#Cuba Lo que somos y lo que quieren que seamos

Qué les pasa a los pueblos cuando se tergiversa su historia? ¿En qué pretenden convertirnos al reescribir nuestro pasado, nuestras luchas?

En esta ocasión el Agente Daniel de la Seguridad del Estado cubano, Raúl Capote Fernández, nos habla de la maquinaria imperialista que “nos deja sin alma” en su empeño por anular nuestro pasado.

Aquí el link de su plática y algunas de sus ideas más importantes.

 

La historia de cabeza. Por Raúl Capote Fernández

https://www.facebook.com/raulantoniocapote/videos/2104083799735658/

Diarios como el ABC, han realizado escritos, prácticamente ensayos que reescriben la historia de Cuba, y que han sido compartidos tanto por diversos medios de prensa, como por compatriotas que viven en distintas partes del mundo, quienes simpatizan con la causa de disminuir lo más posible el valor de la historia nacional.

Uno de los blancos esenciales ha sido la historia de la guerra de independencia.

Un escrito publicado recientemente en el Diario ABC, habla de las cargas al machete en las Guerras de Independencia a las que minimiza como un mito, y de la composición del ejercito mambí. Los especialistas en el desmontaje de la historia “cuentan” que la Guerra de Independencia no había más queen algunos ataques a las partidas españolas en lugares aislados por parte de un grupo de negros harapientos que vivían en la manigua, casi desarmados. Para estos “historiadores”, las luchas de los hermanos Maceo, de Máximo Gómez, Ignacio Agramonte, y los grandes combates de las tres Guerras independentistas sólo fue propaganda de los revolucionarios cubanos para inflar la historia de Cuba.

Efectivamente y debido a la escases de armas (no hay que olvidar que además de luchar contra España, Cuba luchaba contra los estadounidenses), el arma principal del Ejército mambí fue el machete.

Cuando los estadounidenses intervienen en Cuba, en la Guerra del 95, supuestamente para ayudar a los cubanos a lograr su independencia, el Ejército español era dueño únicamente de los grandes pueblos. El campo cubano, las carreteras, y todo espacio que no correspondía a las grandes ciudades pertenecía al Ejército mambí.

Estos “historiadores” no sólo se empeñan en reescribir la historia de Cuba, sino toda la historia para presentar en este mundo postmoderno del llamado “neoliberalismo triunfante”una nueva división en la cual no existen las clases sociales, desaparece la clase trabajadora, y convierte a la sociedad en ganadores y perdedores. Los pobres son pobresporque quieren, porque no tienen la capacidad, y los ricos son ricos debido a su inteligencia como seres especiales.

La esencia de los problemas de la humanidad es el capitalismo, es ese sistema el que no funciona.

Basta mirar la situación en la que enfrenta Estados Unidos la pandemia. A la potencia capitalista más poderosa de la historia no le interesa la cantidad de muertos, porque son los pobres que no tienen acceso a los servicios de saludlos que están falleciendo. Son las minorías las que están falleciendo.

Ese es el capitalismo real, el que es incapaz de enfrentar la pandemia en Brasil, el que pone por encima la producción de riqueza que engrosa los bolsillos de los millonarios.

En el socialismo la producción de la riqueza va a parar a beneficio del pueblo.

Por eso es que socialismo y fascismo son antagónicos. El fascismo es el hijo mayor del capitalismo. Es el recurso que utiliza el capitalismo cuando ve en peligro su poder.

El capitalismo no garantiza la libertad de expresión, ni defiende los derechos humanos, ni ningún derecho. El Estado capitalista ha utilizado sus mecanismos para mantenerse en el poder, y cuando siente amenazado sus intereses reprime y asesina.

Al capitalismo le hace falta que la gente se olvide que existen las clases sociales, que se olvide de la lucha de los trabajadores. Le hace falta que desaparezcan los sindicatos, los Partidos obreros, los movimientos de izquierda, que muera el movimiento socialista y comunista internacional.

Todo el que defiende el capitalismo neoliberal está defendiendo los intereses del 1% de la población.

Es el mundo al revés, el mundo de cabeza que el capitalismo nos ha regalado, fruto de su labor y de su trabajo.

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