#Cuba Guiteras y un libro necesario para estos tiempos

Por Félix Bolaños

En la apasionante carrera política de Antonio Guiteras, según palabras de Pablo de la Torriente Brau, “hay páginas buenas para que un historiador sin miedo, diga la verdad y la angustia de un hombre honrado en la encrucijada de los dilemas terribles”. Esta exhortación a indagar y exponer acerca de la vida del destacado revolucionario ha fructificado en varios libros de autores reconocidos, como: Guiteras (1973), de José Antonio Tabares del Real; Antonio Guiteras. 100 años (2007), de la doctora Ana Cairo Ballester, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas; y Tony Guiteras. Un hombre guapo (2009), del escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II.

A los anteriores textos viene ahora a sumarse Antonio Guiteras. El héroe, de la autoría de Rolando Rodríguez García, publicado por la Editorial Capiro y presentado en el más reciente Sábado del Libro.

Pareciera que de Guiteras ya estaba todo dicho, manifestó René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, en las palabras que sirvieron de presentación del volumen: “Rolando viene, con este libro, a confirmar que en materia de Historia y Ciencias Sociales, ningún tema se agota, pues el acceso a nuevas fuentes, la multiplicidad de miradas, la contrastación de resultados y la contextualización de los acontecimientos, abren nuevos caminos y miradas a la investigación”.

Antonio Guiteras. El héroe, es un estudio biográfico que, al decir de González Barrios, retrata con lujo de detalles a uno de los revolucionarios cubanos más luminosos del siglo XX y su contexto histórico, al tiempo que expone las actuaciones de personajes de todas las tendencias políticas de los años 20 y 30 del pasado siglo en Cuba. Presenta desde los más dignos y consecuentes patriotas, hasta los más inescrupulosos y corruptos, entre ellos, el más oportunista, simulador, antidemocrático, sumiso proyanqui, y traidor de su tiempo: Fulgencio Batista y Zaldívar.

Concebido en siete capítulos, el libro se inicia con el nacimiento del héroe (Bala Cynwyd, Filadelfia, Estados Unidos, 22 de noviembre de 1906). Luego se adentra en la vida política de Guiteras y las luchas contra el machadato, su paso por Unión Nacionalista, y la fundación de Unión Revolucionaria. El signo central de su actividad era el antimperialismo, afirma Rolando Rodríguez. “Así lo había ido comprendiendo de sus lecturas y experiencia personal, a las que sumó otras como el estudio de Lenin, que lo llevaría al marxismo”.

En ese primer capítulo resulta atractivo todo lo referido al gobierno de los 127 días, que estuvo presidido por Grau San Martín y Guiteras sería llamado para asumir como secretario de Gobernación; la toma del poder por la pentarquía, el surgimiento a la vida política del sargento Batista y su traición, y el asalto al Hotel Nacional, donde se habían refugiado los oficiales derrotados el 4 de septiembre.

Las tribulaciones de Guiteras como secretario de Gobernación, de Guerra y Marina, son tratadas en los capítulos II y III. Las medidas fundamentales de aquella hora se le deben a él. Entre otras, de su inspiración salió la idea del establecimiento de un programa de la revolución, que llamó Socialismo de Estado. “Guiteras ‒amplía González Barrios‒ nos legó un ejemplo de resolución y dignidad cuando enfrentó a los procónsules yanquis Benjamín Summer Wells y Jeferson Caffery, intervino las compañías americanas que nos desangraban, ordenó disparar contra cualquier militar estadounidense que intentara ingresar en territorio libre desde la Base Naval de Guantánamo, o cuando expulsara de su oficina al embajador norteamericano”.

En los capítulos siguientes se narra al detalle todo el quehacer revolucionario de Guiteras y su lucha por la unidad. El autor dedica un significativo espacio a la creación de Joven Cuba, en cuyo programa se planteaba que la libertad de la nación debe encarnar la independencia integral de su economía y que el poder político debía ser fiel reflejo del poder económico. La línea política de Joven Cuba incluía también la socialización de los medios de producción; la nacionalización del litoral de la República, de las riquezas del subsuelo y de los servicios públicos; implementación de una reforma agraria y educacional; intervención de la industria básica; elevación del nivel de vida de los trabajadores; lucha contra el analfabetismo; divulgación de la cultura en las masas, y declaración de la igualdad civil, económica y política de la mujer, entre otros enunciados que lo convertían de hecho en un programa marxista y antiimperialista.

La tragedia de El Morrillo, lugar donde perdió la vida Guiteras junto al venezolano Carlos Aponte, se relata detalladamente en el capítulo VII y final. Asimismo, es tratado el plan de ajusticiamiento de Carmelo González, quien fue el traidor que le sopló a Batista el lugar por donde Guiteras intentaba salir de Cuba para dirigirse a México con la intención de preparar una expedición.

Otro mérito de esta obra, asegura González Barrios, es que muestra descarnadamente la esencia traidora, oportunista y corrupta de quien no fue, ni siquiera un día en su vida, revolucionario; de quien hoy tratan de presentar descerebrados seudohistoriadores, como un hombre de desarrollo y progreso, del más funesto personaje cubano del siglo XX: Fulgencio Batista. Es, por tanto, “un libro necesario para estos tiempos. Remueve el pensamiento y nos llama a la reflexión sobre ¿qué fuimos? y ¿qué somos?”.

Tomado de La Jiribilla

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