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Obama, no pierda la oportunidad de hacer algo histórico

Por Rosa Miriam Elizalde

Dos de los más importantes pensadores cubanos contemporáneos, Fernando Martínez Heredia y Jesús Arboleya, participaron este miércoles en una transmisión en vivo por Internet a través de dos importantes redes sociales, Spreaker y Youtube, donde Cubadebate tiene una presencia activa.

Por supuesto, el tema de conversación es el mismo que domina los medios y la calle en Cuba, agitada por la inminente visita del Presidente Barack Obama a La Habana, un momento singular de la historia de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos. Hablamos de las razones históricas y políticas que explican este viaje que ha tardado casi 90 años para dos países tan próximos geográficamente.

Dos planos de la visita

Rosa Miriam Elizalde: Ayer Arboleya publicó en Progreso Semanal un artículo titulado  “El significado de la visita de  Barack Obama a Cuba”. De eso quiero que hablemos. ¿Qué valor tiene para ustedes de esta visita?

Jesús Arboleya: Lo más importante de la visita de Obama a Cuba no son los aspectos anecdóticos que siempre rodean este tipo de viajes, ni siquiera las medidas coyunturales que se puedan tomar y las decisiones que siempre rodean  a este tipo de acontecimientos, sino que ello significa probablemente la consolidación de un momento único en la historia de las  relaciones Cuba-Estados Unidos.

El anterior Presidente que visitó la Isla — y Fernando escribió un artículo interesantísimo sobre la visita de John Calvin Coolidge a Cuba en 1928—, evidenció la imagen de la subordinación del gobierno cubano a la política norteamericana. Fue una visita que dio un espaldarazo a Gerardo Machado, interesado en perpetuarse en el poder como dictador, cosa que, en definitiva, desembocó en la Revolución de 1930. Esa visita no fue tampoco un signo de amistad.

Las relaciones Cuba-EE.UU eran y continúan siendo absolutamente anormales, incluso cuando Obama ha tomado estas medidas. Sin embargo, sí significa el compromiso de Obama con una nueva política y determina un momento nuevo en las relaciones entre los dos países, que a mí me gusta llamar “convivencia entre contrarios”.

Fernando Martínez Heredia: Puede ser conveniente ver esto en dos planos. Hay un plano más inmediato, en el cual el Presidente saliente de los Estados Unidos que termina sus 8 años en la Casa Blanca y que está enfrentado entre otras cosas las elecciones de noviembre, realiza una movida dentro de una política general del grupo al que él pertenece, y decide venir a Cuba. El otro plano de la realidad es el enfrentamiento de Estados Unidos contra Cuba.

En la primera dimensión, hay un escenario que para ellos puede ser mayor o menor importante. Es táctico; puede depender de cuestiones personales, de la simpatía del Presidente, e incluso de la forma que se dice que es una persona que sale a caminar por la calle, desenfadada. Es decir, cuestiones que se le pueden atribuir al personaje político en cuestión. Pero, en la otra dimensión, de carácter estratégico, hay cosas demasiado terribles involucradas.

En la primera, viene Obama, se hace preceder de medidas que van saliendo a cuentagotas, y favorecen fundamentalmente a empresarios, a ciudadanos norteamericanos –a los cuales su propio gobierno los ha privado de sus derechos durante medio siglo-; medidas que se concentran en cierto tipo de negocios con Cuba que pudieran ayudar también a la penetración de los EE.UU y al debilitamiento de Cuba frente su enemigo secular. Entonces vendrá el Presidente, seguirá para Argentina nada menos que a ver a Macri, que está en la órbita de la política estadounidense.

La segunda cuestión es la que me parece a mi verdaderamente importante para los cubanos. EEUU le ha hecho la guerra a Cuba durante más de medio siglo desde que Cuba logró liberarse de los Estados Unidos y del régimen de opresión interna que había en este país. Se libró no solo de una dictadura, sino de los empresarios, de los dueños de este país que explotaban a los trabajadores. Cuando Cuba logró tal independencia, con su enorme significado, EE.UU. se sintió apremiado a no hacer otra cosa que destruir el proceso nuestro. Ahora, para ser breve, desde hace un año y medio ha cambiado de táctica.

Guiémonos por lo que ellos mismos no dicen. No han tenido ni una palabra para referirse a los niños que murieron por dengue; nada de los crímenes contra ciudadanos de este país; nada del sistema de agresión que pertenece hasta el día de hoy incólume. Lo que han dicho es: “Nos equivocamos, pero vamos a ver si acertamos ahora”. ¿En qué? En destruir la Revolución. Visto desde ese ángulo, es imprescindible relacionar la visita del Presidente Obama con la estrategia de ganar simpatías dentro de Cuba, de neutralizar la oposición a EEUU, de hacer parecer anticuado a los que se dan cuenta de todo lo que yo acabo de decir, de favorecer un modo en el cual se busca ir desmontando progresivamente la capacidad combativa del pueblo de Cuba para defender  sus conquistas, su soberanía nacional, su justicia social. Es en ese sentido que siento que hay dos Obama. No quiero meterme en los terrenos de los religiosos, pero hay dos cosas aquí involucradas. Y si uno pierde de vista este segundo plano, lo pierde de vista todo.

Delicioso despotismo

Rosa Miriam Elizalde: Se expresa una suerte de “delicioso despotismo”, como diría Ignacio Ramonet. Están incólumes los programas de promoción de la democracia –o cambio de régimen- y las sanciones más duras del bloqueo, mientras las nuevas medidas parecen estar dirigidas fundamentalmente al sector privado, base natural de los obamistas.

Jesús Arboleya: Incluso cuando Obama habla a muchos públicos a la vez, en realidad dirige su mensaje a grupos específicos. Ahora bien, nosotros no podemos perder la perspectiva de que esta política no es solo para Cuba. Es una concepción política de este gobierno y de lo que este gobierno representa como corriente, de la manera en que EE.UU intenta ejercer su hegemonía en el mundo. Lo que han hecho es tratar de adecuar esa política que está en los documentos oficiales norteamericanos, en la Estrategia de Seguridad Nacional y en otros muchos documentos, al caso cubano, a partir de la visión que ellos tienen de la realidad cubana. De ahí viene la idea que estamos cambiando los métodos, pero  no los  objetivos.

Otro elemento: esa política refleja el deterioro relativo de la hegemonía norteamericana  en el mundo. Estados Unidos, a pesar de todo su poderío, a pesar de que continúa siendo la primera potencia mundial, no necesariamente está en condiciones de ejercer  de una manera absoluta su hegemonía como pretenden otras corrientes. Digamos, los neoconservadores son los que se oponen al Presidente. Con relación a esto, Obama es evidentemente un hombre que defiende el multilateralismo en la política internacional a diferencia de los neoconservadores que plantean una estrategia unilateral por parte de los Estados Unidos, y que demostró ya en el gobierno de George W Bush que no era viable.

Y la  tercera  cuestión es que EE.UU no está regalando nada a Cuba. Si ellos han tenido que reconocer el fracaso de su política de 50 y tantos años y si ahora adoptan esta estrategia respecto a Cuba, es gracias a la resistencia del pueblo cubano y a la solidaridad  internacional, y en ese sentido hay que interpretarlo como un triunfo de la revolución cubana. No es un triunfo definitivo, pero por lo menos es un triunfo palpable que ya se expresa en esa misma confesión de los EE.UU: fracasamos a pesar de que lo hicimos todo por destruirlos.

Este momento un momento distinto, como ya les decía anteriormente, pero eso no cambia ni la naturaleza del imperialismo norteamericano, ni su rechazo a procesos políticos como el cubano. A veces adoptan una estrategia como es el caso de Cuba, otra completamente distinta como las que están optando en Venezuela, porque estas son decisiones de naturaleza táctica.

Vale la pena resaltar que, cuando se habla de cambiar los métodos pero no los objetivos, se está hablando de cambiar la política. En los métodos se concreta la política y por lo tanto, eso ha significado reconocimiento del gobierno cubano; eso ha significado limitar las posibilidades de las agresiones más hostiles; eso ha posibilitado aumentar la capacidad de la diplomacia cubana; eso facilitado las relaciones internacionales de Cuba. Todas esas cosas también están ocurriendo.

Las medidas que ha tomado Obama prácticamente agotan sus posibilidades ejecutivas. Ya lo que queda es otra lucha política, que es la que tiene que ver con el Congreso; pero él, efectivamente, de una manera inteligente, se comprometió con una estrategia hacia Cuba y prácticamente  ha agotado sus posibilidades ejecutivas. Siempre quedarán otras cosas, no sé, permitir que los peloteros cubanos vayan para allá… Siempre quedan cosas, pero yo creo que sí, y me interesa resaltar esto, porque yo creo que en el momento que se elija otro presidente de los EE.UU, cualquiera  que sea el presidente de los EE.UU, este escenario cambia

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