Francisco Gómez Toro (Panchito). #HistoriaDeCuba

Por: Israel Valdés Rodríguez*

Nació en los campos de Cuba Libre durante la Guerra de los Diez Años, en La Reforma, Sancti Spíritus, el 11 de marzo de 1876.

Finalizada la guerra, su familia abandonó la isla y luego de varios años de vicisitudes y peregrinación por distintos países, fijó su residencia en Santo Domingo. Muy joven comenzó a trabajar en el giro del comercio en Montecristi, donde lo conoció Martí en la primera visita que le hizo al general Máximo Gómez en septiembre de 1892.

En abril de1894, durante la preparación de la guerra, su padre lo dejó en Nueva York, bajo la tutela de José Martí. Panchito acompañó a éste en sus viajes a Tampa, Cayo Hueso, Jacksonville, Nueva Orleans, Costa Rica, Panamá y Jamaica. En algunos mítines hizo uso de la palabra.

Al marchar el general Gómez a la guerra, lo dejó al frente del hogar; pero deseoso de incorporarse a la lucha emancipadora, viajó a Nueva York en agosto de 1896 y el 8 de septiembre desembarcó en la provincia de Pinar del Río con la expedición del general Juan Rius Rivera

Fue designado ayudante del mayor general Antonio Maceo, con grado de teniente. Aunque asistió a los combates de Montezuelo y Tumbas de Estorino el 24 y 26 de septiembre de 1896, su bautismo de fuego resultó ser el de Ceja del Negro  el 4 de octubre de 1896, pues fue donde disparó al enemigo por primera vez. A este siguieron los de Galalón, El Rubí y El Rosario. El 1 de diciembre de 1896 fue ascendido a capitán. En la acción de Bejerano (también conocida como La Gobernadora), el 3 de diciembre de 1896, recibió una herida en el hombro izquierdo. Al siguiente día, 4 de diciembre, acompañó a Maceo en el cruce de la trocha de Mariel a Majana, por mar.

Cuando se produjo el combate de San Pedro, el 7 de diciembre de 1896, recibió la orden de mantenerse en el campamento, pues tenía un brazo en cabestrillo debido a la herida; pero al conocer la caída de su jefe partió hacia donde éste se encontraba, y cayó a su lado. Sobre su muerte existen varias versiones. La más aceptada es que, después de recibir dos heridas de bala y ante la imposibilidad de rescatar el cadáver de su jefe, prefirió morir junto a él quitándose la vida con el cuchillo de campaña. No obstante, los guerrilleros de la banda de Peral, que actuaban en la vanguardia enemiga, lo encontraron aún con vida y le cercenaron el cuello de un machetazo. Tenía al morir 20 años de edad.

El mundo desconoció durante un tiempo dónde se hallaban los cuerpos de los dos patriotas, hasta la Exhumación de los restos de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en septiembre de 1899.

 

 

 

 

 

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