Explican la presencia de trabajadores de la India en obras de la empresa cubana Almest. #Cuba

La inmobiliaria Almest es una de las entidades mayores y más experimentadas de su tipo en la Isla. Ha participado como inversionista en la ejecución de la planta hotelera de los diferentes polos turísticos del país. Foto: Raúl Pupo/ Juventud RebeldeMarianela Martín González

Como oportunidad para revolucionar el sector constructivo en el país, incluida su fuerza de trabajo, los responsables de la Empresa Inmobiliaria Almest de Cuba valoran la asociación con otras entidades extranjeras, afirma en Juventud Rebelde.

Almest, una de las entidades mayores y más experimentadas de su tipo en la Isla,  debe su nombre a la fusión de dos emblemáticos hombres de la historia de Cuba, provenientes del humilde gremio de los constructores: Juan Almeida Bosque y Armando Mestre. En los últimos 22 años, como inversionista, ha participado en la ejecución de más de 25 000 habitaciones.

Según el director adjunto de Almest, el arquitecto José Martínez Hernández, han participado como inversionistas en la ejecución de la planta hotelera en los diferentes polos turísticos del país: Varadero, Cayo Santa María, Cayo Coco, Cayo Guillermo y el Norte de Holguín, en los últimos 22 años, desde la misma fundación de su empresa.

A partir del boom constructivo iniciado en la segunda mitad de la década de los años 90, se seleccionó a la Empresa Francesa Bouygues —una constructora de primer orden internacional— para participar en dicho programa, con el objetivo de acelerar las inversiones turísticas.

La decisión de trabajar con Bouygues, asociada a instituciones constructoras cubanas, refrenda los principios de sostenibilidad que deben acompañar a cada inversión, entre estos acortar los plazos de ejecución, utilizando el método de diseño y construcción simultáneamente.

La asociación favorece, además, la transmisión del know how para la aplicación de métodos novedosos en la organización y sincronización de todas las secuencias constructivas, entre otras bondades, como el aseguramiento de los proyectos y el suministro de materiales e insumos, dijo.

También sostuvo que la alianza garantiza la utilización de nuevas tecnologías constructivas, así como la actualización de los diferentes productos hoteleros.

Minimizar el tiempo de ejecución de estas inversiones, bajo el principio de mantener un nivel de presupuesto y calidad óptimos, es piedra angular para dicha estrategia.

El incremento de la fluctuación de la fuerza de trabajo en el sector constructivo, y la baja calificación de los obreros es, según los directivos de Almest, el obstáculo que lastra la plena eficiencia en la ejecución de las obras. Quienes realizan las labores de acabado y terminación de las edificaciones son los más fluctuantes. Ello provoca bajos rendimientos, déficit de trabajadores directos y de los mandos medios que dirigen la organización y las secuencias constructivas.

Con el propósito de detener la fluctuación, e incluso, de recuperar los recursos humanos que han emigrado a otros sectores, existe un permanente mejoramiento de la atención a los trabajadores.

Se les asegura contenido de trabajo constantemente, cuentan con transportación desde los albergues donde se alojan hasta el sitio donde laboran; la alimentación que se les ofrece es buena, así como las condiciones donde pernoctan, pues muchos no residen en el territorio donde se acometen las construcciones.

También se está realizando un estudio para la aplicación de un nuevo sistema de pago. No se tratará de una reforma salarial, sino de pago por rendimientos. No obstante, consideró que con subir el salario no basta para mejorar la eficiencia. Junto con la implementación de esa modalidad de remuneración debe elevarse la exigencia, el rigor de la disciplina tanto laboral como tecnológica.

Aunque todavía no están en vigor las medidas para las nuevas formas de pago —precisó— se estima que habrá un aumento en las tarifas salariales, en relación con las vigentes. Estas beneficiarán el sector constructivo asociado al turismo de manera general.

Quizá por no conocerse a fondo los problemas que existen con la fuerza de trabajo en el sector de la construcción, llame la atención la presencia de trabajadores de la India en el hotel que se levanta en la capitalina Manzana de Gómez.

La respuesta de los directivos de Almest es que la contratación de los llamados monitores-operarios de la India en las obras —a cargo de la constructora francesa Bouygues—, es totalmente coherente con lo estipulado en la legislación que regula este tipo de contrato en la Isla.

Su presencia se debe fundamentalmente a la necesidad de recuperar los atrasos en la ruta crítica del cronograma constructivo. Se trata de operarios de la construcción de alta calificación y destreza, con experiencias en otras latitudes.

Ellos se dedican fundamentalmente a especialidades como el enchape. Otros son masilleros, instaladores mecánicos y de distintos oficios y especialidades de alta demanda en este tipo de obra.

No obstante, se encuentra en proceso de capacitación una masa de jóvenes cubanos. Puntualmente se les enseña especialidades muy propias de la construcción de hoteles.

El rendimiento de los trabajadores de la India en las obras es tres o cuatro veces superior al registrado como media en el país. El resultado de su trabajo es de muy alta calidad. Su presencia está impregnando un alto aprovechamiento de la jornada laboral, lo que redunda en una mayor productividad.

El Hotel Manzana, ubicado en la antigua edificación de la Manzana de Gómez, se concluirá para inicios del próximo año, según explicaron directivos de Almest. Será un hotel de lujo y lo explotarán el Grupo de Turismo Gaviota y la Cadena Hotelera Internacional Kempinski.

Paralelamente a la edificación del referido hotel se ejecuta en la capital el Hotel Packard y se inician los hoteles de Prado y Malecón, Regis y Gran Hotel, entre otros, en la etapa de preparación ahora.

Todos los que se construyen, y los que están explotándose en los polos turísticos, contienen productos e insumos procedentes de la industria cubana. Con eso se sustituyen importaciones y se es coherente con el principio de la sustentabilidad. Igualmente tienen incorporado a su funcionamiento los principios de respeto al Medio Ambiente. Por esa razón, el agua se reutiliza para la jardinería, se emplean gases en los sistemas de refrigeración que no afecten la capa de ozono, y se usan bombillos y grifos ahorradores, así como calentadores solares.

Los estudios de vulnerabilidades y riesgos, asociados sobre todo al cambio climático, realizados por especialistas fundamentalmente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, han sido de mucha utilidad para Almest. En aras de preservar las instalaciones y la seguridad del personal, usan materiales resistentes a ciclones categoría cinco, cuyos vientos pueden alcanzar más de 250 kilómetros por hora.

(Con información del diario Juventud Rebelde)

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