El abuelo del señor W. #EEUU

De creerle al periodista norteamericano John Buchanan,(1) Adolfo Hitler habría pasado a la historia como un estrafalario personaje del folclor etílico de las tabernas de Munich donde comenzó a organizar el partido nazi, si no fuera por el resuelto apoyo que le prestó Fritz Thyssen, magnate de la industria militar, quien llevó a cabo desde los años veinte el mayor fraude financiero y político del siglo para sufragar el rearme alemán y los alucinantes planes expansionistas del fascismo, con la colaboración de importantes hombres de negocio estadounidenses, simpatizantes del nazismo.

Entre esos hombres se encontraba Prescott Sheldon Bush, abuelo del ex presidente George Walker Bush. Fritz Thyssen –según cuenta en sus memorias– fue detenido junto a su padre y sometido a fusilamientos simulados por soldados partidarios de la Revolución Bolchevique en 1918, después de la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial.

Desde entonces, ambos juraron que en el país jamás triunfarían las ideas socialistas y el negocio familiar se mantendría a salvo en un futuro conflicto. Para ello apostaron por ayudar a Hitler a tomar el poder en 1933 y dividieron clandestinamente sus capitales entre los probables contendientes, Alemania y Estados Unidos, para asegurar que sus fortunas estuvieran siempre en el lado del vencedor.

Informes del Departamento del Tesoro y del Buró Federal de Investigaciones (FBI) encontrados por Buchanan en los Archivos Nacionales y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2003, probaron que para estos fines Thyssen construyó una secreta alcantarilla financiera de doble sentido que partía desde su casa matriz en Berlín y culminaba en la Union Banking Corporation (UBC) de New York, fachada de los intereses alemanes que controlaba Prescott Bush.

En la confabulación, también participó el hermano menor de Fritz Thyssen, quien oportunamente se casó con una baronesa húngara y cambió su nombre por el de Barón Thyssen Bornemisza. Aparentemente se distanció de las ideas pro-nazis de su hermano y se estableció en Holanda, país neutral, de donde enviaba y recibía los capitales y acciones desde y hacia la UBC en New York.

La UBC tenía como accionistas al suegro de Bush, George Herbert Walker, y a los millonarios Averell Harriman, Hill H. Draper, William Farish, además de los abogado de Bush; Allen Dulles, jefe en Europa de la Oficina de Asuntos Estratégicos (OSS) durante la Segunda Guerra Mundial –antecesora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que dirigiría entre 1953 y 1961–, y a su hermano John Foster –futuro Secretario de Estado de 1953 a 1959–,entre otras figuras vinculadas a la producción de acero, petróleo, transportación marítima y al complejo militar industrial de Estados Unidos.

Las operaciones se mantuvieron por lo menos un año después de declarada la guerra entre Estados Unidos y Alemania en 1941. Cuando se hizo evidente la derrota de Alemania y sus aliados, las ganancias de los consorcios nazis retornaron hacia la UBC en New York., con la complicidad de importantes figuras del gobierno de Estados Unidos.

El joven Prescott Bush se inició en la cima de los secretos negocios con los nazis de mano de su poderoso suegro, George Herbert Walter, al contraer matrimonio con su hija Dorothy en 1921, aunque no era un advenedizo en esos medios. Su padre, Samuel Bush, se enriqueció en los negocios de los ferrocarriles y la producción de armas y lo envió a la selecta Universidad de Yale, donde perteneció a la fraternidad «Cráneo y Huesos», inspirada en las sociedades secretas alemanas, y en la que ganó notoriedad por profanar la tumba del jefe apache Jerónimo y robar sus restos para exhibirlos en los ritos del grupo.

Al referirse a los socios norteamericanos de Thyssen, Kevin Phillips,(2) ex analista de la Casa Blanca en la Presidencia de Nixon, sentenció: «Prescott Bush pasó las primeras dos décadas de su carrera financiera en compañía de personas cuyas acciones e ideas formarían el Departamento de Guerra, la OSS, la CIA y otros pivotes del emergente complejo de seguridad nacional de Estados Unidos.»

Concluida la Segunda Guerra Mundial, Fritz Thyssen fue detenido y encausado por un tribunal internacional por sus vinculaciones financieras con Hitler, a pesar de que al inicio de la guerra, espantado por las invasiones de Alemania a Europa Occidental, se retiró de sus negocios y trasladó los intereses a Prescott Bush, pero no fue condenado y murió en Argentina en 1951, resentido con sus antiguos socios.

El imperio Thyssen sobrevivió a la guerra y sus descendientes lo fusionaron en 1999 con la firma Krupp, que también apoyó a los nazis, para convertirse en una de las compañías más grandes del mundo.

Razas superiores y caballos

En el artículo realizado por los investigadores Webster Tarpley y Anton Chaitkin(3) sobre el entorno ideológico de los socios de Thyssen, se recoge que las damas de la familia Bush y el multimillonario William Farish, inspirados en la procreación de caballos de pura raza basada en el cruce de los mejores ejemplares, consideraron llevar semejantes métodos reproductivos a la sociedad, para preservar y mejorar la especie humana como supuestamente realizaban los nazis.

Estas concepciones los motivaron a organizar y sufragar junto al banquero Hill H. Draper, el Tercer Congreso Internacional sobre Eugenesia, entre el 21 y el 23 de agosto de 1932, en New York, al que asistió como invitado especial el seudocientífico Ernest Rudin, enviado de Hitler, quien expuso la necesidad de aplicar la esterilización forzosa y eliminar como solución final a las llamadas razas inferiores: judíos, eslavos, negros y a los discapacitados mentales y ganar espacio para las razas superiores, lo que tuvo gran aceptación entre sus anfitriones.

Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, Prescott Bush y Farish financiaron estas ideas cuando, junto con el consorcio químico alemán I.G. Farben, representado en Estados Unidos por los hermanos Dulles, invirtieron en la construcción del campo de concentración de Auschwitz, donde murieron más de 3 millones de personas, la mayoría de las cuales pasaron sus últimos días como mano de obra esclava en la construcción de plantas para la producción de caucho y gasolina artificial que funcionaban aledañas al campo y que aportó grandes ganancias a sus inversionistas estadounidenses.

Según artículo de los escritores Mark Aarons John y Loftus,(4 )Richard Nixon era en 1945 un oscuro oficial de la marina e investigaba documentos alemanes que demostraban que I.G. Farben estaba vinculada al holocausto judío, pero fue persuadido por Allen Dulles y su hermano John Foster de mantener el secreto. Desde entonces, los poderosos hermanos protegieron su carrera política hasta la presidencia de Estados Unidos. Dos judíos sobrevivientes de Auschwitz, Kart Julios Goldstein y Meter Gingold, intentaron una demanda contra la familia Bush y el gobierno norteamericano ante la Corte Internacional de La Haya, sin resultados hasta el momento.

En 1945, William H. Draper, el entusiasta promotor del Congreso Internacional de Eugenesia, convertido en general, se desempeñó dentro del mando de las tropas norteamericanas en Berlín con la responsabilidad de determinar qué empresas alemanas eran responsables de colaborar con el fascismo, por lo que no había peligro alguno para Bush y sus socios.

Posteriormente, Draper se convirtió en organizador y donante de la campaña presidencial de George Bush padre. Con la entrada de Estados Unidos en la guerra contra Alemania en 1941, las relaciones financieras entre los estadounidenses y sus colegas alemanes fueron intervenidas; a tenor del acta de relaciones con el enemigo y a pesar de los delitos en que incurrió Prescott Bush –que prueban los documentos encontrados por Buchanan–, no fue objeto de ninguna medida judicial. Su hijo George se alistó como piloto de guerra y combatió en el Pacífico, y la familia se mostró partidaria del esfuerzo bélico del país, teniendo a buen recaudo las ganancias obtenidas en los negocios con los fascistas.

Las joyas reales

En otro artículo editado en la mencionada revista canadiense, John Loftus,4 también ex fiscal del Departamento de Justicia, explicó que en 1999 el escritor y ex agente de la CIA William Gowen contactó con un veterano de la inteligencia holandesa, quien confesó de qué manera en 1945 un comando de ese servicio especial dirigido por el príncipe Bernardo y con el apoyo de Allen Dulles, había realizado excavaciones en las ruinas del Banco de Thyssen, destruido por las bombas aliadas en el Berlín ocupado por las tropas soviéticas, para obtener los comprometedores documentos que demostraban la transferencia de capitales nazis Berlín-Holanda- Estados Unidos e impedir que las encontraran sus aliados.

La operación fue posible gracias a que –al parecer– un conmovido comandante soviético se creyó la romántica historia de que el único interés de los holandeses era recuperar las joyas de la esposa del príncipe, la Princesa Juliana, heredera del trono, las que fueron robadas por los nazis cuando ese país fue ocupado en1940. De esta forma, las propiedades de los capitales y acciones alemanas fueron a parar a Holanda, donde se legalizaron como bienes nacionales recuperados a los alemanes.

También el ex oficial de la inteligencia holandesa reveló que en 1945 un administrador del Banco voor Handel en Sheepvaart, Holanda –controlado por los socios alemanes de Bush–, al comprobar el fraude, amenazó con informar a las autoridades del país y fue inmediatamente despedido.

El crédulo funcionario tuvo la pésima idea de huir a Estados Unidos para revelarle a Prescott Bush la verdad. El gerente fue encontrado muerto en New York dos semanas después de haber arribado a esa ciudad.

Allen Dulles utilizó además el dinero nazi para que miles de científicos, militares y ex colaboradores secretos de la inteligencia alemana de diversas nacionalidades, muchos de ellos criminales de guerra reclutados por la CIA, entraran a ese país dentro de la Operación Paper Clip o fueran reubicados en todo el mundo para ser utilizados contra la URSS y los movimientos progresistas durante la guerra fría, y se iniciara una interminable saga de operaciones encubiertas y golpes de Estado favorables a los intereses estadounidenses, que continúan hasta hoy.

Prescott Bush, después de un primer intento fallido en el que salieron a relucir sus negocios con la Alemania hitleriana, fue electo senador por el Partido Republicano en 1952. Murió de cáncer en 1972 a los 87 años. Su fortuna y relaciones impulsaron las carreras políticas de su hijo George Herbert Walker Bush y de su nieto George Walker Bush hacia la presidencia de Estados Unidos, y consolidaron a uno de los grupos de poder imperialistas más agresivos de la historia.

Jorge Wejebe Cobo

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NOTAS

1 «Las relaciones de Bush con los Nazis». John

Buchanan. The New Hamsphire Gazette, 10 de

octubre de 2003.

2 «Complejo militar industrial», revista Press for

Conversion, Canadá, No. 54, agosto 2004.

3 «La conexión nazi de Nixon-Bush», en número

citado de Press for Conversion.

4 «La conexión holandesa. Lavado del botín nazi

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