¿Una prensa sin ideología?

¿Una prensa sin ideología?  Por Javier Gómez Sánchez«Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad».

Julio García Luis

Por Javier Gómez Sánchez / La Pupila Insomne

La aparición en Granma de entrevistas y textos de autores revolucionarios sobre el choque con la socialdemocracia importada ha despertado una evidente molestia en esa corriente ideológica.  

¿Por qué unos pocos contenidos han molestado tanto?

La prensa nacional había permanecido ajena al enfrentamiento ideológico en las redes entre socialdemócratas a sueldo extranjero y revolucionarios. Esto había sido una gran ventaja para los primeros. El silencio del Órgano Oficial del PCC les había permitido decir que las denuncias contra la injerencia extranjera de vocación socialdemócrata, eran solo elucubraciones de un grupito de “extremistas”

Cuando abrieron esa mañana el Granma, el golpe para ellos debió ser duro, y luego otro, y otro…

Intentan consolarse diciendo que lo aparecido en Granma no son más que ideas personales de sus autores y no responde a la línea del periódico, o las del PCC. Como si a estas alturas el Partido no supiera lo que es la responsabilidad editorial. Pudiera haber alguna coincidencia no exacta entre compañeros sobre cómo enfrentar la injerencia extranjera en Cuba, pero lo que sí pueden estar convencidos es que con quien no coincide para nada el Partido y su periódico es con la socialdemocracia, el sionismo y el anticomunismo.

Es por eso que aparecen en Granma textos de Elier Ramírez Cañedo y no de Arturo López Levy.

Han optado entonces por pretender, nada menos, que el periódico publique a quienes han recibido dinero de gobiernos y entidades anticomunistas europeas y norteamericanas para una “transición” a una “Cuba pluripartista y a quienes los defienden.

El mismo sector que propuso una Constitución en la que se prohibiera que las organizaciones políticas cubanas tuvieran medios de prensa (o sea que de tomar el poder esa socialdemocracia el PCC y la UJC tendrían que cerrar Granma y Juventud Rebelde) y el dinero decidiría quien puede hablar en la esfera pública, una trampa cuyos resultados están a la vista en Latinoamérica de Argentina a México. En aquel momento escribí en el texto Piñazos de la prensa revolucionaria sobre cómo nuestra prensa ha ido dando un espacio -aún insuficiente- cada vez más creciente a la crítica y a los problemas que afectan al pueblo:

¨No hay neo contrarrevolución, como no hay ni tecnocracia empresarial ni corrupción, que resista a una prensa partidista y comunista, completamente empoderada como tal. Los que quieren una prensa sin Partido lo saben. Lo que en realidad buscan es un Partido sin prensa.¨

Ahora buscan una prensa y un Partido sin ideología. ¿O nos creemos lo que ha dicho el “director” de Cuba Posible, de que él no tiene ideología?

¿Es sensato proponer que el Partido Comunista de Cuba, ponga su periódico de tirada nacional a disposición de la divulgación de la defensa de las ideas socialdemócratas? No creo que  a nadie en su sano juicio, de un bando como de otro, se le ocurriría semejante cosa.

Los medios revolucionarios no deben caer en la trampa de ser engatusados con un supuesto ¨debate¨. Recordemos que el ¨debatismo¨ y el ¨inclusismo¨ son dos estrategias utilizadas hábilmente por quien paga Cuba Posible. Curiosamente nunca se le ha exigido al sistema de medios privados pagados desde el exterior para restaurar el capitalismo en Cuba -cuyo presupuesto supera en valor real varias veces el de todos los medios de comunicación cubanos juntos- que incluya textos de autores revolucionarios. Jamás se ha escuchado un reclamo de ese tipo por los que ahora hablan de exclusión en la prensa revolucionaria. Mucho menos,  que The New York Times, AP, ABC, que los entrevistan y amplifican, den voz a los comunistas cubanos.

¿Qué pretenden? ¿Que en Granma el Sr. López Levy pontifique diciendo que nuestros independentistas carecían de ideas sociales, que Martí era un moderado, que con Fidel muerto hay abandonar las ideas comunistas en el socialismo y asumir la socialdemocracia?

Ese es el Granma que a ellos les gustaría abrir cada mañana. El afán de introducir sus ideas en la prensa nacional se ha acelerado porque se han expuesto otras contrarias a ellos. Pero el emplazamiento a la prensa nacional por ser ¨excluyente¨ desde hacía tiempo se podía ver venir como parte de la estrategia neo contrarrevolucionaria de aprovechar el debate revolucionario, una fase superior de la creación de un circuito de medios digitales ¨independientes¨ para difundir ideas en Cuba.

En el 2016, en medio del debate periodístico, escribí en De Medios a medias:

¨Sea cual sea la actitud oficial, esos medios seguirán avanzando y buscarán todas las maneras de pasar de la existencia virtual a la real. La existencia digital ya está más que afincada, la búsqueda en el futuro será por la circulación sobre el papel

Por eso en Granma  se necesita cada vez más espacio para la denuncia y la crítica revolucionaria, para el debate abierto de lo que duele a los trabajadores… pero ni el ancho de una cuchilla Gillette para promover las ideas de quienes han dispuesto todo este tiempo de los medios organizados y financiados por los Estados Unidos y la prensa privada que los amplifica. La prensa revolucionaria -tantas veces denostada por aquellos- no les puede regalar ni una coma.

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