#Cuba Lecciones de nené #ReformaConstitucional

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Por Salam Ahmad Mousa Reyes

Tengo una hija de ocho años que empieza a descubrir el mundo. Aunque sus mayores preocupaciones versan en torno a cuánto tiempo le queda libre luego de las tareas, Lil es perspicaz, sabe que en su entorno algo fuera de lo común está pasando y palabras al viento le generan curiosidad.

— ¿Papá, qué es Constitución?

Mi asombro al escucharla, le provoca más expectativa, así que intento explicarle, sin estar muy seguro de salir airoso. Es mi intento de traducción al “idioma Lil” de un saber que doy por sentado todos los días. Sin embargo, hoy al compartirlo siento que le abro otra ventana a su mundo.

— Lil, la Constitución es la ley más importante del país, también se le conoce como Ley de leyes ¿Qué es una ley? Básicamente, una regla aplicada a un grupo de personas. Pero te hablaba de la Constitución, ese librito es poderoso, dice cuáles son los derechos, las libertades y las responsabilidades de quienes viven en un mismo país, por ejemplo, en Cuba.

— Ah, entendí. Bueno, ¿y quién hace esa Constitución?

— Mi chiquitica, no existe una fórmula única para hacer constituciones. Cada país la crea en base a su cultura, su historia y sus necesidades. Los libros que hablan de ese tema van muy atrás en el tiempo, cuando en un lugar llamado Grecia, hombres inteligentes se preocuparon por organizar el lugar y la forma en que vivían. Pero realmente no existió una constitución hasta que un señor francés, de apellido Rousseau, redactó un escrito que sirvió de ejemplo a las demás constituciones.

Te voy a poner algunos ejemplos de cómo se hacen las constituciones para que te des cuenta de lo que te digo. La Constitución de los Estados Unidos es una de las más antiguas del mundo. Para redactarla se reunieron 55 delegados en una ciudad nombrada Filadelfia y cuando terminaron de debatir sobre el proyecto, votaron a favor 39 de esos 55 delegados. Para que fuera aprobada fue discutida por el pueblo, ciudad por ciudad, y fue aceptada en 9 de los 13 estados que componían el país en ese momento. Con esa mayoría, luego de cuatro años, entró en vigor, es decir, se empezó a cumplir como ley. Desde que se hizo, nunca se ha reformado.

También está la Constitución de México de 1917. Fue redactada y aprobada por una Asamblea Constituyente, que es un grupo de personas seleccionadas por el pueblo para redactar y aprobar constituciones. Los miembros de la Asamblea debatieron durante dos meses y al cabo de ese tiempo salió la ley. Se dice que fue la constitución más importante del momento en el mundo, pues reconocía los derechos de los trabajadores; anteriormente no era así. Ejemplos más actuales de procesos para crear constituciones están en Venezuela en 1999, Ecuador en 2008 y Bolivia en 2009. En esos países, sus Asambleas Nacionales o los gobiernos, convocan lo que se llaman Asambleas Constituyentes. Estas Asambleas luego de redactar los textos y aprobarlos, le preguntan al pueblo, a través de votaciones, si están de acuerdo con lo que se está proponiendo.

En otras partes del mundo funciona de manera diferente. Por ejemplo, existen países del Medio Oriente que tienen sistemas monárquicos, es decir, que los que mandan y hacen las leyes son reyes y príncipes.

— ¿Y eso existe de verdad?

— Sí, existe y para hacer lo que quieren no cuentan con nadie, ni con el pueblo. Te digo más, hay países que son propiedad de los reyes.

— Papá, estás apretando…

— ¿Tú crees? Mira, te tengo más ejemplos. La constitución de Japón fue redactada luego de perder la Segunda Guerra Mundial. En ese caso no hubo Asamblea Constituyente. Los militares de Estados Unidos, que en ese momento eran los que mandaban en Japón, la redactaron y la impusieron al gobierno que estaba en ese momento. Claro, no era la primera vez que imponían sus intereses a otros pueblos. Con Cuba fue igual. La Constitución cubana de 1901 nació con un documento llamado Enmienda Platt. En ese escrito decía que los Estados Unidos podían ocupar Cuba cuando ellos lo creyeran necesario.

— Bueno, papá  ¿y la constitución de Cuba va a cambiar?

— Sí, mi amor, la constitución cubana no es tan viejita, pero hay que cambiarla.

— ¿Y si no es vieja, para qué hay que cambiarla?

— Porque cuando se escribió el mundo y el país eran diferentes, no existían las computadoras, internet, los celulares. Otra diferencia es que en ese momento casi nadie trabajaba como particular, y hoy sí es más frecuente. Cuba recibía ayuda y ayudaba a otros países que hoy no existen.

— Sí, papá. Pero, dime ¿Y cómo va a ser? ¿Cómo va a cambiar?

— Mi princesa, ya hay personas que están trabajando en eso. Hay un grupo que va a presentarle a la Asamblea Nacional una nueva Constitución. Si la Asamblea está de acuerdo, se lo enviarán al pueblo para que las personas digan sí o no. Eso va ocurrir votando, como en las elecciones.

— ¿Y yo cómo participo?

— Tú tienes un papel protagónico. Piensa que lo que estamos haciendo y discutiendo hoy es para ti, para tu futuro y el de tu hermano. Además, estoy seguro que van a ser los pioneros los que van a cuidar las urnas. Mira que importante, son los únicos niños del mundo que lo hacen.

— ¿De verdad?  Yo pensaba que eso era así en todos los países.

— No, tristemente no es así. En otros países, es necesario emplear a los militares y a la policía para estas cosas… Bueno, ¿tú qué crees que debería decir la nueva constitución?

— Yo creo que debería decir “cultivo una rosa blanca”. Siempre hay personas que no están conformes y que critican, pero igual para ellos Martí cultiva una rosa blanca.

— Seguro que Martí estaría muy orgulloso de ti si te oyera hablar así.

Una sonrisa se le cruza de oreja a oreja. En ninguna clase de Derecho Constitucional recibí una lección tan elevada como esa.

La televisión nos interrumpe, otro entretenimiento reclama su atención y me parece justo. Le dejo la Constitución actual en la mano con la esperanza de que en algún momento le tire una ojeada.

Estoy feliz. Quizás cuando yo crezca más, llegue a ser como ella.

Tomado de: http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/lecciones-de-nene/

 

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