Terroristas atacarían #Venezuela en medio de la pandemia

Terroristas atacarían Venezuela en medio de la pandemia

En medio de la crisis sanitaria creada por el nuevo coronavirus, el gobierno venezolano denunció este miércoles una nueva intentona terrorista procedente de Colombia, con pruebas contundentes de la complicidad del presidente Iván Duque y la dirección de la Casa Blanca.

El presidente Nicolás Maduro fue el primero en alertar a la comunidad internacional sobre las pretensiones —las anteriores siempre fracasaron— de Estados Unidos (EE.UU.), que utiliza a Colombia como trampolín, de nuevos ataques este mes cuando la prioridad es salvar al pueblo venezolano de los estragos de la COVID-19, ya instalado en ese país.

Maduro responsabilizó al presidente Duque de utilizar la actual situación sanitaria para crear el caos mediante atentados contra los principales líderes de la Revolución Bolivariana, en contraste con la solidaridad llegada a Caracas desde China, Rusia, y Cuba, entre otros Estados.

Es conocido que el ultraderechista Duque ofrece su apoyo a elementos contrarrevolucionarios, incluido el autoproclamado mandatario Juan Guaidó, y que mantiene un acoso constante contra el proceso bolivariano ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien, por cierto, colocó la economía local por encima de su pueblo, a pesar del alto número de fallecidos y afectados por el coronavirus.

El mandatario venezolano, que criticó el silencio colombiano, recordó que en fecha reciente los dos mandatarios derechistas se reunieron en Washington para repasar la marcha del plan de asesinatos selectivos de altos funcionarios venezolanos, este mes.

Informaciones de la inteligencia venezolana impidieron la consumación del proyecto, pues se conoció que en Colombia se entrenan grupos terroristas para atacar a su vecino aprovechando la inusual situación dada la pandemia mundial del Covid-19.

“Tenemos conocimiento de focos terroristas que desde Colombia y EE.UU. quieren agredir a Venezuela”, precisó el jefe de gobierno.

Agregó que “continúan las conspiraciones. El lunes pasado fue capturado en la carretera de Barranquilla-Riohacha una persona de nombre Jorge Alberto Molinares Duque, quien se movilizaba en un vehículo y ahí transportaba un arsenal de armas, destinadas a los atentados y ataques a nuestro territorio”.

¿EN QUÉ CONSISTÍA EL PLAN DE LA ULTRADERECHA?

El nuevo plan desestabilizador contra Venezuela, desenmascarado por Maduro y su vicepresidente de Comunicaciones, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, aprovecharía la crisis sanitaria existente en el país, bajo los efectos de un férreo bloqueo económico, persecución de naves, y otros perversos planes para impedir la llegada de alimentos y medicina, la venta de petróleo, apoyada por una campaña mediática internacional contra la llamada dictadura de Maduro.

Es en ese contexto, donde lo más importante para el gobierno revolucionario es la protección de la ciudadanía ante la pandemia, que los tecnócratas de la Casa Blanca consideran como un momento ideal para un ataque en el cual asesinarían a los principales dirigentes revolucionarios, creando el caos político y social.

Venezuela no inventa. Varios acontecimientos demostraron que, de nuevo, la contrarrevolución opositora —tan insensible como Trump y Duque— pondría en ejecución en los próximos días los asesinatos selectivos, incluido el del presidente Maduro.

El propósito terrorista quedó demostrado cuando el pasado lunes fue incautada en territorio colombiano una camioneta con un arsenal de armas destinadas a tres grupos de mercenarios entrenados por militares estadounidenses, y que ya estaban en suelo venezolano.

En una explicación ampliada ante medios de prensa, el ministro Rodríguez detalló que el pasado día 23 funcionarios de tránsito de Colombia detuvieron el vehículo que transportaba un altísimo número de armas para ser ingresadas en el Estado venezolano de Zulia, por la frontera común de Paraguachón.

En el arsenal había 26 fusiles de asalto AR-15 con miras láser y silenciadores, 36 culetines para fusil, 28 visores nocturnos de dos ojos, nueve de uno, ocho silenciadores y equipos bélicos por un valor de medio millón de dólares.

Además del asesinato de Maduro, contra quien ya atentaron en un acto público con drones abortados por la seguridad venezolana, también serían atacados el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, y varios vicepresidentes y ministros.

Para analistas políticos, el silencio cómplice de Duque en los dos últimos años ha permitido el desarrollo de planes violentos contra el proceso socialista vecino, enfrascado en tratar de frenar el Covid-19, en medio de la tensa situación interna creada por las sanciones unilaterales de la Casa Blanca como parte de la guerra no declarada que mantiene contra Caracas.

En esta nueva intentona —según Rodríguez— de manera comprobada participó el general desertor ® Cliver Alcalá Cordones, quien está vinculado con el narcotráfico por mediación de su suegro y se encuentra en el exterior, desde donde ha tratado de convencer, sin lograrlo, a otros altos oficiales de traicionar a la Revolución Bolivariana.

De acuerdo con la información venezolana, “Alcalá recorre todo el norte de Colombia porque su suegro coordina un clan de narcotráfico en ese territorio”.

La operación subversiva estaba coordinada desde Colombia —según el ministro— por la exfiscal Luisa Ortega, su esposo Germán Ferrer y el diputado Hernán Alemán, mientras Alcalá Cordonés dirigiría la parte militar.

Rodríguez declaró que dos ciudadanos desertores fueron los informantes de esta nueva operación: José Alberto Molinares Duque, y Rubén Darío Fernández Figueras, alias Buho.

Molinares Duque confesó que una mujer llamada Yasid Álvarez le entregó las armas que debían ser trasladadas hasta Riohacha para entregárselas a otra persona e ingresarlos por el paso fronterizo de Paraguachón.

El otro desertor, también confesó —existe un video al respecto— que contactó con el exgeneral ®, quien le explicó el plan, y verificó que observó a varias personas que eran supuestos desertores de la FANB.

Buho afirmó que en los tres campamentos subversivos en territorio colombiano había “norteamericanos de empresas de mercenarios”, encargados del entrenamiento. Los estadounidenses usaban los seudónimos de agente Luke, agente Aroon y agente Jordan.

Estos tres campamentos eran coordinados por ex oficiales venezolanos, según los informantes. El primero estaría a cargo del militar Juvenal Sequea; el segundo por Félix Adonay Mata; y el tercero por Robert Colina Ibarra, alias “Pantera”.

Tras brindar la información, el gobierno venezolano emplazó a Duque para que se pronuncie sobre este nuevo proceso contrarrevolucionario, que pretendía generar una nueva ola de violencia y de muertes en ese país, tras advertirle que tienen infiltrados en la contrarrevolución y conocen las armas que se mueven y el dinero de que disponen.

Además, Rodríguez hizo un llamado al secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres “para que atienda esta situación y conmine a Colombia a que explique por qué permiten campamentos terroristas en su país para atentar contra Venezuela, el quinto exportador de petróleo a nivel mundial”.

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