¿Quién censura a La Joven #Cuba?

censuraPor Miguel Cruz Suárez / El joven cubano

El blog “La Pupila Insomne” acaba de publicar el artículo Las páginas de la Revolución (Texto completo en su versión original)”, de Javier Gómez Sánchez, texto que se inserta en el debate sobre los medios de comunicación cubanos, públicos y privados, reavivado recientemente por el bloguero Harold Cárdenas Lema en su artículo “Los periodistas Imprescindibles”.

Lo significativo del hecho es que el trabajo “Las páginas de la Revolución” se publicó en “La Joven Cuba” el pasado 2 de febrero, aunque ahora se descubre que no de manera completa. En una comparación de lo aparecido bajo el mismo título en estos dos blogs, se aprecian diferencias considerables, especialmente la censura a profundas definiciones de la “prensa independiente” en Cuba, hechas por su autor.

A juzgar por el texto que publica “La Pupila…” los párrafos 3, 4, 5, 6, 7 y 8 fueron los más censurados. Resaltados en negro se aprecian frases y párrafos completos mutilados:

Varios elementos del abanico mediático cubano no se limitaron a leerlo, sino que se han manifestado saltando con alarma como si el piso se hubiese movido bajo sus pies. 

 No fueron con este texto los ¨oficialistas intolerantes¨, no fueron los ¨inmovilistas retrógrados¨, fueron nada menos que algunos de los ¨independientes¨. Tal vez se habían acostumbrado a escuchar en la blogósfera, espacio digital del universo comunicacional que no por su independencia carece de responsabilidad y visión política, siempre las palabras más cómodas.

 Pensaban que habían cimentado un mullido lugar donde reposar mientras arremetían contra la institucionalidad, no con la crítica sino con la mañosa y mala intención. Mientras tiraban la piedra y escondían la mano una y otra vez. Mientras cada vez que alguien los señalaba, se vendían como víctimas. El ciclo se repetía siempre, porque el dedo que los señalaba, que tiraba de la manta bajo la que se mueven los dólares que financian los ¨proyectos¨, la voz que se levantaba, siempre estaba sola, era distinta cada vez, pero siempre solitaria.

 Y así, a fuerza de venderse como mártires, se pensaron héroes. Héroes del ¨periodismo independiente¨.

Muchos de los que escribimos en la red no somos periodistas, no pretendemos hacer periodismo, somos revolucionarios que escriben. Muchos contrarrevolucionarios también escriben, se organizan en proyectos de comunicación, en medios digitales, y tampoco son periodistas.

 El de ¨periodista¨ se ha convertido en el disfraz de moda adoptado por la contrarrevolución en el momento político que vive la Revolución. Como antes fue el de ¨bloguero¨, el de ¨artista alternativo¨, el de ¨promotor comunitario¨, o ¨intelectual objetivo¨. Los zorros cambian el pelaje.

Pero más adelante en el propio texto hay otras dos ediciones significativas. La primera de ella la encontramos cuando se refiere al financiamiento que reciben los proyectos comunicacionales privados dentro de Cuba. En “La Joven Cuba” lo simplifican con la frase “fondos cuestionables”, prescindiendo de ejemplos más gráficos:

… tras cuatro páginas impresas en blanco y negro o tras un blog de palo sostenido con mucho esfuerzo puede haber más dignidad que tras la espléndida página web de algún proyecto lustrado con fondos extranjeros, becas generosas, publicidad camufladora o sospechosos crowdfunding.

Ya en el cierre, su penúltimo párrafo, censura una palabra: Revolución, precisamente cuando se habla de defenderla, la misma que con anterioridad fue eliminada también en un párrafo anterior.

En el presente que nos urge, solo habrá una defensa plena de la Revolución y del proyecto socialista en Cuba

Las alarmas de la censura resuenan más cuando en su texto “Los periodistas imprescindibles”, Harold Cárdenas al referirse a este fenómeno desde los medios del Estado expresó:

“siempre me asombró el contraste que existía entre un periodista y su jefe, el estado de vulnerabilidad que tienen los primeros, con el estado de confort de los segundos. Y por confort me refiero a que sus argumentos son incuestionables, mientras el trabajo de reportero recibe tijera sin compasión, a menudo sin una razón concreta, solo “por si acaso”, para no buscarse los problemas que el mismo Raúl convocó a buscarnos.

Sin embargo, en “La Joven Cuba”, un blog de jóvenes universitarios para opinar sobre la realidad de Cuba, es evidente que también existe un jefe con argumentos incuestionables que da “tijeras sin compasión”,solo “por si acaso”, para no buscarse los problemas que el mismo Raúl convocó a buscarnos. Pero, para no buscarse problemas ¿con quién?

 

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