El circo de #Miami o favor con favor se paga. #CubaEsNuestra #Cuba

Por Jorge Wejebe Cobo

Parecía que el reconocimiento del presidente Barack  Obama del fracaso de más de cincuenta años de políticas  agresivas contra Cuba, cambiaría definitivamente la estrategia de la Casa Blanca  para lidiar con su vecino, iniciativas que además  tenían el apoyo de un importante sector de la comunidad de inteligencia, la gran prensa  y ex altos funcionarios  estadounidense .  

Para los analistas que  optaron por adjudicar cierta estabilidad y coherencia de esos cambios para el futuro inmediato de la política exterior de EE.UU sobre Cuba, debió sonar la alarma cuando Donald Trump, un megalómano  multimillonario imputado por sectores de los servicios de seguridad de su país de estar comprometido con el espionaje del Kremlin, sin ninguna experiencia política previa y  quien contra todos los pronósticos fue elegido presidente de Estados Unidos.

Aunque Trump no era conocido por tener estrechos vínculos con la derecha cubana americana y quien en la década de 1990 envió a una delegación de su empresa a Cuba para explorar invertir en el turismo, no demoró en emprenderla contra la política  hacia la Isla de su predecesor en la Casa Blanca y tuvo palabras irrespetuosas contra Comandante en Jefe Fidel Castro, tras su fallecimiento y anunció al inicio de su mandato en enero del presente que revisaría las relaciones con Cuba.

Y hoy  viernes 16 de junio el presidente  Trump  desde  un estadio de Miami, se pronunció por incrementar el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, condenado en la Asamblea General de la ONU del presente año  por casi la totalidad de los países del mundo y que en esta ocasión no tuvo ni el patrocinio de los propios EE.UU que se abstuvo.

Al respecto en el comunicado de la Casa Blanca, se trata de imponer la voluntad estadounidense a la propia ONU y se recoge:

“La política reafirma el embargo estatutario de Estados Unidos contra Cuba y se opone a las convocatorias en las Naciones Unidas y otros foros internacionales q que se termine. La política también exige informes periódicos sobre el progreso de Cuba -si es que existe- hacia una mayor libertad política y económica”.

Además en teatral gesto prohibió en directiva firmada en el lugar, el comercio de empresas norteamericanas con contrapartes  cubanas, limitó la visita al país de estadounidenses  y aseguró que acabaría con la política de su predecesor sobre la Isla.

También  para complacencia de la extrema derecha cubano americana, se extendió en una virulenta retórica propia de los peores tiempos de la Guerra Fría y reiteró los epítetos de dictadura comunista al gobierno cubano, del cual dijo “promueve la violencia e inestabilidad de la región”.

Para llevar adelante  su puesta en escena el mandatario interpretó un guion cogido con alfileres, tratando de parecer cercano con personajes de la derecha cubano americana de los cuales ni sabía con seguridad sus nombres  y lisonjeó a representantes eufóricos de los grupúsculos c/r internos que asistieron al acto en primera fila,

En el mencionado comunicado la Casa Blanca  especifica que el presidente persigue  4 objetivos en su nueva política que por otra parte no tiene nada de novedosa y repite lo establecido por la Ley Helms Burton de 1996

  1. Mejorar el cumplimiento de la legislación de Estados Unidos, en particular las disposiciones que rigen el embargo a Cuba y la prohibición del turismo;
  2. Responsabilizar al régimen cubano de la opresión y los abusos de los derechos humanos ignorados bajo la política de Obama;
  3. Fomentar la seguridad nacional y los intereses de la política exterior de Estados Unidos y los del pueblo cubano; y
  4. Establecer las bases para empoderar al pueblo cubano para desarrollar una mayor libertad económica y política.

Además preciso el comunicado  “que el principal obstáculo para la prosperidad y la libertad económica del pueblo cubano es la práctica de las fuerzas armadas cubanas de controlar prácticamente todos los sectores rentables de la economía. Los cambios de política del presidente Trump fomentarán el comercio estadounidense con negocios cubanos libres y presionarán al gobierno cubano para que permita al pueblo cubano expandir el sector privado”.

No se explica como la actual administración podrá apoyar a los mencionados “negocios privados libres”, un objetivo importante de la anterior política y solo realizable dentro de un contexto distendido, dentro de la actual regresión a niveles de confrontación a la que pretende Trump llevar las relaciones entre ambos países.

Hoy debió sentirse triunfador el senador Marcos Rubio, de la extrema derecha cubano americana y uno de los diseñadores del lamentable papel desempeñado por su presidente  quien se encuentra en una de sus peores crisis de credibilidad y amenazado por una acusación que toma dimensiones por día, el llamado Rusiagate, por el intento del presidente Trump de obstaculizar las investigaciones sobre sus vinculaciones y la de importantes colaboradores y familiares con negocios e intereses políticos del Kremlin y de favorecimientos de ese país para su candidatura presidencial.

Una farragosa historia que se trató el pasado 8 de junio en  la Comisión de Inteligencia del Senado  donde Marcos Rubio es un influyente miembro y quien en esa sesión  se puso a favor del presidente Trump y trató de restar perfil a las imputaciones del ex jefe del FBI James Comey   quien  incriminan al mandatario en actos contra la ley y de deslealtad.

La posibilidad de que Rubio le cobró  el favor al millonario presidente con el cambio anunciado hoy  se reflejó en un análisis de la periodista Fabiola Santiago del Nuevo Herald  del 12 de junio, en el que en un párrafo  prefiguró lo sucedido hoy.

“¿Cambió el influyente senador republicano de Miami que es miembro de la comisión, Marco Rubio, la integridad de este país por la promesa de un cambio en la política hacia Cuba de Estados Unidos de parte del presidente Donald Trump? Las ópticas del tema –y el anuncio de una visita a Miami de Trump el viernes para anunciar una retirada, abogada por Rubio, de la política de reanudación de relaciones con Cuba del presidente Barack Obama– ciertamente parecen confirmar esta hipótesis”. http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/fabiola-santiago-es/article155785774.html

Por supuesto que hay celebraciones en Miami. El propio Marcos Rubio auguró que a la Revolución cubana le quedan 6 meses. Aunque  está por verse si el presidente Trump pueda por mucho tiempo  seguir satisfaciendo sus compromisos con la  decadente mafia de Miami, enfrentándose a poderosos enemigos dentro del sistema político de su país pero sobre todo a contracorriente de la historia y de los genuinos intereses de los pueblos de EEUU y de  Cuba.

Tomado de Cuba Es Surtidor

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