Cómo te extraño… papá. #Cuba #FidelCastro

Por Félix Edmundo Díaz*@feddefe1917

Papá:

En unos días cumples 92 años y me adelanto a los cientos de millones de mis hermanos para felicitarte, no porque sea egoísta y piense que leerás mi carta de primero, quizá, muchos otros hagan lo mismo que yo, tampoco entraré en una competencia de ¿quién te quiere más?, solo deseo que la tengas entre las primeras, pues sé que serán muchas, amén de tu permanente rechazo a los homenajes y lisonjas que, díficilmente, puedas evitar.

Sería como pedirle a un niño que no mire al Sol o que no se deleite con la inmensidad de un cielo estrellado.

Los seres humanos, por los tiempos de los tiempos, hemos admirado las grandezas, algunos también las han temido, siempre tratando de hallarles una explicación, la que, en tu caso, nunca ha sido necesaria, pues te has encargado de explicarnos el pasado, el presente y el futuro con una sencillez meridiana para hacerlo comprensible a un niño, un joven, un adulto o un anciano.

Debe ser por esa muy tuya capacidad descomunal de comunicación, rayana con el hechizo, que provoca el embeleso de cualquier auditorio con independencia de si son miles o millones de oyentes.

En este momento, recuerdo el espejo de la sala del apartamento en el Cerro, ese que curiosamente llamaba la atención de vecinos y visitantes, por tener tu imagen entre el cristal y el azogue, también la pequeñas placas metálicas fuera de muchos apartamentos que rezaban: ‘Fidel esta es tu casa’, imagínate que crecí viéndote todos los días y, aún hoy, mantengo la costumbre.

Cuando viajo en un transporte o camino por la calle y te veo o te leo me vienen a la mente tus abrazos y risas con el Che, con Camilo, con Raúl, con Ramiro, con Almeida, con Mandela y con Chávez, con los miles que ganaron tu abrazo, de cada uno de los cuales robé un pedazo para mí, y ello me provoca sentimientos difíciles de describir, nunca por confusos, sino porque son muchos.

Pero algo sí puedo decirte: todos los días quiero escribirte algunas líneas, pero la faena se me hace inmensamente dolorosa y a mi edad no es muy fácil explicar las lágrimas, y aunque las provocadas por mis sentimientos hacia ti no necesiten explicación, esta última tampoco aliviaría el dolor.

Papá, te pienso todos los días y te extraño mucho más.

Muchas felicidades, un beso y un abrazo.

Tu hijo, Félix.

* Tomado de La Mala Palabra.

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