La Revolución cumple su promesa y la juventud cubana también. #CubaEsNuestra #Cuba

Resultado de imagen para Instituto Cívico Militar en cubaPor Nitro*

La Revolución había prometido  a todos los jóvenes que participaron  en la Campaña de Alfabetización la continuación de los estudios y para ello en el año 1962,  se abrió el Plan de Becas del Estado cubano que en la provincia de la Habana utilizó las casas de los repartos Miramar, Siboney y otras que abandonadas por sus moradores esencialmente representantes de la burguesía cubana se fueron del país con la esperanza de un retorno triunfal que aún está en espera.

Algunos jóvenes fueron asignados  a un  Tecnológico que se encontraba en una antigua instalación promovida por el dictador Batista que con el nombre de Instituto Cívico Militar era utilizada para iniciar a  jóvenes seleccionados por  su interés a  la vida militar.  Aquel establecimiento fue renombrado Fran País en  homenaje al joven dirigente revolucionario del Movimiento 26 de Julio y el hacedor principal del Levantamiento del 30 de Noviembre del año 1957 de Santiago de Cuba en apoyo al Desembarco del Granma. Frank jugó un importante papel en su corta vida ( fue asesinado con apenas 22 años) en la organización y desarrollo de la lucha armada en la Sierra Maestra.

En la escuela tecnológica, en  los primeros meses por necesidad de la Revolución, ante el carácter cada día más agresivo del imperialismo norteamericano, los estudiantes se dedicaron a prepararse en el dominio del armamento recién entregado por la Unión Soviética y otros países socialistas  para defender la Patria.  Alejandro fue designado a las unidades de artillería reactiva, los BM-13, denominadas Katiuskas,  que tan buen papel  jugaron durante  la Segunda Guerra Mundial  contra las hordas fascistas alemanas.

Ubicado en la batería número 2,  del Grupo 2, como jefe de exploración del Grupo y político de la batería  el joven Alejandro Morales desarrolló  su   actividad. Formaba parte de la formación de los becados  la preparación de infantería y la disciplina militar,  ello forjó el carácter de los muchachos y la disponibilidad de asumir las  responsabilidades  asignadas. En tan solo tres  meses  los jóvenes  estuvieron preparados para realizar el primer ejercicio con tiro real en el polígono de Guanito en la provincia de Pinar del Río.

Fue muy graciosa la forma que designaron  como político de la batería 2. En  la primera reunión del Grupo de Katiuska, el jefe de este,   el teniente Polledo,  inquirió acerca de los conocimientos sobre historia  e ideas políticas tenían los muchachos, (los había de distintas edades) inició la primera pregunta acerca del papel de la religión,  muy en boga en ese momento. Alejandro al igual que otros muchos alfabetizadores  se conocía de    memoria el libro editado por Blas Roca y expresa lo planteado por ese y como las ideas religiosas habían sido utilizadas para atacar a la Revolución cubana. Dada la respuesta el jefe del Grupo automáticamente lo designó político, sin siquiera preguntar su opinión,  era una decisión militar.

El teniente, se jactaba de su preparación física  y era costumbre al levantar a los muchachos llevarlos a la pista de atletismo de la escuela y exigir que lo siguieran en la carrera. En  los primeros  días,  Alejandro no  quiso acogerse  a la invitación del jefe y sencillamente daba las cinco vueltas previstas y culminaba, pero los muchachos de la batería le conminaron a que retara al teniente.

Como era hábito, Polledo conmina  a que lo siguieran y me  le situó  al lado y comenzó a correr una tras otra pista hasta que en la número 12 el teniente mira y conmina  a terminar  y de  respuesta tuvo un no y   daré algunas más y el muchacho continúo  hasta llegar a las 25,  que son 10 kilómetros. La algarabía de los integrantes de la batería fue tremenda y el teniente lejos de sentirse afectado lo felicitó y exhortó a que continuará preparándose.

Días después se desarrollan unos encuentros deportivos inter escuelas de becas y el muchacho  en cuestión   participa por su escuela   y obtiene el primer lugar en los cinco mil metros. En la primera fila de las graderías estaba el teniente alentándolo y gritando con todas sus fuerzas ese campeón es de mi batería.

En el tiempo que estuvo en el tecnológico, sintió  la influencia de la disciplina y la formación revolucionaria y patriótica que en tan poco tiempo se les inculcó a los muchachos que se encontraban becados. Todos los jóvenes recibieron una disciplina militar, se organizaron en grupos  y baterías de combates en dos grandes áreas, los de artillería terrestre con las Katiuskas y los antiaéreos con la Kaad 30mm de procedencia checoeslovaca.

También junto con la preparación militar se desarrollaban las actividades docentes, durante tres  meses, aquellos adolescentes realizaron un extraordinario esfuerzo, se dedicaban diez o doce horas diarias al estudio y el trabajo, sin contar el tiempo invertido en las maniobras que se realizaban los domingos  con pocas horas para el descanso, la  recreación y el esparcimiento.

Se desarrolló una disciplina consciente entre los alumnos de la escuela, fueron asimiladas con mucha rapidez las exigencias de la vida militar y era bello ver las competencias que se originaban entre los grupos en la marcha de infantería en el trayecto para  efectuar las comidas. Con igual rapidez se aprendió la  técnica militar y en muy poco tiempo se prepararon y efectuaron los primeros tiros combativos de ambas armas. Ello permitió tener una fuerza militar preparada para enfrentar cualquier agresión enemiga. Esa actitud fue corroborada durante la Crisis de Octubre.

Alejandro   formó parte de la dirección de la AJR  en el  centro de estudio, fueron tres meses de inmenso trabajo,  de acelerada preparación que demostró el carácter de vanguardia asumida por la juventud cubana. Una tarde en reunión de todos los alumnos en el teatro con la dirección de la escuela,  se encontraba un alto oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y se les  planteó la necesidad de pasar a formar parte de las unidades permanentes de las FAR  y formarse como futuro oficial de las mismas. Todos los alumnos integrantes de la dirección de la organización juvenil dieron un paso al frente,  de la escuela fueron escogidos 115 alumnos, entre ellos Alejandro Morales Mejías.

*Colaborador de Cuba Por Siempre

 

 

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