La NED y la promoción de la democracia (II) #Cuba

Mario Tapia – Cubahora.- A fin de que la Fundación Nacional para la Democracia cumpliera con sus objetivos, el Congreso de los Estados Unidos aprobó su inclusión en el presupuesto anual a partir del año fiscal 1984…

“Mucho de lo que hoy hacemos, lo hacía ya hace 25 años la CIA de manera encubierta”. Así catalogó el trabajo de la NED su primer presidente e historiador, Allen Weinstein, en 1991 en el The Washington Post. Precisamente, la historia de la organización refuerza la afirmación anterior.

En 1967 y mediados de 1970 la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) se vio envuelta en dos escándalos producto a las acciones encubiertas que realizaba en numerosos países a través de fundaciones filantrópicas utilizadas como tapaderas para penetrar, debilitar y derrocar gobiernos considerados indeseables o comunistas en el marco de la Guerra de Fría.

Ante el descredito de la CIA y la prioridad concedida por la administración Carter a la “defensa de los derechos humanos y la democracia” a lo interno y externo del país, se favoreció la creación de una cuasi autónoma ONG para proveer abiertamente fondos hacia grupos del sector privado en el exterior comprometidos con programas vinculados con estos temas. Ello daría más credibilidad al trabajo de la organización al contar con “fondos privados”, contrario a si se tratara de una fundación del Departamento de Estado o la USAID

Se comenzaron a realizar estudios por parte de líderes políticos estadounidenses sobre las actividades que desarrollaban en la arena internacional organizaciones políticas afines a los principales partidos de la República Federal Alemana. Se conoció que desde los años 1950 el Bundestag —parlamento alemán— financiaba instituciones que de manera efectiva y abierta conducían programas basados en el apoyo a “fuerzas políticas democráticas”, mientras mantenían en jaque a partidos comunistas o movimientos progresistas en los países donde operaban.

Bajo estas experiencias se constituyó en 1979 la Fundación Política Americana (APF, por sus siglas en inglés), la cual bajo la aprobación de Ronald Reagan creó un equipo conformado por miembros de los partidos Demócrata y Republicano, sectores sindicales y patronales, académicos conservadores y organismos oficiales de la política exterior estadounidense con el fin de investigar sobre cómo podía los Estados Unidos promover instituciones que “elevaran los valores democráticos” en otras naciones y cuál debía ser la conexión entre sus programas y el gobierno. A este grupo se le denominó Programa Democracia.

En cumplimiento a las propuestas del Programa se creó en 1983 la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la cual se dedicaría a promover los valores democráticos burgueses propios de la sociedad estadounidense. Con este propósito la Fundación impulsaría los contactos entre diferentes sectores de poder estadounidenses con sus semejantes en el exterior, con particular énfasis en la promoción de programas de entrenamiento “democráticos”, el fortalecimiento de procesos electorales democráticos a través de medidas oportunas en climas políticos “inestables” y el aliento al establecimiento y crecimiento del desarrollo democrático de una manera coherente con los intereses nacionales de los Estados Unidos y con los requerimientos específicos de los grupos democráticos en otros países.

A fin de que la Fundación cumpliera con sus objetivos, el Congreso de los Estados Unidos aprobó mediante la sección 503 de la ley pública 98-164, de 1983, su inclusión anual en el presupuesto nacional a partir del año fiscal 1984. Sin embargo, la NED no recibe los fondos millonarios directamente del poder legislativo sino que lo hace a través de la USAID, el Departamento de Estado u otras “organizaciones no gubernamentales” para justificar “los fondos privados”.

El Programa Democracia propuso también la creación de cuatro instrumentos afiliados a la NED, pero representativos de los partidos políticos, el sindicato laboral y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos. Ellos son el Instituto Republicano Internacional (IRI, por sus siglas en inglés) y el Instituto Democrático Nacional para Asuntos Internacionales (NDI) afiliados a los partidos homónimos, el Centro Americano para la Solidaridad Laboral Internacional (ACILS, por sus siglas en inglés) ligado al AFL-CIO y el Centro Internacional de Empresas Privadas (CIPE) unido a la Cámara; los cuales reciben el mayor por ciento de las subvenciones destinadas a la NED, la otra parte se consideran fondos discrecionales.

Como resultado del incremento paulatino del financiamiento a la NED y por ende de la red de organizaciones encargadas de canalizar el dinero, estas crecieron en tamaño y alcance, sus políticas subversivas se convirtieron más efectivas y activas. Al mismo tiempo, permitió el surgimiento de instrumentos clave patrocinados por la Fundación destinados a la investigación, el intercambio y divulgación de “los valores democráticos”.

Desde 1994, la NED cuenta con el Fórum Internacional para Estudios Democráticos el cual, como centro investigativo, se ha dedicado al análisis teórico y la puesta en práctica de “los ideales democráticos”. Por otro lado, el Diario para la Democracia o Journal for Democracy creado en 1990, pasó a ser la publicación oficial del Fórum.

De igual modo, en febrero de 1999 se creó el Movimiento Mundial para la Democracia (WMD, por sus siglas en inglés), el cual funge como epicentro de la red global de “organizaciones democráticas”, activistas y encargados de formular políticas y brindar financiamiento para colaborar en la promoción de la democracia.

El Programa de Becas para la Democracia Reagan-Fascell con sede en Washington D.C. es otro de los centros de capacitación y entrenamiento creado para la fabricación de nuevos líderes opositores, que bajo el supuesto de representantes de la sociedad civil o defensores de la democracia y los derechos humanos son convertidos en punta de lanza para la desestabilización interna en sus países.

La NED ha devenido en una fundación sombrilla de toda una red de institutos y organizaciones internacionales que, bajo el supuesto de ser no gubernamentales, han logrado asentarse en numerosos países y proveer financiamiento, aditamentos y materiales subversivos para revertir sistemas sociales en nombre de la democracia. Su accionar ha estado en correspondencia con los intereses de la política exterior de cada administración y de los círculos de poder estadounidenses.

De alguien escuché una vez que hay cosas que cuando se hacen en secreto y salen a luz, se convierten en un escándalo. Sin embargo, cuando se hacen ante los ojos de todos, pasa desapercibido.

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