La cultura de resistencia del pueblo de #Cuba (ParteII) alternativas para enfrentar la colonización mediática y cultural

Por Ariel García Ortega,Ernesto  Pablo Fernández,Idanis Gómez Ortiz*

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sobre el tema expresaba “Hemos descubierto esa otra forma sutil de colonización que muchas veces subsiste y pretende subsistir al imperialismo económico, al colonialismo, y es el imperialismo cultural (…)[1].

La cultura constituye parte del sistema de los tipos de la actividad humana. Ella abarca un conjunto de valores materiales y espirituales, así como el conocimiento acumulado en los diversos tipos de la actividad creadora humana, encaminada a la satisfacción de sus necesidades. Esto está determinado y mediado por las condiciones histórico-concretas en que se desarrollan los individuos, así como sus diversos intereses, entre ellos los clasistas, los profesionales, etc.

En la actualidad la cultura ha devenido en una de las batallas decisivas, en las que se pone en juego los destinos de la humanidad. A ella se le trata de manipular con diferentes fines, pero el objetivo esencial es el fortalecimiento del poder hegemónico de la oligarquía financiera internacional, en detrimento de la cultura de los países subdesarrollados.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz sobre el tema expresaba “Hemos descubierto esa otra forma sutil de colonización que muchas veces subsiste y pretende subsistir al imperialismo económico, al colonialismo, y es el imperialismo cultural (…)[1].

En el mundo contemporáneo, la globalización ideológica cultural del capitalismo es la forma en que le imponen al mundo un modelo cultural homogéneo y estandarizado; que evidentemente es el modelo de vida norteamericano, caracterizado por convertir los lujos en necesidades.Se trata de estimular el consumo desmedido, al tiempo que se imponen patrones culturales dirigidos a desmantelar la identidad y la cultura originaria de los pueblos.

Para Fidel Castro, “Hemos resistido esa guerra, y, como en toda batalla, lo mismo sea militar que política o ideológica, hay bajas. Existen los que pueden ser confundidos, y lo son, o reblandecidos, o debilitados con la mezcla de las dificultades económicas, las privaciones materiales, la exhibición del lujo de las sociedades de consumo y las podridas ideas bien edulcoradas sobre las fabulosas ventajas de su sistema económico (…) como en todas las batallas y en todas las luchas, en otros se desarrolla la experiencia, se hacen más veteranos los combatientes, multiplican sus cualidades y permiten mantener y elevar la moral y la fuerza necesaria para seguir luchando”[2].

La batalla de las ideas la estamos ganando; sin embargo, el campo de batalla no es nuestra sola islita, aunque en la islita hay que luchar. El campo de batalla hoy es el mundo, está en todas partes, en todos los continentes, en todas las instituciones, en todas las tribunas. Eso es lo bueno que tiene la batalla globalizada. Hay que defender la pequeña islita, y a la vez combatir a todo lo largo y ancho del inmenso mundo que ellos dominan o pretenden dominar. En muchos campos lo dominan casi de manera total; pero no en todos los campos, ni de forma igual, ni en absolutamente todos los países.

Cuba, como parte integrante del mundo subdesarrollado, no escapa a este fenómeno. El imperialismo norteamericano muestra un marcado interés por establecer el dominio político, económico y social sobre la Isla, al tiempo que descarga un bagaje importante de contenidos que desde lo político-ideológico, se esfuerza por manipular y dominar la subjetividad de los cubanos.

Cuba tiene “(…) el desafío específico que le plantean los planes subversivos y desestabilizadores contra nuestro gobierno y un segundo desafío más global: el trabajo de conquista cultural que se extiende sobre el mundo a partir de los centros hegemónicos del Norte. La descolonización debe ser una labor cotidiana y continua, porque el avance colonizador aparece de modo omnipresente (…)”[3]

 En el análisis de las alternativas para enfrentar la colonización mediática y cultural hay que tener en cuenta la voluntad política dirigida al fortalecimiento de la solidaridad y la cooperación entre los pueblos; el perfeccionamiento y alcance de los medios de comunicación y la formación de profesionales comprometidos ideológicamente con el proceso, bajo el principio de que cualquier movimiento anticolonizador debe considerarse como un movimiento antiimperialista.

Ante este fenómeno urge la necesidad de pensar en alternativas,que permitan contrarrestar las acciones de colonización mediática y cultural que hoy pretende imponer el poder transnacional.

Una primera alternativa se dirige a desarrollar la cultura humanista de la resistencia, como una concepción para enfrentar el modelo de dominación que el capitalismo monopolista transnacional ha extendido en las esferas de la ideología y la cultura.

Esta cultura se sustenta en la defensa de la identidad nacional de los pueblos, en el rechazo de la penetración extranjera, en preservar y conservar los valores, las costumbres, las tradiciones nacionales y en mantener la libertad y la soberanía.

En interés de enfrentar este modelo de dominación cultural, en Cuba, la dirección política de la Revolución[4], ha establecido un conjunto de prioridades que resultan necesarias para enfrentar el hegemonismo cultural imperial:

  • El desarrollo de una política cultural que comprende a todos los ciudadanos, orientada a enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias que atenten contra la unidad nacional y limiten el ejercicio de los derechos de las personas.Esta política garantiza a todos los cubanos el derecho a la cultura, la defensa de la identidad y el patrimonio y un clima de unidad y libertad.
  • La protección del patrimonio nacional.
  • El estudio y difusión de la Historia Nacional.
  • El desarrollo de la creación artística en el pueblo.
  • La formación de públicos para todas las manifestaciones del arte.
  • El desarrollo de una cultura general integral en la población.
  • La creación de pequeñas editoriales que apuestan por el pensamiento y la literatura autentica, emisoras de radio y de televisión comunitarias y sitios de prensa digital “alternativos”.
  • La democratización del acceso a la cultura y a la enseñanza de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones desde las edades tempranas. A través de estas se transmiten las ideas y los mensajes acerca de los valores de nuestra cultura y se difunden las inconsistencias y banalidades del modo de vida capitalista. Emplearlas para defender nuestro proyecto humanista y los valores solidarios, anticoloniales y anticapitalistas.
  • El fomento de nuevas y eficientes formas para transmitir al pueblo y al mundo nuestras verdades, como la unidad inseparable del arte, la palabra hablada, la cultura artística y el mensaje revolucionario.

Otra alternativa de descolonización mediática y cultural lo constituye la batalla por la educación y la cultura de la población. Estas se dirigen a desarrollar en el pueblo los conocimientos, la cultura general integral y la conciencia política.

Se trata de propiciar las oportunidades para que la población estudie las más variadas ramas de la ciencia y la cultura. La impartición de cursos a través de la televisión (Universidad para Todos), las Mesas Redondas, la inauguración de Escuelas de Instructores de Artes en todas las provincias, la creación de cientos de bibliotecas al alcance de la población, el empleo masivo de los medios audiovisuales, la apertura de salas de video y televisión en zonas de difíciles acceso, el surgimiento de la Biblioteca Familiar, el Programa Martiano que propició la creación de los círculos juveniles martianos y las cátedras martianas;la rehabilitación y mantenimiento del patrimonio histórico cultural de la nación; el desarrollo de las actividades de extensión universitaria, el desarrollo cultural en zonas de difícil acceso, como el Plan Turquino, los Festivales de Cine Pobre y del Nuevo Cine Latinoamericano; la Feria Internacional del Libro, entre otras constituyen acciones que no hacen culto a la violencia, al consumismo y a la drogadicción, sino que de forma crítica presentan las verdades y realidades de nuestros pueblos y contribuyen a la formación de valores.

En las artes plásticas los artistas han trabajadolos valores autóctonos de la cultura cubana y, en particular, los jóvenes no solo lo han hecho desde el caballete, sino también codo a codo con el pueblo enfrentando las adversidades de catástrofes naturales, junto a otros artistas.

Una alternativa importante lo constituye el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y en particular, la necesidad de realizar inversiones en los medios, las instalaciones y los servicios de telecomunicaciones.

Un elemento importante para emplear las TIC en beneficio de la educación y la cultura en el país lo constituye la correcta implementación de la política de informatización de la sociedad cubana (2017-2021), aprobada el 28 de febrero de 2017 por el Consejo de Ministros. Esta política incluye 21 proyectos de alcance nacional y es tratada en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Desde hace varios años el Ministerio de Comunicaciones ejecuta un amplio plan de inversiones en el país en cuanto a infraestructura y soportes que posibilitan acercar el servicio de acceso a Internet a la población: los enlaces se realizan a través de la fibra óptica, se modernizan las radiobases para asumir la cuarta generación en la transmisión de voz y datos mediante el servicio universal de telecomunicaciones móviles, la apertura de nuevos espacios públicos de acceso a wifi y se brinda el servicio de Nauta hogar. Se trabaja en el desarrollo de la televisión digital y ya se puede acceder a Internet a través de los móviles.

Estas tecnologías “han revolucionado la creación, la distribución y la recepción del arte”[5], por lo que hay que trabajar y encontrar vías para que los escritores, artistas y creadores culturales puedan aprovecharlas en función de la educación y la cultura de la población.

Las TIC, de por si, constituyen herramientas que pueden utilizarse para la banalización, por lo que resulta importante elaborar y difundir nuestra propia información, al tiempo que empleemos las posibilidades que nos ofrecen para transmitir ideas, mensajes, razonamientos acerca de lo insostenible del modelo de vida capitalista. La proyección de estrategias para su empleo en el campo de la educación y la cultura constituye un desafío para la sociedad cubana actual.

Sobre este aspecto el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresó: “Los mensajes no solo tienen que ir hacia las víctimas, deben ir también hacia los victimarios, hay mucha gente que piensa, pero nunca se ha encontrado con un argumento, sino únicamente los que ven en la televisión, lo que lee en los periódicos, y son todos instrumentos al servicio de un sistema económico y social de explotación y dominación”[6]. Por lo que resulta importante desarrollar la crítica y propiciar espacios de discusión y debate con los jóvenes sobre las sociedades de consumo y el modo de vida capitalista, ya que son ellos el objetivo principal de esa política hegemónica.

[1] Fidel Castro Ruz: Clausura del Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, efectuado en el teatro de la CTC, el 30 de abril de 1971. Material digitalizado.

[2] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el
3 de febrero de 1999, material digitalizado. Pág.5.

[3] Abel Prieto Jiménez: Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural (Presentación), de Ernesto Limia Díaz. En: Apuntes en torno a la guerra cultural, Editorial Ocean Sur, Colombia, 2017.Pág.83

[4] Ver Documentos del 7mo Congreso del Partido aprobados por el III Pleno del Comité Central del PCC el 18 de mayo de 2017 y respaldados por la Asamblea Nacional del Poder Popular el 1 de junio de 2017. Tabloides I y II. Impreso en la UEB Gráfica Villa Clara. Empresa de Periódicos, 2017, Pág.11-12.

[5] Abel Prieto Jiménez. Palabras en la clausura del VII Congreso de la UNEAC. Palacio de las Convenciones, el 4 de abril de 2008. Tabloide Especial No.3, Editado por Juventud Rebelde, 2008.

[6] Fidel Castro Ruz. Tercer mundo, globalización y unipolaridad. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2000. Pág.223.

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