Como lo veo ahora. #Cuba #Miami

Por: Yadira Escobar

A todo aquel que sin obligación o interés alguno, asume una postura ideológica con honesta pasión, me inclino con respeto porque por lo menos cree en algo, pero para los apáticos simuladores que actúan según como sople el viento oportunista, mi eterno desprecio. ¡Qué vacío tan hondo les persigue! ¡Cuán erróneos esos cálculos materialistas! Rojo parece, Comunista no es. El panorama sigue complicándose así que por lo general les compartiré mi opinión del momento en un solo articulo.

Aunque en el 2015 más de 43,000 cubanos llegaron a EE.UU, no podemos decir que escapaban del socialismo cubano, pues también lo mismo hicieron en mayor cantidad los 71,297 puertorriqueños que salieron del capitalista Puerto Rico debido al desempleo, el alto costo de la vida y la violencia. Con una población de casi 3 millones y medio de personas, la isla caribeña tiene proporcionalmente un mayor numero de personas escapando de sus problemas internos. Los medios en Miami no hablan de estas cosas por supuesto, porque debilitan el argumento propagandístico que se usa para promover un cambio de régimen en Cuba. Sólo ponen sus ojos en los cubanos que emigran a los Estados Unidos. Puerto Rico, que no sufre sanciones económicas tiene un modelo en bancarrota, y su gran deuda sigue creciendo en Wall Street, a no ser que el gobierno federal los rescate y vuelva a romper las reglas del libre mercado. ¿Que dirán los seudo-economistas que solo proponen el neo-liberalismo para Cuba sobre este asunto?

Es normal que si Cuba sigue siendo socialista, continué perdiendo grandes cantidades de jóvenes y profesionales, que quieren jugar al divertido pero peligroso, capitalismo estadounidense. Estos dos grupos cuentan con una educación superior gratuita o con un vigor juvenil que propicia ilusiones individualistas. Al mismo tiempo los cubano-americanos ya envejecidos, marginados o padeciendo de alguna desventaja o impedimento pudieran en mayores números comenzar a regresar a su país de origen para vivir en un entorno menos competitivo con la ilusión contraria; la de encontrar protección y seguridad. Esta tendencia sería un pésimo negocio que haría más pobre y envejecida a Cuba sino desaparece la Ley de Ajuste Cubano como herramienta anti-nacional y desestabilizadora.

 

Gran parte de la oposición cubana, con imprudencia y falta de patriotismo, apuesta por un modelo capitalista en la isla con total simplismo repitiendo como cotorras los dogmas del pensamiento ajeno sin detenerse a pensar con responsabilidad en lo grave que sería para Cuba abandonar lo poco que tiene de ideal nacionalista. No fue el nacionalismo quien trajo las dificultades económicas a Cuba, sino las sanciones económicas del bando ganador en la guerra fría. Ahora que se normalizan las relaciones con el país que derrotó a los antiguos aliados de Cuba, está oposición estúpidamente admiradora de los vencedores antiguos desconoce las nuevas realidades e ignora que Cuba logró resistir en los peores días y se dió a respetar sin cambiar de régimen. Me gustaría verlos ocupando un espacio legal y comprobando el rechazo popular a sus proyectos anti-nacionales. Sé que si el pueblo entrara en confusión y apoyara sus propuestas, caeria en bancarrota hasta el último de los cubanos sin el consuelo de los subsidios y ayudas que Puerto Rico viene recibiendo desde los días de la guerra fría probablemente como parte del esfuerzo norteamericano por frenar las influencias de la Unión Soviética en esa época.

Es verdad que el bloqueo actual a Cuba hoy es más corrosivo porque viene acompañado de una avanzada de aparente normalidad. Los cubanos más vulnerables a la propaganda se impacientan al ver a las celebridades haciéndose selfies en la Habana, a las grandes producciones fílmicas relacionándose estrechamente con las instituciones cubanas, repartiendo limosnas y explotando el morbo mientras cuba está de moda, al cómico de Pánfilo fraternizando en TV con Obama y luego acompañando la marcha Contra la Homofobia y la Transfobia organizada por Mariela Castro. La parte más visible de todo este amplio espectro de simbólica normalidad que como cortina de humo esconde las sanciones económicas crea en muchas personas cierta desorientación. Muchos reclaman más drásticas reformas y mayor velocidad en aplicarlas. Lamentablemente no todos entienden que cambio no es sinónimo de mejoria.

Obama llevó a Cuba una oferta socialdemócrata que a pesar de su buena voluntad pudiera dejar sin techo a la familia cubana al cambiar radicalmente el régimen actual. Tres de los rasgos más visibles de esa perturbación mental que llevarían al desastre nacional son:

1-Un énfasis emancipatorio en minorías no reconocidas tradicionalmente como revolucionarias que propiciaría la creación de nuevas normas e instituciones debilitando la soberanía popular.

2-Apoyo moral y financiero a los cuentapropistas con la esperanza de hacer de ellos la clase social que dispute el poder a los trabajadores sin medios y a sus representantes.

3-La transformación de la fragmentada oposición en un frente cívico unido y centrista que se aleje en apariencia de la derecha tradicional y que incluso imite a la izquierda cubana.

Si los cubanos avergonzados del inmovilismo se apresuran en las reformas, caerán en una trampa mortal precisamente ahora que la oposición deja a un lado la derecha clásica y se une en una avanzada centrista.

Las reformas estimulan las esperanzas pero tambien perturban, así que sólo las más útiles reformas deben ser aplicadas si no se quiere que el gobierno se desprestigie en un entorno demasiado novedoso e inestable. Aunque el cambio de régimen en Cuba sería tan malo para los cubanos como el quitarle el techo a una familia en medio de una tormenta, seria un festín para algunos opositores que harían el papel de alquiladas-marionetas para los grandes tiburones internacionales. Esas marionetas se muestran hoy muy humildes y con rasgos de altruismo, pero sólo piensan en el botín final. Una familia con escasos recursos tiene que tener mucho cuidado con las reparaciones en su única casa en medio de la tormenta. Nuestra tormenta nacional es provocada en gran medida por la combinación de sanciones y privilegios que la política exterior de Estados Unidos aplica a los cubanos y que influye negativamente en la conciencia nacional dividiendo a los cubanos. Muchos cubanos de buena voluntad creen que Cuba debe abrirse al mundo, y que hay que tratar de agradar a todos, pero olvidan que “el mundo” es algo abstracto, que de verdad muchas veces uno se abre al enemigo, que después de todo es el primero que pide a gritos que abran el portón. Una vez abierta la puerta del todo, los cubanos van a comprender por qué Puerto Rico a pesar de tantos subsidios durante la guerra fría está hoy en Bancarrota, pero quizás para entonces sea demasiado tarde para cerrar la puerta al lobo feroz.

(Tomado del blog de la autora)

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6 respuestas a Como lo veo ahora. #Cuba #Miami

  1. Elpidio Valdez dijo:

    Tu en que posición estas.Realmente desde mi manigua no entendí tu mensaje. lo que necesitamos es unidad y confianza, en el partido sus dirigentes y en nuestro pueblo que no es tan ingenuo y tiene cultura política.La que nos enseñó Fidel y Raúl.

  2. Antonio Israel Ybarra dijo:

    Sobre la inmigaración de Cuba a los Estados Unidos de América y la llegada de 43 mil cubanos a ese norteño país sería interesante compartir esta información sobre la migración histórica entre ambos países.
    Entre los años 1875 y 1880, había ya 12 mil, inmigrantes cubanos que residían en los Estados Unidos de América, distribuidos de la forma siguiente 4500, en Nueva York, 3 mil, en Nueva Orleans 2000, en Cayo Hueso y 2500, fundamentalmente la ciudad de Boston y los Estados de Nueva Jersey y La Florida.
    En 1890, estimaba en 20 000, los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos de América. En la primera década del siglo XX, emigraron hacia los Estados Unidos de América unos 40149, cubanos, alentados por las facilidades inmigratorias. En la segunda década lo hicieron 27837, y entre 1921 y 1930, aproximadamente 15608.
    La depresión económica que vivió el mundo entre 1931 a 1940, la cual afectó sensiblemente la producción tabacalera y la economía del Estado de La Florida, y el lógico pensamiento antiemigrante que generó esta situación, provocó una baja significativa en el ingreso de los cubanos en los Estados Unidos de América, que solo alcanzó un total de 4122, esta situación cambio en la década del 40, por el incentivo a las oportunidades de empleo que generó la Segunda Guerra Mundial, hicieron posibles que emigraran otros 15415, ya en la década de los años 50, hasta 1959, se calcula en 40 000, personas; no debemos olvidar que las cifras oficiales en cuanto a la población de origen cubano residentes en los Estados Unidos en 1958, resulta contradictoria puesto que el tráfico era muy fluido y no todos los que permanecían en ese país se acogían a la residencia. Hay quienes afirman que existían 125 000, personas incluidas los descendientes, y de acuerdo al primer informe del Programa de Refugiados Cubanos, unos 50 000, permanecieron en Miami inmediatamente después de la masiva repatriación ocurrida al producirse el triunfo de la Revolución Cubana.
    Ya con el triunfo de enero de 1959, la emigración de más de un millón de cubanos hacia Estados Unidos desde 1959, ha sido y es un proceso complejo y politizado. La emigración cubana, posterior al triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, cambió radicalmente la lógica migratoria desarrollada en Cuba en las décadas precedentes, pero, a su vez dio continuidad, en nuevas condiciones a un proceso que data desde el siglo XIX cuando se produjeron importantes flujos de cubanos hacia el exterior que formaron colonias en Estados Unidos, Francia y diversos países de América Latina.
    La beligerancia de los Estados Unidos de América frente a la Revolución Cubana requería la creación de poderosos estímulos a la emigración procedente de Cuba. Es por ello que el Presidente de los Estados Unidos de América Eisenhower , se dirigió al Congreso para reclamar apoyo a una política de promoción y asistencia a la emigración cubana. Algunos especialistas han calculados que la población de 6 millones, de habitantes, era el potencial migratorio resultante de los conflictos originados por la revolución con sectores del país interesado con el mantenimiento de statu quo, – burguesía, pequeña burguesía, profesionales, dirigentes empresariales, comerciantes y otros – abarcaba unas 600 000, personas, prácticamente el número de quienes abandonan el país en las dos primeras oleadas migratorias. Lo que indicó que la política migratoria estadounidense respecto a Cuba fue extraordinariamente agresiva y abarcadora, y cumplió con los propósitos para lo que fue diseñada.
    Aunque resultaría un error equiparan el desacuerdo político con la actitud contrarrevolucionaria militante; en verdad, los emigrados, por una u otra razón volaron con los pies‖ y se convirtieron en el componente fundamental de la oposición política al gobierno revolucionario.
    La persistente prioridad del ―problema‖ migratorio cubano en la agenda política de los gobiernos de turno de los Estados Unidos de América se explica, por la tremenda relación rol – beneficio que ha jugado a lo largo de estos más de cincuenta años, y como consecuencia de ese papel el gobierno de los Estados Unidos de América le ha facilitado a los emigrantes cubanos extraordinarios ventajas que no la tienen ninguna otra persona en el mundo, situación que no se ha comportado de forma plana o lineal a lo largo de casi cinco décadas, todo lo contrario ha estado condicionado por los problemas coyunturales de la política de los Estados Unidos de América hacia Cuba.
    La aplicación indiscriminada de la categoría de Refugiado Político, o la mayoría de los inmigrantes procedentes de Cuba, reflejo una voluntad de manipulación política, en correspondencia con la intención de encuadran el problema cubano dentro del contexto de la ―Guerra Fría‖ y darle a esta inmigración un tratamiento similar al recibido por los inmigrantes del campo socialista, incluso, originalmente, los inmigrantes cubanos ingresaron a ese país al amparo de la ―Ley Walter- Mc Carran‖, aprobada en 1952, para estimular la emigración de los países socialistas europeos.
    De acuerdo con el criterio de Robert Bach, la inmigración cubana se componía de 31 por ciento de empresarios, técnicos y profesionales, el 33 por ciento la integraban funcionarios y comerciantes ( la proporción equivalente en Cuba, según datos del censo de 1953, era del 9,2 por ciento y el 13,7 por ciento respectivamente. Señala el propio autor que resulta más ilustrativo los indicadores que ilustran el nivel educacional en los emigrados con el conjunto de la sociedad cubana de aquélla época; el 36 por ciento de los emigrados eran graduados de la enseñanza media superior, contra un 4 por ciento, visto a nivel de toda la población. Por otra parte el 4 por ciento, de la población tenían menos de cuarto grado de escolaridad, mientras que en la sociedad cubana el 52 por ciento de la población se encontraba en esta situación8. Entre el 1ro de enero de 1959, y octubre de 1962, salieron de Cuba unas 200 000, personas que constituyó la primera generación de emigrados. Todas estas personas recibieron de los Estados Unidos de América un máximo de facilidades para el visado, se llegó hasta permitir que entidades y personas privadas, como la iglesia católica, otorgaran visas Waivers la cual estaba concebida solo para casos de extrema emergencia.
    ―Los resultados de la Crisis de Octubre, transformaron, sin duda, la visión norteamericana de la perdurabilidad de la revolución cubana y, en correspondencia, como debía tratarse el problema migratorio. A finales de ese año el Presidente Kennedy suspendió los vuelos directos a Cuba, y en el país quedaron varadas algunas decenas de miles de personas que esperaban por emigrar, lo que unido a la aceptación indiscriminada de los inmigrantes ilegales cubanos, creó un incentivo tremendo a la emigración ilegal la cual avanzó en esos momentos a uno de los niveles más alto de todo el periodo revolucionario. La expectativa de emigran, con un máximo de garantía de ser recibido y tratado de manera preferencial en un país altamente desarrollado como los Estados Unidos, constituyó, por sí misma, un elemento desestabilizador de la sociedad cubana. La emigración por vías ilegales incorporó, además, una faceta dramática al hecho migratorio, pródigamente explotado por la propaganda estadounidense. También implicó riesgos, no sólo para la seguridad de los emigrantes, sino para potenciales víctimas de secuestro de embarcaciones y naves aéreas, y para los encargados de proteger estos recursos. Entre 1962 y 1965, entraron ilegalmente a Estados Unidos de América unos 30 000 inmigrantes cubanos
    Todas estas medidas, sin duda alguna, irrumpieron con fuerza en el conflicto, y coincido plenamente con los autores José Buajasán Marrawi y José Luis Méndez Méndez, en su libro ―La República de Miami‖, cuando afirmaron; ―se ha definido y acuñado un diferendo aparente entre los dos países, cuando en realidad lo que ha habido siempre es una agresión sistemática de los Estados Unidos en sus formas más variadas. La primera potencia imperial del mundo no podrá tener nunca un diferendo con un país agredido, bloqueado, calumniado, pobre en recursos y pequeño en extensión aunque enorme en moral y dignidad‖.
    En el año 1965, el Gobierno de Cuba decidió facilitar la salida de las personas que permanecían en el país víctima del juego político de los Estados Unidos, se abrió el Puerto de Camarioca, al norte de la provincia de Matanzas, lo cual constituyó sin duda una válvula de escape que facilitó la salida del país de muchos cubanos las cifras oficiales señalan que fueron 2700, personas interesados en inmigran.
    Esta situación obligó al Gobierno del país norteño, a firman el llamado Memorandum de Entendimiento, el primer acuerdo entre ambos gobiernos para organizar el flujo migratorio. Alrededor de 261 000, personas emigraron en los ocho años que funcionó el compromiso, alrededor de 48 000, por cada año, de ellos 234 900, tenían familiares en aquél país, a estos vuelos lo denominaron ―Vuelos de la Libertad‖ y a pesar de desarrollarse por acuerdos de ambos Estados y mediante tramites migratorios legales y condiciones de transportación adecuadas y seguras siguieron considerando a los emigrantes como ―refugiados políticos‖, no se establecieron distinciones entre la inmigración legal e ilegal, ello facilitó que entraran ilegalmente a los Estados Unidos otros 10 500, cubanos. En el año 1973, el Presidente Richard Nixon, decidió suspender el llamado puente aéreo entre ambos países lo que llevó nuevamente el problema migratorio a la situación en que se encontraba en 1965.
    Entre 1973 y 1979, se estima que arribaron a los Estados Unidos de América un total de 37 973, cubanos11, ya en el censo de 1980, existían en Estados Unidos 803 226, cubanos. El promedio de ingreso familiar anual era de 18 245, dólares, mientras que la media nacional era de 19 917, y la de los mexicanos y puertorriqueños era de 14 765, y 10 734 respectivamente12.
    En 1980, se dicta la Ley para los Refugiados, la cual se procrea en un momento, donde existía un fuerte sentimiento antinmigrantes, justamente, bajo estas circunstancias se desarrollan los acontecimientos de la Bahía del Mariel, lo que facilitó que arribaran al norteño país más de 120 000, nuevos emigrados, de ellos solo el 40 por ciento, tenían familiares en la vecina nación y también un 40 por ciento, de ellos eran negros, además las motivaciones de la inmigración eran esencialmente económicas y la reunificación familiar, esta composición social se asemejaba mucho más a la composición de la sociedad cubana esto incorporó un nuevo elemento de heterogeneidad a la segmentación social y la polarización clasista ya presente en la comunidad cubano-americana.‖ Este grupo, componente esencial del flujo migratorio comprendido entre 1980 y 1989, con particularidades que admiten clasificarlos como la tercera generación, mantenía vínculos más estrechos con la sociedad cubana y sus prioridades políticas han estados relacionadas con el problema de las familias divididas. También sus referentes políticos-sociales y las bases del contacto cultural más actuales, por lo cual su participación en las actividades contrarrevolucionarias ha estado mucho más limitada, a pesar de que llegaron a ese país en un momento de nuevo auge contrarrevolucionario.
    Todos estos acontecimientos aumentaron el temor a la inmigración masiva e incontrolada de cubanos y alteró los patrones a partir de los cuales la opinión publica estadounidense había aceptado la excepcionalidad de los inmigrantes cubanos. Esta situación acarreó que partir de estos momentos se aplicaran políticas más selectivas a la inmigración legal o cual se reflejó en el espíritus y la firma del comunicado de fecha 14 de diciembre de 1984, en el cual los Estados Unidos se comprometió a reanudar la expedición de visas preferenciales de emigrantes a ciudadanos cubanos residentes en Cuba hasta el número de 20 mil cada año en especial a familiares inmediatos de ciudadanos norteamericanos y de cubanos residentes permanentes en Estados Unidos. La parte norteamericana expresó su disposición a poner en práctica –con la cooperación de las autoridades cubanas- todas las medidas necesarias para asegurar que los ciudadanos cubanos residentes en Cuba que deseen emigrar a Estados Unidos y califiquen conforme a las leyes norteamericanas para recibir visas de inmigrante, puedan ingresar a los Estados Unidos haciendo el máximo aprovechamiento del número de hasta 20 mil inmigrantes anuales. Estados Unidos por su parte continuará otorgando visas de inmigrantes en Cuba a los padres , cónyuges e hijos solteros menores de 21 años de ciudadanos norteamericanos sin que las mismas estén comprendidas en el número anual de inmigrantes señalado anteriormente. Cuba aceptará la devolución de aquellos ciudadanos cubanos que llegaron a los Estados Unidos en 1980, procedentes del Puerto de Mariel y que han sido declarados inelegibles para entrar legalmente a los Estados Unidos. El número de estas personas es de 2746. Este instrumento jurídico bilateral halló un alto grado de incompatibilidad entre los requerimientos estadounidenses y las características del potencial migratorio cubano lo cual trajo como consecuencia que entre 1985 y 1990, sólo pudieran emigran legalmente 7428, personas cuando de acuerdo con el comunicado conjunto debió ser 100 000, personas, pero en 1991, irrumpe la crisis económica y el momento históricos que los cubanos llamamos ―periodo especial‖.
    De la recta interpretación de lo plasmado anteriormente, podemos concluir; que la crisis económica es el fenómeno que marca las principales diferencias de la cuarta generación de emigrados cubanos, así que la mayoría de los emigrantes de esta oleada abandonaron el país por vías ilegales. Hay autores como Jesús Arboleya Cervera, que afirman que los nuevos emigrantes son personas que se sienten preparados para enfrentar el reto migratorio y, en consecuencia, buscan ampliar sus opciones en una sociedad más desarrollada .
    Entre enero de 1991, y julio de 1994, en Estados Unidos de América se recibieron 12 808, cubanos que habían salido ilícitamente de Cuba, y paradójicamente ese país solo recibió legalmente un total de 3 794. Como siempre en esta década la administración norteamericana jugo a la estimulación de las salidas ilegales, confiaban en que las restricciones que Cuba imponía a esta actividad mantendrían los volúmenes dentro de los tolerables económicos y políticamente manejables para el Gobierno de los Estados Unidos.
    En esta época las autoridades cubanas impidieron la salida ilegal del país de un total de 37 801, cubanos15. Toda esta situación desembocó en los desordenes del verano de 1994, en Ciudad de La Habana, se continuaron los secuestros de naves marítimas con perdida de vidas humanas, lo que motivó que el 12 de agosto el Gobierno Revolucionario decidieran eliminar las restricciones a las salidas ilegales. La eliminación de las restricciones a la salidas ilegales que realizó Cuba, colocó en apuros al Gobierno de los Estados Unidos, lo cual podía impedir la reelección del Gobernador Demócrata de La Florida y el propio Presidente Clinton, esta situación llevó al Presidente a realizar un viraje de 180 grados en torno a la política migratoria con relación a Cuba y anunció que no se permitiría la entrada de los cubanos a su territorio. Éstos pronunciamientos rompieron con los privilegios que se le habían concebido a los cubanos por cada uno de los gobiernos de turno de esa potencia por 35 años, pero además eso se cumplió, y los cubanos perdieron el privilegio de la Ley de Ajuste Cubano, no se le consideró para el otorgamiento del Derecho de Asilo. Es por ello que en pocos días 30 000, cubanos acabaron internados en las bases militares de los Estados Unidos fuera de su territorio, es decir en Guantánamo y Panamá. Toda esta política llevó a la administración de Clintón a suscribir el Comunicado Conjunto de 9 de septiembre de 1995, firmado en la Ciudad de Nueva York, el cual se subdividió en seis acápites que a tenor son; la seguridad en alta mar, el tráfico de inmigrantes, migración legal, regreso voluntario, excluibles y evaluación del acuerdo.
    No obstante a que este comunicado era más avanzado que el anterior no resolvió la situación de los 30 000, cubanos internados en virtuales campos de concentración en el exterior de los Estados Unidos, es por ello que abril de 1995, se efectuó nuevas conversaciones entre ambos gobiernos, las procrearon ―La Declaración Conjunta de 2 de mayo de 1995‖, la misma tiene cuatro subtopicos, que a tenor son, admisión provisional humanitaria, seguridad de las vidas en alta mar, inadmisibles y acuerdos de 9 de septiembre de 1994, estas medidas llevó a la Procuradora General de los Estados Unidos de América en aquél entonces Janet Reno a expresar ― estas medidas representaban un nuevo paso hacia la regulación de los procedimientos migratorios con relación a Cuba, una solución humanitaria a la situación de Guantánamo y la prevención de otra corriente migratoria peligrosa y descontrolada desde la isla16 . Al llegar al poder la actual administración fascista de Busch, la posibilidad de una agresión militar de los Estados Unidos de América contra Cuba es hoy tan real como en el período en que se produjo la invasión mercenaria de Playa Girón, Bahía de Cochinos. Al respecto, bastaría con analizar el incremento y recrudecimiento de las acciones agresivas del Gobierno de ese país contra Cuba en los más variados ámbitos, en particular las declaraciones amenazantes que se realizan tanto en Washington como en Miami, todo ello en una coyuntura marcada por una agresividad a escala global sin precedentes de los sectores que detentan el poder en los Estados Unidos de América. El carácter imperialista de las concepciones y proyecciones plasmadas en la estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, presentada oficialmente el 17 de septiembre del 2002, no deja margen a la duda. Dicha Estrategia expresa claramente que es hora de reafirmar el papel esencial de la fortaleza militar de los Estados Unidos, y resalta, a niveles sin precedentes, el papel del uso de la fuerza. El derecho que cree tener la super-potencia de recurrir de manera unilateral a la llamada guerra preventiva, se ha consolidado en la retórica de sus más altos representantes y, más aún, en sus decisiones ejecutivas, como lo demuestra de manera fehaciente la guerra de conquista contra Iraq. La Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos señala sin medias tintas, que ese país ―al tiempo que se esforzará constantemente por buscar el apoyo de la comunidad internacional, no vacilará en actuar solo, si ello resultara necesario para ejercer su derecho a la autodefensa, mediante la actuación preventiva….‖
    La tesis de la supuesta ―amenaza‖ de Cuba a la seguridad de los Estados Unidos, ha sido fabricada a partir de falsos pretextos que esgrimen repetidamente en sus intervenciones algunos altos funcionarios de la actual administración entre ellos: supuestos vínculos de Cuba con el terrorismo y el narcotráfico; “existencia de programas cubanos para el desarrollo de armas biológicas de exterminio en masa‖; y eventualidad de un éxodo migratorio masivo hacia el Estado de La Florida. Cada una de estas falsas alegaciones ha sido refutada y desarticulada públicamente por el Gobierno cubano, con pruebas que Estados Unidos no ha podido desmentir. Por su parte el imperio ha respondido con medidas que más que lógica y adecuada 20 son de desespero, y por ello aumentó las negativas de visas a altos funcionarios y especialistas cubanos de distintos sectores que planeaban viajar a los Estados Unidos (aproximadamente 200, negativas a funcionarios, artistas, investigadores y científicos).
    Incrementó el hostigamiento y sanciones contra los ciudadanos norteamericanos decididos a ejercer su derecho a viajar a Cuba (centenares de cartas de advertencia por viajar a Cuba, incremento de las multas a individuos y compañías, revisión de licencias). En el 2003, se profundizó la política de hostilidad de los Estados Unidos contra Cuba en todas las esferas. La Administración Bush condujo una escalada de acciones contra Cuba favoreciendo un curso de acción más agresivo y provocador. Entre estas acciones podrían citarse el incremento de las violaciones a los Acuerdos Migratorios y del aliento, tolerancia e impunidad de la migración ilegal A diferencia de años anteriores, Estados Unidos otorgó entre el 1ro de octubre del 2002 y el 28 de febrero del 2003, sólo 505, visas de migrantes a cubanos, lo que representa el 2.5 por cientos del total de visas estipuladas por los “Acuerdos Migratorios‖ bilaterales. Esta tendencia decreciente en el otorgamiento de visas auguraba el incumplimiento de la cuota prevista en esos acuerdos, todo lo cual fue denunciado por las autoridades cubanas y especialmente por nuestro comandante en Jefe Fidel Castro. Entre el 19 de marzo y el día 10 de abril del 2003, mientras Estados Unidos llevaba supuestamente a cabo una guerra contra el terrorismo, fueron secuestrados y desviados hacia los Estados Unidos dos aviones de pasajeros, con el mismo modus operandi utilizado para el secuestro de los aviones estrellados contra las Torres Gemelas de Nueva York. Los dos aviones, secuestrados por la fuerza, fueron confiscados arbitrariamente por las autoridades de ese Gobierno. Las autoridades de los Estados Unidos se negaron a extraditar a los criminales responsables En contraste, los ciudadanos cubanos utilizados como rehenes en estos actos terroristas y que expresaron su voluntad en regresar a Cuba, fueron esposados, cacheados, detenidos por varios días, conminados a permanecer en el territorio de ese país y hasta vestidos con uniformes de presos, en violación de sus más elementales derechos humanos. La política norteamericana de tolerancia e impunidad frente a hechos de esta naturaleza ha servido de aliento sostenido a nuevas acciones. En el período apuntado se fraguaron en Cuba, de conformidad con investigaciones de las autoridades 21 cubanas, 29 planes de secuestros a embarcaciones y aeronaves por la fuerza. Los autores eran lumpens y otras personas con un amplio historial de actividades delictivas, a muchos de los cuales las autoridades del país norteño les habían negado anteriormente la visa para visitar a sus familiares en ese país, o para emigrar definitivamente por los canales legales. Cuba, por el contrario, ha cumplido estrictamente sus obligaciones en el combate al terrorismo y secuestro de aeronaves. Entre 1968 y 1984, un total de 71, aviones fueron secuestrados en Estados Unidos y desviados hacia Cuba. Un total de 69, responsables de esas acciones fueron sancionados y cumplieron condenas en Cuba y la inmensa mayoría de ellos abandonó el país después de cumplir su sanción. La práctica consecuente de Cuba permitió eliminar de raíz los secuestros y desvíos de aviones desde Estados Unidos hacia nuestro territorio. Debe destacarse que después de advertir reiteradamente que actuaría de esa forma, el 18 de septiembre de 1980, Cuba procedió incluso a la entrega a la justicia norteamericana de los dos secuestradores de una aeronave de ese país. La emigración ilegal hacia Estados Unidos se ha visto alentada por otras medidas aplicadas por las autoridades norteamericanas, entre ellas: la dramática reducción de visas para ciudadanos cubanos que desean visitar a familiares en los Estados Unidos, la no devolución a Cuba de algunos de los emigrantes ilegales que son interceptados en alta mar (según establecen los ―acuerdos migratorios bilaterales‖) y por la falta de una acción decisiva contra los traficantes de emigrantes ilegales, y la ridícula política de pies mojados pies secos que le concede el derecho a permanecer en ese Estado a las personas que arriben a tierra de Estados Unidos. Como colofón a todo lo anterior, el 5 de enero de 2004, 3 días antes de la fecha propuesta por Cuba para una nueva ronda de conversaciones migratorias bilaterales, funcionarios de los Estados Unidos comunicaron a la parte cubana que no consideraban posible la celebración de estas conversaciones: “hasta que las autoridades cubanas no mostrasen un verdadero interés en abordar seriamente aspectos muy importantes para el logro de un flujo migratorio ordenado, legal y seguro entre ambos países”. Los argumentos expresados por las autoridades norteamericana, aunque realmente secundarios y sin la menor trascendencia para la marcha de los ―acuerdos migratorios‖, han sido debatidos con amplitud y profundidad en las rondas migratorias precedentes. Los halcones de la ultraderecha guerrerista en la Administración Bush y varios personeros de la mafia terrorista cubano-americana que han logrado escalar importantes posiciones en ese Gobierno, apuestan al fracaso de los acuerdos migratorios y, con ello, provocar una crisis que pueda facilitar el recurso a la agresión militar a la Isla. No se puede exigir concesiones unilaterales a Cuba cuando Estados Unidos ha dado numerosas evidencias de falta de seriedad y compromiso con la letra y el espíritu de los acuerdos.
    En el contexto de enormes desafíos y retos, Cuba continúa avanzando y haciendo más fluidas sus comunicaciones con los cubanos residentes en el exterior. El 27 de septiembre del 2003, en el marco de una reunión con alrededor de trescientos cubanos residentes en los Estados Unidos, en Nueva York, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, compañero Felipe Pérez Roque, anunció la celebración, en mayo del año 2004, en La Habana, de la III Conferencia ―La Nación y la Emigración‖, así como la simplificación de los trámites de entrada a Cuba para los cubanos residentes en el exterior. Esta última decisión, que fue informada también por las Embajadas y Consulados de Cuba a los cubanos residentes en el exterior, en la práctica significa que desaparecerá la figura del Permiso de Entrada, pues a la entrada en vigor de esta medida, después del primer trimestre del 2004, todo cubano poseedor de un pasaporte cubano vigente y habilitado pueden entrar a Cuba. La anulación del Permiso de Entrada constituye una importante decisión del Gobierno de Cuba, dirigida a facilitar los contactos de los cubanos que viven en el exterior con su Patria y sus familiares y ratifica la política mantenida por Cuba hacia sus emigrados, a pesar de haberse agravado la hostilidad de los Estados Unidos de América, contra Cuba y continuar latente el peligro de acciones terroristas de la extrema derecha de Miami contra Cuba.
    En el año 2005, se produjeron en el país un total de 713 hechos de tráfico de personas, en las cuales se enrolaron un total de 7 mil 644 personas, asimismo hasta el 30 de abril de 2005, fueron avistada 91 lancha rápidas que pretendía realizar el trasiego de cubanos; mientras que hasta el 30 de abril del año 2006, se detectaron 331 hechos de esta naturaleza con 3 mil 884, personas implicadas en ellos , se avistaron 144 embarcaciones que pretendían realizar esta ilegal actividad. En nuestra patria como promedio incursionan dos lanchas rápidas diariamente que tienen como de origen los muelles de La Florida o Cancún, Estado de Quintana Roo Estados Unidos Mexicanos, desde enero de 2005, hasta el 30 de abril de 2005, se capturaron 32 lanchas, de ellas 30 de ellas con matrícula de La Florida, una de México y una de la República Dominicana.
    Por ello coincido plenamente que el hecho de que el 2015 hayan llegado a los Estados Unidos de América 43 mil cubanos necesita un análisis casuístico bajo la óptica de la realidad en que nos encontramos.

  3. Pingback: Como lo veo ahora. #Cuba #Miami | angelgodoy78

  4. michael vlazquez dijo:

    muy buen artículo, solo acotar que los cubanos dignos que todavía somos muchos entendemos lo que al final quiere el lobo feroz y ferozmente lucharemos contra eso el imperialismo no la tendrá fácil, si algo bueno tenemos los cubanos es la cultura política y el conocimiento de causa, estamos convecidos de que nunca podremos olvidar la historia esa que a gritos nos dice que al Imprialismo: “ni un tantico así” será una lucha dura y larga a la que ya estamos acostumbrados. Mi comentario es de un joven cubano que como la mayoría luchará para que la vejes nos llegue con el socialismo y que perdure para las futuras generaciones como única via para salvar a la humanidad

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