La #LeyHelmsBurton, otro engendro del #Bloqueo. (Quinta Parte) #Cuba #LeyGarrote #NoNosEntendemos

Autor: Israel Valdés Rodríguez

¿Quién le debe a quién?

Por cuestiones que tienen que ver directamente con el bloqueo, la economía cubana se ve afectada en todas sus dimensiones. Solamente vamos a citar algunos ejemplos.

Turismo: Antes de la promulgación del bloqueo, el 80 % de los estadounidenses que viajaban al Caribe visitaban Cuba. Después de establecido, la Isla se vio excluida de los beneficios derivados de la expansión del sector. De no haber existido las prohibiciones, no menos de 25 000 000 de norteamericanos hubiesen visitado Cuba y la Isla hubiese recibido ingresos superiores a los 16 mil millones de dólares (sólo hasta el 2005).

Tomando como referencia estudios realizados por empresas estadounidenses del turismo, se estima que la industria turística cubana dejó de ingresar en el año 2010 alrededor de 1 668 000 000 de dólares por la prohibición de viajes a Cuba.

Transporte: El bloqueo afecta la contratación de fuerza de trabajo calificada para la rama marítima. Por concepto de no poder enrolar tripulantes en yates, cruceros y buques mercantes, a causa del bloqueo, Cuba pierde 10 millones 188 mil dólares al año.

Azúcar: Debido a la imposibilidad de importar los insumos necesarios para el funcionamiento de los centrales azucareros, la zafra de 2010 y 2011 fue afectada por la entrada tardía en la producción de 13 centrales, lo que provocó que se dejaran de producir 168 100 toneladas de azúcar crudo, que a su vez ocasionara una afectación de 57 700 000 dólares. Al no tener acceso al mercado norteamericano Cuba está obligada a importar los insumos de mercados lejanos con el consabido incremento de precios y la demora en la llegada de los productos.

Otras armas utilizadas por el Imperialismo norteamericano contra Cuba, además del cruel e inhumano bloqueo económico, comercial y financiero, han sido las diferentes modalidades y formas del terrorismo, la subversión política e ideológica, el espionaje, etc. En su afán de tratar de doblegar la resistencia del pueblo cubano,  no han descartado la utilización de los métodos más bárbaros y genocidas contra ninguna otra nación del mundo. Vamos a mencionar brevemente alguna de ellas.

Sabotaje terrorista contra el vapor “La Coubre”, el 4 de marzo de 1960, con el resultado de un centenar de muertos, incluyendo 34 desaparecidos, alrededor de 400 heridos o lesionados y cuantiosos daños materiales.

El sabotaje a la tienda “El Encanto” el 13 de abril de 1961, la cual quedó destruida totalmente, con el saldo de una empleada fallecida (Fe del Valle Ramos) y varias personas lesionadas.

Incendio del Círculo Infantil Le Van Tan el 8 de mayo de 1980, que puso en peligro la vida de más de 500 niños.

El 6 de octubre de 1976, en Barbados, terroristas radicados en Miami, con apoyo de la CIA estadounidense, atentan con bombas contra un vuelo de Cubana de Aviación, que cae en la playa (apenas despegado), provocando la muerte de todos los ocupantes (73 personas), entre ellos los miembros del Equipo Nacional de Esgrima, que habían logrado todas las medallas de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Caracas (Venezuela).

La guerra biológica fue otra modalidad contra Cuba. Desde mayo de 1971 una epidemia nunca antes vista en Cuba ni en el hemisferio occidental aparece en el ganado porcino de la provincia de La Habana y se extiende a territorios aledaños. En su edición del 23 de junio de 1971 el periódico Granma informa: “En los últimos días ha sido posible confirmar en cerdos de la provincia de La Habana la aparición de una grave enfermedad conocida como fiebre porcina africana. La acción criminal del enemigo no puede ser descartada en relación con estos hechos, por lo que se investiga la posible participación de agentes del imperialismo en su introducción. Sería este un artero atentado contra la economía nacional”.

Fue necesario sacrificar más de medio millón de animales, lo que afectó el desarrollo perspectivo de esta ganadería durante años. Filtraciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), recogidas en el diario neoyorquino Newsday el 9 de enero de 1977, señalan a agentes de la CIA ligados a terroristas contrarrevolucionarios como quienes introducen el virus. Y exponía los siguientes argumentos: “Se sabe por propia admisión que en los momentos en que se produjo en Cuba el brote de la fiebre porcina africana, la CIA y el ejército de Estados Unidos estaban experimentando con venenos, toxinas mortales, productos para la destrucción de cosechas y otras técnicas de la guerra bacteriológica.”

Esta acción terrorista contra Cuba provocó el sacrificio de más de 140 mil cerdos. Al cabo del tiempo, durante los años 1979 y 1980, reapareció la fiebre porcina africana y nuevamente hubo que sacrificar otros 30 mil animales.

En 1978 se produce la introducción de la epifitia Roya de la Caña, que obligó a exterminar la variedad Barbados 4326, entonces conveniente por sus altos rendimientos agrícolas e industriales.

También fuimos invadidos por el Moho Azul del tabaco, que llegó dentro de la tela de tapado de los cultivos importados de Estados Unidos. Destruyó más del 85% de los cultivos. Las exportaciones de tabaco desaparecieron, y por primera vez se debió importar para el consumo nacional.

Cinco años más tarde nuestro ganado sufrió la epifitia exótica Sigatoca Negra, comenzando por el centro del país y en 1994 la exótica Hemorragia Viral del conejo, común en México, siendo imposible que desde allí llegara a Cuba, como se demostró posteriormente.

Hasta nuestras abejas fueron atacadas en 1996 con la Varroasis que introdujeron por Matanzas, en el centro del país, artificialmente, porque por vía natural debió haber sido por Occidente u Oriente.

Ese mismo año el frijol, la papa, el pimiento y otros cultivos sufrieron el Thrips Palmi, un devorador polífago. El historiador de la ciencia Altshuler reveló que Housewright, director de los Laboratorios Biológicos del Ejercito Norteamericano en Fort Detrick, no vaciló en vanagloriarse ante el The New York Times, que en 1960 propuso emplear agentes biológicos para matar o incapacitar a muchos cubanos, es decir, utilizarnos como conejillos de india.

Aún permanece latente en la mente del pueblo cubano el crimen de 1981 de la CIA al introducir en Cuba la fiebre del Dengue Hemorrágico, usando terroristas de origen cubano,  residentes en Miami. En pocas semanas esta epidemia alcanzó la cifra sin precedente en ningún otro país del mundo de 344 203 personas afectadas, dándose el caso de una cifra récord de 11 400 nuevos enfermos reportados en un solo día, el 6 de julio de 1981. Un total de 116 143 enfermos fueron hospitalizados; alrededor de 24 mil pacientes sufrieron hemorragias; 10 224 sufrieron shocks por dengue en algún grado. El balance fue la muerte de 158 personas, de ellas 101 niños.

También en 1981 nos golpeó la Conjuntivitis Hemorrágica, endémica en el hemisferio occidental, salvo en Cuba, pues gracias a nuestro sistema de salud pública, no se produjeron males mayores.  Un poco más tarde padecimos la Seudodermatosis Nodular Bovina, endémica en África, cuyo agente etiológico fue aislado en el laboratorio de Camp Ferry de New York. En 1984, en Guantánamo fuimos objeto de una disentería originada en la base militar ocupada por los norteamericanos.

El 31 de mayo de 1999 se llevó a cabo la “Demanda del pueblo cubano al gobierno de Estados Unidos, por daños humanos” donde se concluye: “Que se disponga por el Tribunal la condena al demandado (Estados Unidos), en su condición de deudor civilmente responsable, por concepto de reparación del daño material, al pago por el valor de la vida de 3 478 personas, bien que resulta imposible de sustituir y, es además invalorable, de una cifra equivalente a un promedio de 30 millones de dólares estadounidenses por cada uno de los fallecidos, lo que asciende a un total de 104 340 millones de dólares estadounidenses, y al pago por el valor de la integridad física ilícitamente quebrantada de 2 099 personas, bien igualmente insustituible in integrum, de una cifra equivalente a un promedio de 15 millones de dólares por cada uno de los incapacitados, lo que asciende a un total de 31 485 millones de dólares estadounidenses.”

“Que se disponga igualmente por concepto de indemnización de perjuicios, como retribución de las prestaciones que ha tenido que asumir la sociedad cubana y demás ingresos dejados de percibir por víctimas y familiares de los hechos narrados ut supra, al pago de 34 780 millones de dólares, equivalente a un promedio de 10 millones de dólares estadounidenses por cada uno de los fallecidos, y de 10 495 millones de dólares estadounidenses, equivalente a un promedio de 5 millones de dólares por cada uno de los incapacitados.”

“En correspondencia con lo anterior se demanda la condena al pago único de la suma de 181 100 millones de dólares estadounidenses.”

Ahora, con la reactivación del Título III, de la Ley Helms-Burton, muchos de los antiguos dueños pretenden reclamar aquello, de lo cual se apoderaron un día, aprovechando la marea de corrupción, malversación y negocios sucios que existían en la Cuba neocolonial.

Es el colmo de la desvergüenza. Debemos preguntar: ¿Quién le debe a quien?

Continuará…

 

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