los mismos cánones para ingresar a su territorio, aún cuando incluso influyentes personalidades y tanques pensantes de prestigio incuestionable en la política norteamericana como el Brooking Institution le recomendaron en enero de 2013 al ejecutivo aprovechar la revisión de las legislaciones hacia los inmigrantes para de una vez derogar la Ley de Ajuste Cubano como demostración de “buena voluntad” ante su inoperancia y sordidez. Recientemente, interpelados sobre el tema voceros y funcionarios del Departamento de Estado han afirmado tajantemente que estas temáticas no se encuentran sobre la mesa del ejecutivo para su negociación, con lo que fijan la voluntad política de mantenerlas.

En mi opinión tal decisión obedece a la convicción de que para el logro de sus fines -esos que también han dejado en claro que se mantienen en este nuevo capítulo en el diferendo y que apuntan a la fractura de la Revolución -requieren demoler esta esfera en la que inobjetablemente ha brillado el nombre de Cuba. De modo que si lograran la fuga masiva de nuestros galenos, especialistas cuya praxis es catalogada de excelencia a nivel mundial, esperan asestar un golpe mortal a la revolución y acelerar el fin del molesto socialismo cubano.

Los revolucionarios verdaderos partimos de estos y otros argumentos para definir posiciones de defensa de la patria ante la embestida yanqui. Son móviles de estas posturas la dignidad, la vergüenza y el compromiso. Especialmente nuestros médicos revolucionarios esgrimen el pacto de amor hecho con el pueblo cubano al decidirse por integrar la legión de batas blancas e ir a localidades intrincadas y pobres de otros pueblos a prestar sus servicios donde nunca han visto un médico y adonde no va ninguno de los que ejercen en las naciones desarrolladas. Ese es el paradigma del médico revolucionario. Los cubanos dignos, los cubanos patriotas hallamos en estos juicios la armadura capaz de blindarnos contra los embates de la incitación al egoísmo, a la ambición personal, a la soberbia, al olvido de quiénes somos, de dónde venimos y cuánto implicaría perder la obra construida, enfermedad que padecen quienes en esta hora apuntan a la revolución acusándola de reprimir a los médicos.

El cubano que se precie de serlo no olvida que la mejor medicina es aquella que se hace en revolución, gratuita y de calidad porque es esa la única capaz de llegar a todos como un elemental derecho humano. No desconozco que hay que hacer mucho por sostener la calidad de la nuestra, así como que estos profesionales merecen una mejor remuneración material por su imprescindible tarea y estoy seguro de que así será cuando comience a dar sus frutos el nuevo modelo económico cubano. No obstante sostengo que no hay mayor gozo que saberse salvador de una vida, que se ha devuelto la sonrisa a un niño, que se ha impedido la muerte de una madre, que se ha cumplido sencillamente con el deber. Es esta la dirección hacia donde miramos los revolucionarios; de no ser así miraríamos solo hacia el lado en que se vive mejor, en cuyo caso la mayoría de nuestro pueblo quedaría a su suerte y no habríamos cumplido la obra de nuestras vidas.

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Una respuesta a ¿A dónde mira el verdadero revolucionario? #Cuba #CubanosEnCostaRica

  1. Jose Alberto dijo:

    Me gustó mucho tu artículo. Desgraciadamente todavía hay médicos nuestros que se dejan engañar por los cantos de sirenas de los EEUU y que se han vuelto más materialistas. Se les ha olvidado toda la educación que se les ha dado en nuestras escuelas y cuál es su encargo social para Cuba y el mundo. Se les ha olvidado el ejemplo del CHE (tronco de médico y REVOLUCIONARIO), y de miles de sus compañeros de profesión que siguen poniendo en alto el nombre de Cuba y la medicina cubana a pesar de toda esa agresión.

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