La CIA y sus ensayos terroristas en #Cuba. Algunas evidencias. (Parte II)

Resultado de imagen para la cia contra cubaDescripción de algunos proyectos.

Después de la resonante victoria cubana en las arenas de Playa Girón, el imperialismo norteamericano, en su rabia visceral, realiza enconados esfuerzos por destruir la Revolución y acude a todo tipo de agresión, incluyendo entre sus primeras alternativas el asesinato de los principales líderes revolucionarios. Según sus proyectos, esta actividad terrorista provocaría el temor, la alarma y el caos generalizado, pretexto lógico para posibilitar la intervención y la invasión de las fuerzas armadas norteamericanas. De aquí surge el proyecto de la CIA, denominado “Operación Patty”.

La CIA, después de su fracasada “Operación Pluto”, se dedicó a reagrupar todas las organizaciones contrarrevolucionarias que existían bajo la dirección de lo que denominaron “Resistencia Unidad”.

Este complejo trabajo de organización y agrupamiento fue realizado por agentes de la CIA, penetrados ilegalmente en el territorio cubano, entre los que se encontraban Emilio Adolfo Rivero Caro (Brand), Adolfo Mendoza (Raúl) y Jorge García Rubio (Tony). Por otra parte, el contrarrevolucionario José Pujals Mederos salió clandestinamente rumbo a los Estados Unidos y allá se entrevista con los oficiales de la CIA nombrados Jim Bender (conocido por Jim Boulding), Harold Vishón y Carl Hitch. Es aquí donde Pujals fue nombrado jefe de los oficiales de la CIA que operaban en Cuba, en sustitución de Alfredo Izaguirre de la Riva (Tito) que había sido detenido.

La CIA y el Pentágono se encargaron de suministrar material bélico de todo tipo, por mar y aire, en distintos puntos del territorio nacional, previamente acordados, así como a través de la Base Naval de Guantánamo.

El Gobierno norteamericano utilizó para sus planes conspirativos las sedes diplomáticas de México, Venezuela, Argentina e Italia, entre otras que sirvieron de refugio a los prófugos contrarrevolucionarios y de enlace entre estos y la CIA.

Como una prueba más de la intervención del Gobierno norteamericano en esta conspiración, se señala el hecho de que la organización contrarrevolucionaria denominada Movimiento Revolucionario del Pueblo (M.R.P), no quería sumarse a la llamada “Unidad”, pues estaban alentados por supuestos envíos de armas prometidas por Venezuela y Puerto Rico. La CIA se encargó de cerrar las posibles vías de ayuda a dicha organización contrarrevolucionaria, para de esta manera forzarla a agruparse en la organización “Resistencia Unidad” que auspiciaba, dirigía, organizaba y controlaba.

Los principales planes que tenían la CIA y el Pentágono para los festejos del 26 de julio de 1961 eran los siguientes:

  • Proyecto de asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en los momentos que hiciera uso de la palabra en la Plaza de la Revolución. Instalarían un mortero en la calle Amézaga. Este proyecto fue planificado, fundamentalmente por Pujals Mederos y el agente de la CIA infiltrado, Jorge García Rubio (Tony), previa consulta y autorización por radio al Centro CIA, para llevar a cabo la acción. Su denominación era “Plan Patty”.
  • Proyecto de asesinato contra el comandante Raúl Castro Ruz desde el Cementerio de Colón, donde contaban con material bélico escondido y comunicación por Walkie Talkie. Concibieron la ejecución, para los momentos en que el entonces Ministro de las FAR transitara por la calle Calzada, bordeando el cementerio. Los elementos contrarrevolucionarios procuraron información sobre los túneles existentes en el lugar, todo lo cual se realizó en la mayor clandestinidad posible. Este plan fue fraguado para los primeros días de junio. Los integrantes del grupo terrorista realizaron prácticas de lanzamientos de granadas en una finca que poseían.
  • Proyecto de asesinato del comandante Raúl Castro Ruz, cuando el mismo estuviera hablando en el Estadio de Santiago de Cuba el 26 de julio. En este plan denominado de “Acción Inmediata” se previeron dos variantes:
  1. De manera simultánea se realizarían distintas acciones en las provincias de La Habana, Las Villas y Camagüey, que consistían en la realización de sabotajes al tendido eléctrico, voladura de puentes, interrupción de las comunicaciones y sabotaje a la Planta de Tallapiedra en la capital.
  2. Se concibió la macabra idea de atacar países vecinos del área, con el propósito de provocar un conflicto internacional.

La Base Naval de Guantánamo se utilizó como base de operaciones y suministro de material bélico para los conspiradores, además de constituir este enclave como uno de los objetivos del plan, como elemento anexo al magnicidio. En este lugar se realizaron las reuniones de los principales contrarrevolucionarios involucrados y se concertó el modo de extraer las armas.

Como prueba evidente de la participación directa de las autoridades norteamericanas en esta Operación se señala que el capitán Cael F. Schenweis, quien fuera jefe de la Base Naval Yanqui hasta poco antes de estos hechos, fue uno de los más activos organizadores de las agresiones concebidas en la Operación, hasta el punto de hacerse evidente algunas contradicciones entre elementos de la CIA y el Pentágono, sobre los procedimientos a seguir. Existe la hipótesis de que esto motivó la sustitución  de este oficial por el contralmirante Joseph O¨Donell, antiguo director de la oficina del Lejano Oriente.

Poco antes de su sustitución, el capitán Schenweis apresuró la extracción de armas de la Base por parte de los contrarrevolucionarios.

Después de varias reuniones preparatorias en la propia Base, se acuerda la recogida del material bélico por la zona este, junto a la cerca de la instalación, lugar no transitado y de espesa vegetación y que pertenecía a la Finca Boquerón.

El 17 de julio, en horas del mediodía, varios conspiradores se presentaron en el lugar acordado, tripulando un camión y un jeep, el primero aparentemente en labores de recogida de arena y el segundo con la misión de proteger el presunto embarque. Ese día no pudieron realizar la maniobra planificada, por lo que regresaron a la mañana siguiente, cargando parte del material y el resto lo recogieron el día 19.

Todo el cargamento fue trasladado a la Finca “La Perla”, en el término de Alto Songo, entre este poblado y La Maya, contando con la complicidad de su dueño. Toda esta maniobra fue visualizada, desde el aire por un helicóptero y por fuerzas militares de la Base Naval norteamericana, como prueba evidente de la confabulación.

Cuando todo estaba previsto para realizar el corte de la actividad, pues se encontraba en juego la vida de Raúl, se intercepta una información del radista de la red  terrorista, donde informaba de la llegada a la Base Aérea de San Antonio de los Baños de varios aviones Mig – 15. Como se desconocía la fuente que aportó la información y además, coincidía con la realidad, surge la necesidad de conocer la vía por la cual se obtuvo. Se decide proponerle al Ministro de las FAR no operar de inmediato. Ante tal disyuntiva el comandante Raúl Castro expresa:

“Está bien, no hay problemas, los autorizo a seguir con la investigación, pero les advierto una cosa: si los tiros empiezan a sonar, yo no voy a tirarme al suelo en medio del acto”.

El plan concebido para la denominada operación “Acción Inmediata” contaba con las siguientes variantes:

  • Primera: Tomarían posesión de una casa adyacente a la Tribuna, donde haría uso de la palabra el dirigente y allí instalarían una ametralladora calibre 30, manipulada por dos hombres. Otros cuatro elementos contrarrevolucionarios portando granadas de mano, serían los encargados de facilitar la retirada.
  • Segunda: En el caso de que el dirigente saliera ileso del atentado anterior, tendrían situado seis hombres con sub-ametralladoras M-3, en la bifurcación de las carreteras del Aeropuerto y del Morro, ya que suponían que el mismo se dirigiera hasta allí, para trasladarse a la capital e informarle al Comandante en Jefe.

Todo el plan sería ejecutado a partir de las 10:00 horas. Simultáneamente atacarían con morteros la Refinería “Hermanos Díaz” de Santiago de Cuba.

Para llevar a cabo estas acciones, los involucrados habían elaborado meticulosamente los planos y croquis del estadio donde se desarrollaría el acto y la carretera que va en dirección del aeropuerto, incluyendo sus alrededores. Otra parte del plan consistía en situar en la Finca “El Cuero”, limítrofe con la Base Naval Yanqui, no menos de cuatro morteros, con un módulo de seis obuses cada uno, los que dispararían contra la BNG.

Al mismo tiempo, con otro mortero se atacaría el emplazamiento de artillería del Ejército Rebelde cercano al lugar, de manera que, respondiendo el ataque, comenzaran a cañonear la Base Naval con la creencia de que eran estos los agresores. Todo esto originaría un infernal combate.

Los detenidos serían: José Amparo Rosabal Rosabal, conocido por “El Viejo”. Principal encartado del Plan. Logró escapar a las primeras detenciones que se producen al operar el caso y ocuparse todas las armas. Permaneció escondido en varias casas, hasta que finalmente es detenido el 20 de agosto de 1961. Otros implicados: Emilio Castillo Castillo, José A. García Díaz, Enrique Tulio Jay Betancourt, Rafael Riquener Maceo, Bartola Ortega Wilson, Antonio Marra Acosta, Heriberto Leguen Díaz (fue capitán del Ejército Rebelde), Beatriz Rodríguez Cabrera, Ubises Ruesga Lautano, Emilio Quintana González, Reinaldo Sánchez González, Luís Mariano Torres Ávalos, Salvador Torralba de la Masa, Héctor Edilberto Vega Ramírez (ex capitán del Ejército Rebelde).

Medios ocupados:

  • 2 ametralladoras calibre 30.06 con su trípode.
  • 6 Sub – ametralladores M – 3 calibre 45 con 3 depósitos llenos y tres vacíos.
  • 1 Fusil ametralladora 30.06 marca Browning con 17 depósitos llenos y tres vacíos.
  • 2 carabinas M – 1 recortado.
  • 1 rifle Winchester con 1 depósito y 17 cartuchos.
  • 17 granadas piña de fabricación norteamericana.
  • 10 cargas de gelatina para demolición.
  • 27 cartuchos de dinamita.
  • 50 paquetes pequeños de fulminantes de alambre.
  • 19 fulminantes.
  • 1 culatín para ametralladora 30.06.
  • 884 cartuchos calibre 44 y 45 para pistola y M-3 respectivamente.
  • 1750 cartuchos calibre 30.06 en cintas de 250 tiros cada uno.
  • 350 cartuchos calibre 30.06 para ametralladora Browning.
  • 1 carabina San Cristóbal.
  • 2 paquetes y medio de dinamita.
  • 3 rollos de mecha.
  • 1 fusil checo.

No hay lugar a dudas, que esta operación terrorista por su actividad abarcadora, sus proyecciones tácticas y estratégicas, la concepción de métodos brutales y violentos, donde estaban implicados mas de cien elementos contrarrevolucionarios, su extensión por varios territorios del país, la cantidad  y calidad del material bélico que poseían, así como el cardinal apoyo de la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval de la BNG, se vislumbraba como una operación de gran envergadura, con riesgos y peligros latentes, que de haberse llevado a cabo hubiera causado bajas mortales entre los propios militares norteamericanos de la BNG., y que posiblemente conllevaría a una confrontación armada en gran escala.

Israel Valdés Rodríguez* -Colaborador de micubaporsiempre

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