¿Qué es la crisis de Octubre? #HistoriaDeCuba

Crisis de Octubre. Conocida internacionalmente como Crisis de los misiles en Cuba y en Rusia como Crisis del Caribe (Карибский кризис). Es dentro de la confrontación histórica entre Cuba y los Estados Unidos, y en opinión de especialistas de todas las relaciones internacionales contemporaneas, el incidente más peligroso por el que atravesaron ambos países y el mundo durante el período de la Guerra Fría. De la larga lista de agresiones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, reviste singular importancia lo ocurrido en la semana comprendida entre el 22 y el 28 de octubre de 1962.

El 22 de octubre, al decretarse el bloqueo naval contra Cuba y crearse todas las condiciones para bombardear e invadir la Isla se desencadenaba la llamada Crisis de Octubre. Kennedy demandó la retirada de las armas estratégicas soviéticas basificadas en Cuba, y declaró el bloqueo naval, ante lo cual, las FAR respondieron con la Alarma de Combate para todas sus unidades.

23 de octubre

Al amanecer del 23 de octubre (martes) ya estaban en completa disposición combativa muchas unidades cubanas y soviéticas. El regimiento de la región central podía efectuar el lanzamiento de los cohetes 2:30 horas después de recibir la orden, pero las cargas nucleares se mantenían en el almacén central, a más de 300 km, por lo que se requería un plazo real de 20 horas para el lanzamiento. El regimiento de Candelaria-San Cristóbal y uno de los grupos de combate del de Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal, estaban casi listos, con sus rampas en diferentes plazos para el lanzamiento, en dependencia de sus condiciones concretas. Ambos regimientos estaban a 80-100 km del almacén central de cargas nucleares.

Mientras tanto, al puerto de Isabela de Sagua llegaba la motonave Alexandrovsk con las cargas nucleares de los cohetes R-14 y las 40 que faltaban para los cohetes alados tácticos FKR. Por la noche comenzó la descarga de las últimas. En aquellos momentos, la Agrupación de Tropas Soviéticas en Cuba ya contaba con alrededor de 43 000 hombres.

El Comité Ejecutivo se reunió en la Casa Blanca. Se discutió lo que se haría si uno de los aviones U-2 era derribado; se convino en que sería destruida la base de cohetes antiaéreos que hubiera disparado. Al finalizar la reunión, Kennedy aprobó la realización de vuelos de reconocimiento a baja altura sobre Cuba para obtener más fotos, y más detalladas, de los emplazamientos de los cohetes soviéticos.

A partir de las 11:30 de la mañana se realizaron los primeros vuelos sobre las posiciones soviéticas y cubanas; se efectuarían dos veces al día, en la mañana y en la tarde, por varios aviones de forma más o menos simultánea sobre distintas regiones de la Isla. El Gobierno soviético solicitó al cubano que no se disparara contra ellos para no empeorar la situación.

El pueblo respondió al llamado de la revolución. Nunca antes se había sentido tan cercano el peligro de la agresión militar directa; sin embargo, el país se preparó tranquilamente para enfrentar y resistir el bloqueo total, los golpes aéreos limitados o masivos y la invasión.

A pesar de la alarmante situación y del peligro inminente, en el país reinaban el orden y la tranquilidad. En distintos puntos de La Habana y otras ciudades estaban emplazadas baterías de armas antiaéreas. En aquellos días no se interrumpió la vida cultural y social del país.

A las 7:06 p.m., el presidente Kennedy firmó la “Proclamación 3504”, en la que se declaraba que la “cuarentena” de Cuba se establecería a partir de las 2:00 p.m. del 24 de octubre (hora de Greenwich).

24 de octubre

El 24 de octubre (miércoles) a las 10:00 a.m., hora de Washington, entró en vigor la “cuarentena” proclamada y comenzó una reunión del Comité Ejecutivo. Los barcos rusos seguían navegando hacia Cuba; algunos estaban llegando a la distancia establecida para la intercepción, así que tendrían que decidir si los detenían o no. Poco después informaron que dos mercantes, el Gagarin y el Komiles, estaban cerca de la barrera. La intercepción sería antes del mediodía. A continuación comunicaron que un submarino soviético estaba entre los dos barcos, por lo que la tensión, de por sí elevada, alcanzó niveles incalculables. Los 20 barcos se detuvieron y otros dieron la vuelta

25 de octubre

El 25 de octubre (jueves) al final del día el regimiento de Candelaria-San Cristóbal y el segundo grupo de combate de Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal estaban listos para el combate. Además, esa noche comenzó el traslado, desde el puerto de Isabela de Sagua hacia la región oriental, de las cargas nucleares que faltaban para los cohetes alados tácticos FKR.

La situación empeoraba cada día.

En el círculo que rodeaba al Presidente consideraban que si los soviéticos persistían, a pesar de la “cuarentena”, en el incremento la preparación de las fuerzas coheteriles, quedaría como última alternativa la del uso de las armas, con el golpe aéreo masivo y la ulterior invasión. Al atardecer, Kennedy decidió aumentar la cantidad de vuelos a baja altura sobre Cuba, a partir de la mañana siguiente, de dos al día a uno cada dos horas.

26 de octubre

El 26 de octubre (viernes) a partir de la mañana se incrementaron los vuelos rasantes, con lo que aumentaba el peligro de un golpe aéreo sorpresivo aprovechándolos. Teniendo en cuenta eso, el Comandante Fidel Castro tomó la decisión de disparar contra todo avión que violara el espacio aéreo a partir del amanecer del 27 de octubre.

Se comunicó al jefe de la Agrupación de Tropas Soviéticas que Fidel quería reunirse con él.

Esa tarde, en Washington, se recibió una carta de Jruschov para el Presidente, en la que cerca del final planteaba:

“Si se dieran aseveraciones del Presidente y del Gobierno de los Estados Unidos, de que ese país no participará en la invasión a Cuba e impedirá a otros que realicen actos similares y si ustedes retiran su flota, esto cambiaría de inmediato (…) Entonces cesaría también la cuestión sobre el armamento, ya que si no hay amenaza el armamento es una carga para cualquier pueblo”[8]

Al atardecer se efectuó la reunión del Comandante Fidel Castro y el jefe de la ATS, en la que el líder cubano argumentó la decisión de hacer fuego contra los aviones en vuelo rasante a partir del amanecer siguiente. Sobre la base de la información disponible, los mandos cubano y soviético llegaron a la conclusión de que era inminente una agresión de los Estados Unidos, con mayor probabilidad un golpe aéreo, que debía esperarse en las próximas 24-72 horas, es decir, entre el 27 y el 29 de octubre.

A las 9:30 p.m. la Jefatura de la ATS autorizó que los medios de los grupos coheteriles antiaéreos comenzaran a irradiar al espacio. A los jefes de unidades de la defensa antiaérea se les autorizó a abrir fuego contra los aviones que atacaran las posiciones y objetivos de las tropas. Además, para reducir el tiempo de preparación de la primera salva con los cohetes de alcance medio, durante esa noche las cargas nucleares para el regimiento de la región central fueron llevadas, en camiones especiales climatizados, hacia lugares cercanos a sus posiciones de lanzamiento, mientras que a los tres regimientos les puntualizaron las misiones de combate y les entregaron las tareas de vuelo para los cohetes, las que garantizarían que las cargas nucleares describieran las trayectorias previstas hasta los blancos seleccionados en territorio norteamericano.

27 de octubre

El 27 de octubre (sábado) desde el amanecer las baterías antiaéreas cubanas dispararon contra los aviones en vuelo rasante, mas los pilotos de aquellos aviones veloces aumentaban velocidad y altura y se retiraban hacia el mar, de forma que ninguno fue derribado.

Este día, además, el primer grupo de combate del regimiento de cohetes de alcance medio de Santa Cruz de los Pinos-San Cristóbal también estuvo listo para el combate, con lo que la división coheteril estratégica estaba preparada con sus 24 rampas de lanzamiento.

A las 10:00 a.m. comenzó la reunión del Comité Ejecutivo, en la que se analizó la proposición de Jrushchov en la carta de la tarde anterior. Los participantes no lo sabían aún, pero durante el desarrollo de la misma se había producido un hecho trágico, y de impredecibles consecuencias.

Derribo del U-2

Representación del tiro contra el avión espía U-2 que lo derribó el 27 de octubre de 1962 durante la Crisis de Octubre

Un avión U-2 había ingresado al espacio aéreo de la Isla, voló a lo largo de la misma y fue derribado, pereciendo el piloto, mayor Rudolf Anderson, Jr.

Cuba había sido tan fotografiada durante las últimas dos semanas que poco importaban algunas fotos más o menos, máxime que no se habían producido maniobras, durante las últimas horas, para cambiar de lugar las unidades principales ni nada por el estilo. Los vuelos se hacían diariamente, a baja y a gran altura, para mantener el control de la marcha de los trabajos en los emplazamientos de los cohetes y del ensamblaje de los IL-28, además de verificar que el resto de las unidades continuaban en sus posiciones.

En la mañana del sábado aparecen los aviones “paseando” en vuelo rasante, igual que siempre, y aunque les tiraron en muchos lugares se escabulleron sin complicaciones. Sin embargo, el U-2, que ni se veía debido a la altura a que volaba, ni tan siquiera se oía el ruido de su motor, fue el derribado.

El U-2 volaba en alturas de alrededor de 20 km, y los cohetes antiaéreos, únicos que podían alcanzarlo, estaban en manos de los soviéticos. Al respecto, el comandante en jefe expresó en 1992:

“Lo más probable es que en la atmósfera que se crea, cuando nuestras baterías antiaéreas disparan contra todos los aviones en vuelo rasante, la orden de disparar contra el U-2 se originó en la orden dada a nuestras fuerzas antiaéreas. Si se me pregunta quién tiene la responsabilidad no vacilo en decir que fue nuestra. No se podía permitir que continuaran los vuelos rasantes, era un disparate y una locura, porque nadie sabía en qué momento podía empezar el fuego y las desventajas militares en ese caso eran tremendas (…) Estuve de acuerdo en que se disparara contra el U-2. Podía lamentar la muerte de un piloto, pero la acción me pareció correcta”

La orden del derribo pudo haber sido dada por algún jefe de la ATS. Se han mencionado tres nombres: coronel Gueorgui Voronkov, jefe de la división coheteril antiaérea de la región oriental, a la que estaba subordinado el grupo de Banes; mayor general Leonid Garbuz, sustituto del jefe de la ATS para la Preparación Combativa; y teniente general Stepan Grechko, sustituto del jefe de la ATS para la Defensa Antiaérea.

En una entrevista publicada en 1989, el ya teniente general Voronkov declaró lo siguiente:

“Los aviones yanquis sobrevolaban el cielo cubano (…) Mi criterio era de que así no se podía continuar. Los norteamericanos se sentían con derecho a todo. El 27 de octubre me informan que un U-2 cruzaba el espacio aéreo de la Isla, luego voló sobre dos pequeñas unidades que estaban bajo mi mando, y al acercarse a una tercera, ¡ahí mismo di la orden combativa! ¡Con el primer proyectil lo derribamos!”[9]

La división coheteril del coronel Voronkov tenía 12 grupos en la región oriental, pero el que derribó al U-2 fue el de Banes, el último a la derecha por la costa norte. Si el avión volaba hacia oriente, antes de llegar al grupo de Banes debió pasar, por lo menos, por las zonas de destrucción de cuatro grupos de la división, antes de ser derribado; cuendo hubiera sido más lógico darle la orden a una unidad anterior, para tener reserva por si el que recibiera la orden fallaba. Además, de que nadie sabía que iba a pasar, en el último momento, sobre el grupo emplazado cerca de Banes.

El relato hecho por el general Garbuz describe:

“Llegué al puesto de mando de la Agrupación esa mañana. Allí estaba de guardia el teniente general Stepan Grechko, quien me dijo: ‘Hace más de una hora da vueltas sobre nosotros un ‘visitante’. Considero que es necesario derribarlo, ya que puede descubrir nuestras posiciones (…) Entonces informaron que el U-2 variaba el curso; al llegar a Guantánamo giraba hacia el norte, era evidente que se marchaba (…) Después de algunas reflexiones Grechko exclamó: ‘Bueno, pues respondamos juntos’ (…) Los coheteros cumplieron la orden (…) La decisión de interrumpir el vuelo fue dictada por la necesidad operativa. No se podía permitir que en los Estados Unidos recibieran la información sobre (…) las posiciones de lanzamiento de los cohetes de alcance medio y de los antiaéreos”[10]

Restos del U-2 derribado sobre suelo cubano durante la crisis de octubre

Algunos puntos débiles de este relato señalan que si el U-2 voló de Pinar del Río a Oriente, pasando sobre los puntos fundamentales de importancia militar, debe haber atravesado las zonas de destrucción de no menos de 15 grupos antiaéreos, entonces, además de que después de pasar sobre Guantánamo pudo no haber pasado sobre el grupo de Banes, dejándolos con un palmo de narices, y se hubiera retirado tranquilamente con toda su “valiosísima” información, que “no podía llegar a los Estados Unidos”.

Por la forma del relato todo indicó de que aquel era el primer vuelo de un U-2 sobre Cuba y no se podía dejar que escapara con toda la información recogida; pero no era así, desde hacía dos semanas esos aviones volaban casi a diario sobre la Isla, por lo que todo lo que ese vuelo pudo fotografiar ya había sido fotografiado más de una vez, es decir, no constituía una información nueva, de primera mano e importancia decisiva, que lo revelaría todo en Washington. También podría alegarse que los generales desconocían sobre los vuelos precedentes de los U-2, por lo que se horrorizaron con aquel. Eso sería por lo menos muy dudoso. Pero aceptemos que no lo supieran porque no habían sido informados sobre ello y no podían ver ni oir a los U-2 debido a la altura a que volaban; sin embargo, desde el 23 de octubre el país era peinado diariamente por los vuelos rasantes, y para darse cuenta de eso no había ni que salir de los locales de trabajo, pues el aullido de los motores a reacción era tremendo y todo se estremecía prácticamente cuando pasaban.

Finalmente, ningún gran jefe tomó la decisión para derribar el avión, el pequeño jefe del grupo antiaéreo emplazado en la zona de Banes, mayor Ivan Guerchenov localizó el avión, lo comunicó al puesto de mando de su regimiento y pidió autorización para derribarlo, le contestaron que esperara; en eso perdió las comunicaciones y, basándose en lo que planteaba el reglamento de combate, vigente entonces en las Tropas Coheteriles Antiaéreas soviéticas, referente a que al perder las comunicaciones en una situación combativa el jefe del grupo tomaba las decisiones, tomó su decisión y la puso en práctica.

A las 4:00 p.m. se efectuó en Washington otra reunión del Comité Ejecutivo. En medio de la reunión, se informó de que un U-2 había sido derribado y el piloto estaba muerto. Los integrantes de la Junta de Jefes de Estados Mayores que se encontraban presentes, argumentaron ardientemente a favor de que fuera asestado el golpe aéreo masivo sorpresivo contra Cuba, y que se iniciara la invasión, otros planteaban que debían ejecutar la respuesta prevista para el caso, el ataque al grupo coheteril que había derribado la nave. McNamara dijo que en esa situación debían estar listos para asestar el golpe aéreo.

Al principio fue casi unánime la opinión de que debían atacar y destruir las bases de los cohetes antiaéreos. El Presidente estaba informado de que esas armas eran operadas y controladas por soviéticos y consideraba el ataque al U-2 como una escalada por su parte, pero, en definitiva, tuvo la serenidad y sangre fría para postergar la represalia inmediata.

Finalmente decidieron enviar a Jruschov una carta respondiendo a la recibida en la tarde anterior. El contenido fundamental del mensaje era:

“Si he leído bien su carta, los elementos básicos de sus proposiciones —que en general me parecen aceptables— son los siguientes:”

  1. Ustedes retirarán estos sistemas de ar¬ma¬mento de Cuba, bajo la adecuada inspección por la ONU, y se comprometerán, con las debidas garantías, a no introducir, en lo sucesivo, armamento de esta clase.
  2. Por nuestra parte nos comprometemos (…): a) a levantar rápidamente el bloqueo; b) a dar garantías de que Cuba no será invadida.

No veo ninguna razón que nos impida completar este arreglo y anunciarlo al mundo dentro de un par de días”[11].

Al anochecer, el Presidente encargó a su hermano que se encontrara con el Embajador de la URSS y le comunicara un mensaje verbal para su transmisión a Jrushchov. Su esencia consistía en que si los cohetes no eran retirados inmediatamente, los Estados Unidos iniciarían las acciones combativas no más tarde de los primeros días de la semana siguiente, es decir, el 29 o 30 de octubre. También se planteó que estaban dispuestos a retirar los cohetes norteamericanos de Turquía e Italia, lo que se haría de cuatro a seis meses después de la salida de los proyectiles soviéticos de Cuba, pero este aspecto debía ser mantenido en secreto. Robert Kennedy pidió que transmitieran que el Presidente estaba sometido a una presión muy fuerte por los militares.

Era muy necesaria una respuesta positiva, lo más rápido posible.

28 de octubre

El 28 de octubre (domingo) en la casa de campo gubernamental, en Ogariovo, era examinada la proposición del Presidente de los Estados Unidos sobre la retirada de los cohetes soviéticos de Cuba a cambio de la garantía de no invadir el país; también se tenían en cuenta las informaciones transmitidas por Fidel Castro y por los militares soviéticos acerca de la inminencia del ataque.

Hasta que se tomó la decisión aprobándola. Teniendo en cuenta la urgencia del momento se decidió no esperar por la lentitud del cifrado y los métodos normales para enviar los mensajes, sino transmitir la carta de Jrushchov a Kennedy en texto claro por Radio Moscú.

El contenido fundamental de la carta era:

“Veo con respeto y confianza la declaración (…) de que no se cometerá un ataque contra Cuba (…) Entonces los motivos que nos impulsaron a prestar una ayuda de ese carácter desa¬parecen. Por eso hemos dado instrucciones a nuestros oficiales (…) de adoptar las medidas para que cese la construcción de esos objetivos, para su desmontaje y devolución a la Unión Soviética”[12]

Cuando la dirección cubana supo por la radio del acuerdo, hecho sin consultarlos, manifestó su inconformidad, pues la garantía de la palabra del Presidente norteamericano tenía muy poco valor para ellos, como había demostrado la historia. Por eso, en la tarde de aquel domingo el Comandante Fidel Castro planteó sus conocidos “Cinco Puntos”, manifestando que:

“No existirían las garantías de que hablaba Kennedy, si, además de la eliminación del bloqueo naval que prometía, no se adoptaban las medidas siguientes:”

  1. Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económicas que ejercen los Estados Unidos contra Cuba.
  2. Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes (…)
  3. Cese de los ataques piratas (…)
  4. Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.
  5. Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos”[13].

Los gobernantes norteamericanos no quisieron ni oir hablar de los cinco puntos, considerándolos como un programa inalcanzable entonces.

La manera en que Jruschov actuó después, al producirse la crisis, cuando sin contar con la dirección cubana negoció con Kennedy la salida de los cohetes nucleares de la Isla, y de manera subrepticia negoció esa salida a cambio de la retirada de los misiles nucleares estadounidenses ubicados en Turquía e Italia, dejaron mucho que desear sobre las verdaderas o fundamentales motivaciones que tuvo Jruschov a la hora de proponer a los cubanos la instalación de los cohetes en Cuba.

Terminaba así la etapa más candente de la Crisis.

Tomado de: https://www.ecured.cu/Crisis_de_Octubre

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2 respuestas a ¿Qué es la crisis de Octubre? #HistoriaDeCuba

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