A 67 aniversario de la profanación de la estatua a José Marti. #TenemosMemoria #Cuba

Por Jorge Wejebe Cobo / Cuba es Surtidor

El portaviones estadounidense  Palau y  los barreminas Rodman, Hobson, Jeffers y el remolcador Papago pusieron proa a la Bahía de  La Habana el 9 de marzo de 1949  a  pocas horas de navegación  de las costas de EEUU,  para que los tripulantes se deleitaran  en los  prostíbulos y en el consumo bebidas y  drogas   en la capital cubana, libres  de las leyes norteamericanas para satisfacer  los desafueros  de aquellos hombres de mar.

Ese  destino de gigante lupanar para la ciudad caribeña  se consolidó  en diciembre de 1945  por los principales jefes de mafia norteamericana encabezadas por Lucky Luciano  y Meyer Lansky  quienes reunieron en el Hotel Nacional habanero,  con el beneplácito del presidente  cubano de entonces  Carlos Prío Socarras, y decidieron que parte de sus negocios ilegales  se asentaran en Cuba,.

Pero en esta ocasión  los indeseables visitantes , provocarían algo más que las acostumbrados escándalos y riñas públicas acostumbradas,  cuando en la noche del viernes  11 de marzo  tres tripulantes  del   Rodman,  ebrios  intentaron escalar la estatua de José Marti,  en el Parque Central y uno de ellos llegó a sentarse sobre la cabeza de la escultura y la usó de urinario.

Solo la intervención de la policía los salvó de una golpiza y  fueron  llevados  a   una Estación de Policía. cercana  y entregados a las fuerzas navales norteamericanas y regresaron sin contratiempo a su país.

El  hecho  fue recogida por un fotógrafo ambulante  quien  vendió las imágenes  al periódico “Alerta”  y aparecieron en su primera edición del sábado 12 , las que además  se reprodujeron  junto con la información por otros medios, principalmente por el diario Hoy del partido comunista  lo que provocó una conmoción de rechazo nacional a tal afrenta.

Desde la mañana del  sábado 12 de marzo se comenzó a congregar el pueblo frente a la estatua de Martí, donde usaron de la palabra estudiantes, obreros y dirigentes de izquierdas condenando  y poco después  la protesta se trasladó frente  a la sede norteamericana que en esa época estaba situada en el edificio de J.Z.Horter, en la Plaza de Armas, donde hoy se encuentra la Biblioteca Rubén Martínez Villena.

El embajador norteamericano, trató  infructuosamente de disuadir a los manifestantes,  pero  poco después de retirarse  al interior de la sede, irrumpió la policía  que reprimió   a los participantes  y golpearon especialmente  a los  dirigentes y miembros de la FEU, entre los que se destacaba un joven nombrado Fidel Castro quien plantó cara a los esbirros, junto a sus compañeros de  luchas estudiantiles  Baudilio Castellano y Alfredo Guevara, entre otros.

Este acontecimiento que  concluyó sin que se aplicara la justicial, ni impidió que La Habana siguiera siendo destino de placer de los marines, no obstante sirvió para integrar las fuerzas patrióticas y antiimperialistas  de la época y fue una de las primeras acciones de la Generación del Centenario  que haría posible el triunfo del primero de enero  de 1959.

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