#Cuba Un Coco con agua de sobra #CocoLoco

Miami anda de pláceme. Una diplomática estadounidense de la embajada habanera visitó el pasado 8 de agosto al recordista mundial de huelgas de hambre y sed, el  llamado Coco Fariñas. Ese día empezaba a querer marcar, aunque no una plusmarca, si un buen average: 20 días sin comer ni tomar agua, a no ser dos sueros hidratantes en un hospital, según su campaña publicitaria. Todo un “campeón” imposible de superar con ya 24 huelgas de este tipo en su haber.

Vimos la foto de la entrevista en uno de los noticieros estelares de la televisión miamense, donde a menudo se ve al Coco, en persona y en video. Parecía entero, a diferencia de otras imágenes suyas aparecidas varios días atrás también en los noticieros de esta parte del mundo, en momentos en que debía estar menos deteriorado al llevar menos días de “huelga de sed y hambre,” pero entonces se exhibió con la boca abierta, como el que boquea las últimas sorbos de aire.

Por supuesto, no desearíamos que al Coco le pasara algo fatal, ni siquiera que por no ingerir la cantidad de líquido adecuado a uno de sus riñones se le trepe la creatinina, se dañe y a la larga solo logre orinar haciendo uso de un solo. Cristianamente deseamos que goce la misma salud que gozó en sus 23 espectáculos anteriores.

Eso sí: la ciencia médica ha de estar asombrada al máximo. Explican los galenos que sin agua se puede sobrevivir entre tres y cinco días. Sin ingerir alimentos se aguanta hasta un mes o poco más mientras el organismo se alimenta de uno mismo hasta sucumbir, cuando, me imagino, le llegue el turno al suave y apetitoso corazón. Cuando al Coco lo hidrataron por primera vez en un hospital, llevaba ya ocho días sin tomar agua, según declaró él y sus socios disidentes en contacto siempre directo por teléfono y a través de videos con los medios de Miami. Cuando la segunda hidratación ocurrió lo mismo. Ya debía andar más seco que un esqueleto, algo, que repito, no queremos que se convierta ese Coco que a menudo visita Miami y con sus ojos saltones se luce en los canales de televisión y en el periódico Nuevo Herald.

El Coco, por la gracia de Dios, ha de resultar un organismo excepcional y ahí lo tenemos, seguramente pensando ya en la huelga número 25. A lo mejor el tipo es algo parecido a un faquir que no camina sobre fuego o tragar sables, sino un faquir cuyo organismo domina la mortal inanición.

Sea como sea, hay que reconocerle que, sin dudas, gracias a sus huelgas reales o preparadas (yo, mal pensado, me inclino totalmente por las segundas) es un maestro de las huelgas de hambre y sed. Los nómadas de los desiertos debían aprender mucho de él y, quizás, hasta los nobles camellos. El Coco Fariñas no es un coco que le mete miedo a los niños, sino que es todo un gran coco de agua que almacena en su interior cantidades insospechadas del preciado líquido de la vida, lo que le permite romper cualquier record en este sentido.

Sobre alimentos sólidos, este cronista sabe que si pasa solo veinte días sin comer baja tanto de peso que termina peor que un esqueleto rumbero, si queda vivo. Es interesante saber de un californiano de 23 años, Matt Stone, quien estableció un record contrario al del famoso recordista Coco Fariña. El muchacho se comió 25 hamburguesas en 22 minutos, eructó y como si nada. Cerró la cifra en 25 hamburguesas, la exacta cuarta parte de cien, de un quintal, pues 23 o 24 le parecieron cifras demasiadas abiertas. El Coco seguro piensa igual y ya más adelante lo veremos en su huelga de hambre y sed número 25.

No sabemos lo que informó a su gobierno la diplomática Dana Brown, jefa de la Sección Política Económica de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana.  El Coco dijo a los medios de Miami que la diplomática quedó muy preocupada por su estado de salud. ¿Qué le iba a decir? ¿Qué  era un farsante? Si es su gobierno el que sufraga al Coco y a muchos coquitos que Washington tiene en Cuba y en Miami.

Cocos y coquitos que viven de la mentira, del invento. Y cierro la crónica dejando tranquilo al Coco, al que deseo salud eterna pues políticamente es un cero a la izquierda, y recuerdo que el pasado lunes 8 de agosto en el programa televisivo de María Elvira, hubo una pelea de león para mono. El león, en este caso, fue Edmundo García, y el mono alguien a quien los medios de Miami quieren hacer político de envergadura, director de un grupito de disidentes llamado la Unpaco, lo cual desconozco que quiere decir. El  señor es de apellido Ferrer y cuando habla pone los labios como un piquito y como un viejo disco rayado repite una y otra vez la frase de “ golpizas salvajes,” las que dice “el régimen castrista propina a las damas de blanco y  a cualquier opositor, como a él mismo le ha ocurrido en innumerables ocasiones.”

Por supuesto que la conductora del programa muy gozosa lo apoyó y Edmundo, burlón, le recordó a María Elvira que en otras comparecencias le ha pedido a ella y a todo su equipo que muestren un video, uno solo, donde se viera un solo galletazo propinado por las autoridades cubanas, a lo cual la conductora se comprometió. Dijo que lo haría, que los mostraría. Lo cual ni hizo ni ha hecho, ni podrá hacer, pues no existen.

Es interesante como en la televisión de Miami se miente sin recato respecto a Cuba y las imágenes que muestran, enviadas por la llamada disidencia, no concuerdan jamás con los locutores que, emocionados, fingiendo indignación, se refieren a palizas y brutalidades que en realidad no muestran. Solo se ve molote de gente, pero no molote de disidentes, que jamás pasan de una decena, sino molote de mirones. En el caso de las damas de blanco, que ensucian sus vestimentas cuando vociferando se tiran al piso, patalean y hay que levantarlas y conducirlas a la guagua que luego las lleva a sus casas. Ni una multa reciben por alterar el orden público y eso que por el show reciben dólares del gobierno de los Estados Unidos. Ellas debían conocer lo que ocurre si alguien en los Estados Unidos se niega a ser arrestado y si, además, manotea, empuja, tira patadas e insulta al agente del orden.

Mal parado salió de esa comparecencia el pobre señor Ferrer, que solo podía repetir, además de la rayada frasecita de “golpizas salvajes,”  un estribillo: “los Castros son peores que Hitler y Mussolini,” y creo que hasta peor que Atila, tal y como también dice durante sus viajes a Miami el recordista mundial en “huelgas de hambre y sed” Coco Fariñas.

Pero ya el Coco jura llevar casi un mes “sin comer ni beber.” Pobre Coco y el reducido grupito que lo sigue en busca de unos dolaritos de Washington: ¿no les dará pena?

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