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Heroínas del día a día
Las hijas de este verde caimán no le temen al marabú, a terrenos áridos y rocosos.

De su propio vestuario tomó trozos de tela la joven Candelaria Acosta, para confeccionar la bandera blanca, azul y roja que ondearía el 10 de octubre, como estandarte de valentía junto a los mambises lidereados por el bayamés Carlos Manuel de Céspedes.

La muchacha, hija del administrador del ingenio La Demajagua, cosió con sus manos la que conocemos hoy como Bandera de Céspedes, la que sostendría también una mujer, Candelaria Figueredo, aquel glorioso día de despertar de la nación cubana; y es que desde 1868, cuando se gestaba el estallido de la lucha independentista, muchas cubanas salieron a ocupar su lugar en los brazos de la Patria.

Más de siglo y medio después, con varias guerras de por medio, criminales enemigos, enfermedades mortales, en la manigua, la sierra y la ciudad, las mujeres de esta tierra antillana continúan haciendo Revolución sobre la marcha.

Seis décadas se cumplen desde que Vilma Espín fundase la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), una organización para agrupar voluntariamente a las mujeres mayores de 14 años y comenzar la defensa de sus derechos en la sociedad. Hoy suman más de cuatro millones de federadas a las que les sobra coraje para superar los escollos del camino.

Las hijas de este verde caimán no le temen al marabú, a terrenos áridos y rocosos. Han hecho de las alturas, el acero, el overol, las botas y el casco sus aliados en las faenas laborales. Los prejuicios que tradicionalmente han signado a la incorporación de mujeres a distintas profesiones no han conseguido limitarlas.

Pilotos y capitanas de aviación, taxistas, zapateras, mecánicas, agricultoras, patrulleras, mineras, ingenieras son algunas de esas tareas que numerosas cubanas han hecho parte de su día a día. Ese es un logro de la FMC, el gobierno cubano y, sin dudas, de la lucha de ellas también.

Para lograr dichas metas, el país garantiza el derecho de solicitar la licencia retribuida por maternidad; círculos infantiles para sus hijos e hijas; protección en caso de invalidez total, temporal o permanente; el derecho a la jubilación; el desarrollo de programas dedicados a su salud sexual y reproductiva, y el programa materno infantil, para las mujeres vinculadas a las empresas estatales, a las cooperativas no agropecuarias y al cuentapropismo.

Precisamente, las normativas dictadas por el gobierno con el objetivo de ampliar las formas del trabajo por cuenta propia han favorecido que las mujeres apuesten por esta opción laboral y de vida, como una oportunidad para desarrollar sus capacidades creativas a la vez que elevan sus ingresos y aportan a la comunidad y a Cuba, de manera general.

Según estudios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para finales de 2019 las mujeres cubanas representaban el 33 % de las personas empleadas en el sector no estatal. Se registran como las labores más comunes: agente de telecomunicaciones, trabajadora de servicios domésticos, de belleza, de gastronomía en cafeterías y en la producción y venta de artículos varios.

Otro de los desafíos enfrentados con audacia por las heroínas del día a día es la actual lucha contra el azote de la COVID-19. Batalla en la cual, según Teresa Amarelle Boué, miembro del Buró Político del PCC y secretaria general de la FMC, las cubanas se han puesto a disposición de salvar vidas y cumplir múltiples tareas necesarias, dentro y fuera de nuestro territorio. Ejemplo de ello es que el 61 % del personal médico que integra las brigadas Henry Reeve que prestan ayuda solidaria en más de cuarenta naciones, está compuesto por mujeres.

No obstante, a la organización cubana, al gobierno del país y a mujeres y hombres, le quedan varios obstáculos por superar todavía si de eliminar brechas de género hablamos. Así es reconocido en el Informe general de Cuba presentado en el contexto del 20 aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y la aprobación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing del 2015 donde se reconoce la necesidad de garantizar el tratamiento efectivo en el enfrentamiento a las diferentes manifestaciones de violencia de género e intrafamiliar, así como eliminar en el ámbito público y privado los patrones sexistas y discriminatorios heredados, incluyendo la presencia de diferentes manifestaciones de violencia.

Además, en la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (2016), las féminas identificaron determinados problemas que las afectan y urge resolver en Cuba: bajos ingresos económicos, la escasez de viviendas, el transporte, la sobrecarga doméstica y las dificultades para conseguir alimentos.

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