Germina un Caguairán #Fidel #Cuba #VotoPorTí

Hay un elemento que no se puede dejar de abordar en este trabajo y es el referido a las primeras manifestaciones que evidencian las proyecciones de Fidel, hacia el mejoramiento humano como decía Martí. Con los sucesos del 26 de Julio de 1953, se comienza a gestar la verdadera independencia del pueblo de Cuba, con los antecedentes de sublevaciones de indígenas, quienes fueron despojados de sus tierras y sometidos a los mas crueles vejámenes, humillaciones y saqueos, e iniciada la guerra con las luchas de los mambises en el siglo XIX contra el sistema colonial español y que aunque nos fue arrebatada la independencia, los sucesos del asalto al segundo enclave militar importante en el país, fue como dijera el propio Fidel, el pequeño motor que posibilitaría arrancar el grande, el cual sería el pueblo combatiendo con las armas, en torno a un programa genuinamente revolucionario.

El ejemplo mas elocuente de sus aspiraciones se ponen de manifiesto en el propio programa del Moncada, referido en “La Historia me absolverá”, donde hace un análisis de la Cuba desde su colonización por los españoles, hasta su condición neocolonial de esa etapa, los males que aquejaban al país y la necesidad de lograr cambiar toda esa triste panorámica que hacía de nuestro país un  caos, en el que se concentraba en pocas manos toda la riqueza y las grandes mayorías vivían en condiciones deplorables; al respecto, durante la prisión y juicio a los sobrevivientes al asalto al Moncada, cuando el intento de asesinarlo contra él había fracasado y el enemigo decidió presentarlo ante un grupo de periodistas; en unas preguntas realizadas por uno de ellos, Fidel se refirió al programa que tenían los revolucionarios en caso de triunfar, señaló que se pretendía devolver al pueblo su soberanía, asegurar al campesino su permanencia en la tierra, librar al hombre del campo de las amenazas del desalojo y el tiempo muerto, darle participación a los trabajadores del fruto de su trabajo, garantizar el derecho de los colonos pequeños, la atención médica a los enfermos y la educación a los niños que carecían de escuelas y maestros, sanear la administración pública y adecentar la vida del país.

Una de las cosas más importantes que ocurrió en el juicio del Moncada, fue la denuncia que realizó Fidel, relacionada con la situación de orfandad en que vivía el pueblo cubano en aquella república carente de libertad y de justicia social; a ese mismo pueblo que de triunfar estas acciones no se les harían promesas ni le íbamos a decir “te vamos a dar”, sino “ Aquí tienes, lucha ahora con todas tus fuerzas para que sea tuya la libertad y la felicidad”. Allí dio a conocer los puntos principales del programa del movimiento y las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después de tomar el Cuartel Moncada y divulgadas por radio a la nación.

En las mismas se devolvería la soberania y proclamaría la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla (primera ley revolucionaria); se concedería la propiedad inembargable e intransferible de la tierra a todos los colonos, subcolonos, arrendatarios, aparceros y precaristas que ocupasen parcelas de cinco o menos caballerías de tierra, indemnizando el estado a sus anteriores propietarios a base de la renta que devengarían por dichas parcelas en un promedio de diez años (segunda ley revolucionaria); se otorgaría a los obreros y empleados el derecho de participar del treinta porciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros. Se exceptuarían las empresas meramente agrícolas en consideración a otras leyes  de orden agrario que debían implantarse (tercera ley revolucionaria); se cocedería a todos los colonos el derecho a participar del cincuenta y cinco porciento del rendimiento de la caña y cuota mínima de cuarenta mil arrobas  a todos los pequeños colonos que llevasen tres años o mas de establecidos (cuarta ley revolucionaria) y se ordenaría. ordenaba la confiscación de todos los bienes a todos los malversadores de todos los gobiernos y sus causahabientes y herederos en cuanto a bienes percibidos por testamento o abintestato de procedencia mal habida (quinta ley revolucionaria).

El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto a las conquistas de las libertades públicas y la democracia política.

Estos hechos, son muestras más que elocuentes de cuáles eran realmente las proyecciones de nuestro máximo líder, desde que eligió el camino por hacer una nueva Cuba y como dijera Martí,  a quien el propio Comandante en Jefe definió como el autor intelectual de esta acción,  “Con todos y para el bien de todos”.                                                                                                                                                                       Por: Aurelio Alvarez, colaborador de Mi Cuba por Siempre

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