#Pinaren26 espera su aniversario con aires de gran ciudad. #Cuba

Pinar del Río espera su aniversario con aires de gran ciudad Maritza Padilla Valdés / ACN

Con aires de gran ciudad y rejuvenecida con la cooperación de sus habitantes, la urbe cabecera de la provincia de Pinar del Río, está próxima a cumplir sus 150 años.

A finales del siglo XVII a orillas del río Guamá, surgió el poblado que tras un largo proceso de conformación histórica se convirtió en villa en 1859 y fue reconocido como la ciudad de Pinar del Río en 1867.

Según un artículo del historiador Enrique Giniebra y Yarian Corvea, la firma del real decreto por la Reina de España se produce como resultado de los progresos alcanzados por Vueltabajo después de un importante proceso de ascensos constantes en materia económica, al crecer en calidad y fama las producciones de tabaco.

Entre las condicionantes que contribuyeron a gestar el poblado de Pinar del Río, hay algunas relevantes, como es el caso de la creación en 1774 de la tenencia de Gobierno de Nueva Filipina y la necesidad de las autoridades coloniales de fomentar una población con posibilidades para convertirse en cabecera de la jurisdicción.

Esa decisión –agrega el artículo- quedó demostrada en los intentos por mantener al poblado de Guane con ese privilegio, porque no había otro en toda la comarca.

No obstante, a pesar de los intentos por mantener al poblado de Guane con ese estatus, Pinar del Río fue imponiendo su ventajosa posición al centro de la región, donde de forma esporádica fue estableciéndose el teniente gobernador, hasta quedar definitivamente radicado allí.

De acuerdo con historiadores, el 28 de julio de 1863 el teniente gobernador de Pinar del Río envía a su majestad la solicitud del ayuntamiento sobre la concesión del título de ciudad, pero a partir del análisis efectuado por el Ministerio de Ultramar y la Reina Isabel II se denegó la petición.

En 1865 se repite el hecho, con igual respuesta, hasta que finalmente el 10 de septiembre de 1867 se declara a Pinar del Río como ciudad y el 14 de octubre del mismo año fue comunicada la noticia, y festejada por las autoridades y la población.

Al filo de los 150 años de aquel acontecimiento, aires renovadores estremecen la ciudad, y animados también por la obtención de la sede del acto central por el aniversario 64 de la gesta del Moncada, surgen nuevos establecimientos, otros mejoran su faz.

Los parques son transformados, los separadores de las avenidas invitan a tomar sombra y admirar la belleza del entorno, se renueva el alumbrado público, las redes eléctricas e infinidad de acciones más, para beneplácito de los pobladores que afianzan con más vera el sentido de pertenencia hacia la urbe.

Y todo se hace en armonía con el tradicional diseño de la ciudad, con influencia rural, y la tipicidad del espacioso portal abierto, de columnas con obras hermosas como es el caso del Palacio de Guasch, que con un estilo ecléctico es considerada la edificación citadina más emblemática y monumento local, sitio donde radica hoy el museo de historia natural.

Con sus techos rojizos en contraste con el arbolado de sus parques y paseos, la localidad posee el encanto de la tradición, y los visitantes suelen ir a su encuentro en la Casa Garay, cuna de la Guayabita del Pinar, licor único de su tipo en el mundo, elaborado a partir de las frutillas de igual nombre que crecen silvestres en las montañas de la provincia.

Allí, en una de las factorías más pequeñas del planeta –que no escapó a las actuales reformas por la efemérides- se fabrica ese licor ancestral, muy frecuentado por turistas de diversas latitudes, atraídos por la exclusividad de un brindis con sabor a tradición.

La más céntrica avenida pinareña, que a raíz de este aniversario multiplicará su animación, acoge en una de sus esquinas el teatro José Jacinto Milanés, un símbolo cultural de la occidental provincia, cuyo nombre rinde homenaje a un célebre poeta cubano, quien cuentan, perdió la razón por el amor de una mujer en el siglo XIX.

Pero como suele asegurar el historiador Juan Carlos Hernández, uno de los mayores tesoros de la ciudad es su gente, pues en sus predios formó y forjó su tradición patriótica y antimperialista Antonio Guiteras.

Aquí la generación del centenario tuvo una gran fortaleza -aseguró- y desde este lugar partieron al Moncada y al Asalto al Palacio Presidencial muchos jóvenes y otros se incorporaron a la lucha en la Sierra Maestra.

Identidad, cultura, tradición, y otros muchos valores se funden para distinguir a esta urbe, que bajo la sombra de neblinosas montañas y muy próxima a su aniversario 150, recupera brillo y esplendor para debutar el 10 de septiembre próximo con aires de gran ciudad.

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