#Cuba Los mercenarios de Playa Girón #SomosContinuidad

Por Manuel Domenech*

Esta historia de los mercenarios cubanos comienza en 1959, cuando triunfa  la Revolución cubana. Ya  en octubre de ese año, el entonces presidente de los Estados Unidos de América, Dwight David Eisenhower, aprueba un programa elaborado por el Departamento de Estado y la CIA denominado Programa de Acciones Encubiertas contra el Régimen de Castro (A Program of Cover Action Against the Castro Regime),[1] y le da indicaciones a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para que comience a reclutar ex militares de la tiranía de Batista con el objetivo de derrocar a la naciente Revolución. Este hecho fue reconocido por el propio presidente norteamericano en sus memorias cuando expresó: “Yo le ordené a la Agencia Central de Inteligencia que comenzara a organizar el entrenamiento de exiliados cubanos, principalmente en Guatemala”.[2]

Desde los primeros meses de 1960 la CIA, cumpliendo la tarea dada por el presidente norteamericano, va reclutando a ex militares cubanos, fundamentalmente los radicados en la Florida.  El principal  campo de entrenamiento fue  ubicado en la isla de Useppa, en Forts Mayns, Florida, donde comienza a funcionar permanentemente el centro de reclutamiento y entrenamiento de mercenarios. Posteriormente se traslada para la finca Helvatia en Guatemala, propiedad del latifundista Roberto Alejos Arzú, hermano del embajador de Guatemala en Washington, quien a solicitud del agente reclutador Robert Kendall Davis había accedido a facilitar  su propiedad; “allí comenzaron a construir una pista aérea en Retalhuleu, campamentos y otras obras financiadas por la CIA y por la United Fruit Company”.[3] En ese lugar los mercenarios fueron recibidos por el instructor norteamericano Carl.

Ya en esa zona existen otros centros de reclutamiento y entrenamiento de mercenarios conocidos por “Base Trox” y “Base Reu”,[4] otros grupos de mercenarios cubanos son entrenados en Panamá; sobre esto el oficial de la CIA, Grayston Lynch, en  su libro  Decision for  Disaster: Battle of the Bay of Pigs, expresa que:

En mayo de 1960 un grupo de veintiocho mercenarios cubanos, seleccionados en la isla de  Useppa, cerca de Fort  Myers, fue enviado a Fort Gulick, una base de la CIA en el Canal de Panamá. Iban bajo el mando del ex militar del ejército de Fulgencio Batista, José (Pepe) San Román, con el objetivo de recibir entrenamiento y comenzar a estructurar las misiones aprobadas por la administración de Eisenhower en un Plan Integral de Operaciones Encubiertas  contra Cuba.[5]

Posteriormente, estos fueron remitidos a Retalhuleu,  en el Pacífico de Guatemala, donde se reunieron con los que habían llegado de Miami y Puerto Rico, incluso un grupo regresa a EE.UU. a entrenarse en un campamento militar en el Estado de Luisiana.

En septiembre un segundo grupo de cincuenta mercenarios, escogidos en Miami, fue enviado a la jungla en la Zona del Canal de Panamá y después a Guatemala.

Entre los meses de octubre y noviembre de 1960 se encuentran entrenándose más de 1 000 mercenarios, los cuales han sido reclutados en EE.UU., México, Panamá, Guatemala y Venezuela. En julio de 1960 se realiza el reclutamiento y entrenamiento de los pilotos en las bases de Retalhuleu en Guatemala y en el aeropuerto de “Opaloka” en Miami, Florida.

La marina mercenaria se fue conformando a partir de los barcos propiedad del mercenario cubano Eduardo García, dueño de la García Line in Havana, y de medios navales de la marina norteamericana. Las naves fueron enviadas primero a New Orleáns y después a Puerto Barrios en la costa Atlántica de Nicaragua. Por su parte, se utiliza el Fort Knox en Estados Unidos para entrenar a 25 tanquistas.

Se debe significar que ya en enero de 1961 un grupo de mercenarios son trasladados a Nicaragua, donde 30 cubanos se encontraban recibiendo entrenamiento militar en el cuartel de El Coyotepe, en Masaya, a 20 kilómetros de Managua; posteriormente se mudan para Puerto Cabeza, en  la costa norte del país.

Finalmente, todos los  mercenarios se van concentrando en la Costa Atlántica de Nicaragua.

Ya bajo el gobierno del Presidente norteamericano John F. Kennedy, se da la orden de invadir a Cuba. Parten hacia nuestra patria la Brigada 2506 con unos       1 500 mercenarios, a los cuales desde que eran reclutados se les abonaba un sueldo  mensual de $ 225.00 dólares, mas $50.00 por el primer hijo, y $25.00 por los restantes, suma que los reclutadores les entregaban a los familiares.

Según documentos encontrados a los invasores, el plan contemplaba el desembarco por tres puntos de la Cienaga de Zapata: Playa Larga, que la denominaban “Playa Roja”, donde desembarcaría el buque Huston denominado “Aguja“; Playa Girón, denominada “Playa Azul”, donde descargarían los buques Río Escondido, denominado “Ballena“; Caribe, denominado  “Sardina“  y Atlantic nombrado “Tiburón“ , y  Caleta Verde, llamada “Playa Verde” , donde descargarían los buques Blagar denominado “Marsopa“; Bárbara J. nombrado “Barracuda“  y Lake Charles llamado “Atún“.

Las pruebas atestiguan que un batallón de paracaidistas ocuparía posiciones al norte de Playa Girón, de Playa Larga, alrededor de San Blas y Soplillar, con la misión de cerrar el acceso  a la zona  de desembarco y realizar operaciones para aislarla, a fin de fortificarse y  “ocupar una zona del territorio cubano para establecer allí un gobierno que sería apoyado económica, política y militarmente y que para dar cumplimiento a eso, ya el Gobierno de los Estados Unidos lo había conciliado con distintos países de América Latina”.[6]

El principal objetivo era facilitar los planes intervencionistas del Gobierno norteamericano.

El resultado de la invasión mercenaria para la administración yanqui fue “un verdadero desastre”.[7] Sobre esto,  la Casa Blanca emitió un comunicado el 24 de abril de 1961 en el que se expresa que:

El Presidente ha declarado desde el primer momento que como Presidente, asume la plena responsabilidad de los acontecimientos de los últimos días… Agrega la declaración, “que el Presidente se opone vigorosamente a que nadie, dentro o fuera de la Administración, trate de hacer variar la responsabilidad”.

En relación con esta invasión nuestro Comandante en Jefe  Fidel  Castro dijo:

En sesenta horas consecutivas de combate, entre el amanecer del 17 y las 6:00 de la tarde del 19 de abril, los derrotamos, después de una batalla encarnizada en que tuvimos más de 150 muertos y centenares de heridos. Esa  batalla se libró a la vista de la escuadra norteamericana. Alrededor de 1200 mercenarios fueron hecho prisioneros, casi la totalidad de las fuerzas enemigas con capacidad de combate, sin incluir las bajas mortales de los invasores.[8]

Esta batalla marcó la primera gran derrota del imperialismo en América.

En la mañana del jueves 29 de marzo de 1962 comenzó en La Habana el juicio  sumarísimo que se siguió contra los  agresores. Se inició dando a conocer una carta del cabecilla de los mercenarios José A. Pérez San Román, dirigido al Primer Ministro Fidel Castro, en la que exponía todos los pormenores de la invasión. Ese primer día declararon también los mercenarios  Santiago y Lincoln Babun, Ulises  Carbo Yanes, Rodolfo Díaz Hernández, Pedro de Armas, Jorge Alonso Pujol, Manuel Artimes Buesa y muchos más; en todos los casos reconocieron que fueron reclutados, financiados, entrenados y utilizados por el Gobierno norteamericano.

El Jefe de la Brigada mercenaria 2506, José Pérez San Román, en su libro “Respuesta: la Verdad sobre Girón”, manifestó:

“Fui reclutado por la CIA y me mandaron a cursar entrenamiento en Fort Gulick, Panamá y en Guatemala en la Base Trax, donde se me nombró jefe de la Brigada por los instructores norteamericanos que nos entrenaban y dirigían…”

“Todos los miembros de la Brigada fueron reclutados, organizados, entrenados y financiados por la CIA y las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos”.[9]

Este episodio de Playa Girón demuestra con creces el carácter mercenario de este grupo de cubanos que bajo la dirección del gobierno del  presidente John F. Kennedy vinieron a sembrar la muerte y el dolor en nuestro pueblo.[10]

Ha quedado más que demostrado que toda esa Brigada mercenaria fue reclutada por el gobierno norteamericano a través de su Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En entrevista  por el 50 Aniversario de la Revolución el Primer Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,  General de Ejército Raúl Castro Ruz,  manifestó:

En esta operación de Playa Girón hubo un joven y prometedor oficial  de la CIA que se ocupó del reclutamiento de  la mayoría de los mercenarios que fueron alistados en la Florida fundamentalmente y trasladados después a Centroamérica para su entrenamiento y siguiente partida para Cuba; este joven oficial que después fue Jefe de la CIA y más adelante presidente de los Estados Unidos, se llama George. H. Bush.[11]

Los mercenarios fueron utilizados por la Administración Yanqui con el fin de derrocar a la Revolución Cubana; fueron entrenados en campamentos situados en los mismos Estados Unidos y otros países latinoamericanos, como Guatemala, Panamá y Nicaragua;  fueron financiados por el propio Gobierno norteamericano, el que puso decenas de millones de pesos en ese empeño. No existe la menor duda de que todos los integrantes de la Brigada 2106 son mercenarios, independientemente de su nacionalidad y participación.

Como resultado del juicio seguido fueron condenados a la pérdida de la ciudadanía cubana; indemnización por un valor de sesenta y dos millones de pesos o en su defecto, sanciones de treinta años de prisión para todos los encartados.

El comandante en Jefe Fidel Castro dijo: “si me perdonan la expresión, creo que jamás en la historia del mundo se pagó puro estiércol a precio más alto”.[12]

*Colaborador de Cuba por siempre.

[1] Lyman Kirkpatrick. Informe del Inspector General de la CIA. Octubre de 1961.

[2] Revista Verde Olivo. Año III, No.15,  La Habana, 1963.

[3] José Luis Méndez Méndez. Mensajeros de la muerte. Editorial Capitán San Luis. La Habana, 2004. p 16.

[4] Ibidem,  p. 17.

[5] Ibidem,  p. 17.

[6] José Pérez San Román. Respuesta. La Verdad sobre Girón. Editorial Miami Press. Miami Fla., 1979. p 23.

[7] Lyman B. Kirkpatrick. Inspector general de la CIA. Informe al Presidente sobre Girón. Octubre de 1961.

[8] Cien horas con Fidel. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. 3era. ed., La Habana,  2006. p. 292.

[9] José Pérez San Román. Respuesta. La verdad sobre Girón. Editorial Carlos. Miami,  Fla, 1979.

[10] Vid .supra,  p. 15.

[11] Entrevista al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz. Periódico Juventud Rebelde. La Habana, 3 de enero de 2009.

[12] Citado por Juan Vega Vega en Los Delitos. Instituto del Libro. La Habana, 1968. pp. 5-6.

 

Esta entrada fue publicada en Historia, Social y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a #Cuba Los mercenarios de Playa Girón #SomosContinuidad

  1. Pingback: #Cuba Los mercenarios de Playa Girón #SomosContinuidad – Tacón y Media suela

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .