El último día de vida de Salvador Allende

https://www.cubahora.cu/uploads/imagen/2020/09/10/salvador-allende-resumen-lat.jpgEste 11 de septiembre se cumplen 47 años del golpe de Estado militar al presidente constitucional de Chile, Salvador Allende. El traidor fue el general Augusto Pinochet, quien cumpliendo órdenes de Estados Unidos lideró un levantamiento militar contra el gobierno socialista impulsado por el gobierno de la Unidad Popular, ganador de las elecciones en 1970. Aquel fue un día en el que el pueblo chileno, sin armas para defenderse, resultó masacrado, herido, golpeado. Allende decidió suicidarse antes de dejarse apresar por las hordas asesinas de Pinochet, cuyas políticas todavía se mantienen en distintos ámbitos de la vida política, económica y social de Chile.

Aquel golpe de Estado fue la madre de todos los que, desde la Casa Blanca, han sido dirigidos, siguiendo el mismo esquema hasta hoy, con otros actores y medios, contra los gobiernos progresistas y socialistas. Persecución política, económica y judicial, sostenida por una media hegemónica generadora de matrices falsas de opinión, son puntales de los nuevos golpes.

Las enseñanzas que dejó aquel aciago 11 de septiembre se mantienen vigentes, pues la derecha internacional trabaja con similar orientación, ahora para evitar el retorno del progresismo a América Latina y El Caribe. Ejemplo de ello es la inhabilitación política de tres grandes líderes progresistas: Luiz Inacio Lula da Silva, Rafael Correa y Evo Morales, pilares de la nueva etapa progresista de la región. Igual que destruyeron el proyecto socialista de Allende, intentan impedir el regreso al poder de quienes fomentaron como orientación la integración latinoamericana.

Es este un día de reflexión. En exclusiva, Cubahora les presenta, como homenaje a Allende y a quienes le acompañaron en su heroica lucha contra la oligarquía local y regional, dos fragmentos del libro Chile 1970-1973: la odisea de América Latina, escrito por las periodistas cubanas Nancy Núñez y Lídice Valenzuela, en el que se narran fragmentos de lo sucedido durante las últimas horas de vida de aquel médico soñador y valiente, quizás ingenuo, quizás confundido por la división de las fuerzas revolucionarias. Él impidió, con sus palabras, el levantamiento popular que le exigía su pueblo en las calles. Día este de experiencias vigentes en Chile, donde imperan las leyes de Pinochet, gobierna la derecha, y la población muere de hambre y necesidades, sin poder enfrentar la tragedia de la COVID-19 por carencia de un sistema estatal de salud.

EL ÚLTIMO DÍA DE VIDA DE SALVADOR ALLENDE

Una llamada despertó al presidente ese martes a las 06:15 (hora local) en su residencia personal de la calle Tomás Moro. “¿Qué pasa?”, preguntó el mandatario. Le informan que la Marina se ha sublevado. Una hora después enfundado en un traje negro y recién bañado, sube al auto y ordena al chofer dirigirse al Palacio de la Moneda, donde radicaba el gobierno.

Durante el trayecto recibe la información de que el Ejército respalda a su Gobierno. A las 08:03 (hora local) hace la que será su última aparición pública en un balcón presidencial.

Cuarenta minutos después de ese horario las fuerzas armadas declaraban por radio “que el señor presidente de la República, debe proceder a la inmediata entrega de su alto cargo a las fuerzas armadas”. Tan sólo ocho minutos más tarde, la respuesta a la solicitud llegaba por el mismo canal de comunicación: “Se insta a renunciar al presidente de la República”.

“No lo haré”, fue la corta respuesta.

Entonces le habla a la historia en una transmisión radial: “Siempre estaré con ustedes, tengo fe, superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pasa el hombre libre para construir una sociedad mejor”.

”Estas fueron mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará las felonías, la cobardía y la traición”.

En las inmediaciones del Palacio, los tanques se aglutinan. Las botas negras de los soldados empiezan a rodear las calles. El miedo y la tensión invaden la atmósfera. Y entonces se escucha el canto de las ametralladoras. El aliento a muerte comienza a llegar.

Minutos después del mediodía, el viento se rompía por el sonido de dos aviones. El piso retumbó, el bombardeo aéreo había llegado. El polvo se levantaba, los muros caían, los vidrios de las ventanas explotaban. Cinco veces se había atacado el recinto.

El fuego se hacía presente en las ruinas de la sede del poder. Los militares entran al primer piso del inmueble, buscaban a las 26 personas que se encontraban ahí. Todo había terminado. Una voz anunció: “¡Presidente!, ¡el primer piso está tomado por los militares! ¡Dicen que deben bajar y rendirse!”. Él contesta: “¡Bajen todos! ¡Dejen las armas y bajen! .Yo lo haré al último”.

Como lo prometió, bajó. Pero cubierto por una manta y en una camilla militar custodiada por soldados. Había muerto en el lugar donde residía el poder presidencial. Se suicidó antes de caer en las garras del enemigo. Murió el presidente y nació una de las leyendas políticas del siglo XX.

ÚLTIMAS PALABRAS DE ALLENDE A SU PUEBLO

El 11 de septiembre de 1973, en medio de la asonada golpista, el presidente Salvador Allende se dirigió al pueblo chileno en distintos momentos. Lo hizo a través de Radio Corporación y Radio Magallanes. Otras plantas habían sido bombardeadas por los fascistas. Estas son sus últimas palabras públicas.

7:55 A.M. RADIO CORPORACIÓN

“Habla el presidente de la República desde el Palacio de La Moneda. Informaciones confirmadas señalan que un sector de la marinería habría aislado Valparaíso y que la ciudad estaría ocupada, lo que significa un levantamiento contra el gobierno, del gobierno legítimamente constituido, del gobierno que está amparado por la ley y la voluntad del ciudadano.

”En estas circunstancias, llamo a todos los trabajadores. Que ocupen sus puestos de trabajo, que concurran a sus fábricas, que mantengan la calma y serenidad. Hasta este momento en Santiago no se ha producido ningún movimiento extraordinario de tropas y, según me ha informado el jefe de la Guarnición, Santiago estaría acuartelado y normal.

”En todo caso yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno, y me quedaré aquí defendiendo al gobierno que represento por voluntad del pueblo.

”Lo que deseo, esencialmente, es que los trabajadores estén atentos, vigilantes y que eviten provocaciones. Como primera etapa tenemos que ver la respuesta, que espero sea positiva, de los soldados de la patria, que han jurado defender el régimen establecido que es la expresión de la voluntad ciudadana, y que cumplirán con la doctrina que prestigió a Chile y le prestigia el profesionalismo de las Fuerzas Armadas. En estas circunstancias, tengo la certeza de que los soldados sabrán cumplir con su obligación. De todas maneras, el pueblo y los trabajadores, fundamentalmente, deben estar movilizados activamente, pero en sus sitios de trabajo, escuchando el llamado que pueda hacerle y las instrucciones que les dé el compañero presidente de la República”.

8:15 A.M.

“Trabajadores de Chile:

”Les habla el presidente de la República. Las noticias que tenemos hasta estos instantes nos revelan la existencia de una insurrección de la Marina en la provincia de Valparaíso. He ordenado que las tropas del ejército se dirijan a Valparaíso para sofocar este intento golpista. Deben esperar las instrucciones que emanan de la Presidencia. Tengan la seguridad de que el presidente permanecerá en el Palacio de La Moneda defendiendo el gobierno de los trabajadores. Tengan la certeza que haré respetar la voluntad del pueblo que me entregara el mando de la nación hasta el 4 de noviembre de 1976.

”Deben permanecer atentos en sus sitios de trabajo a la espera de mis informaciones. Las fuerzas leales respetando el juramento hecho a las autoridades, junto a los trabajadores organizados, aplastarán el golpe fascista que amenaza a la patria”.

8:45 A.M.

“Compañeros que me escuchan:

”La situación es crítica, hacemos frente a un golpe de Estado en que participan la mayoría de las Fuerzas Armadas.

”En esta hora aciaga quiero recordarles algunas de mis palabras dichas el año 1971, se las digo con calma, con absoluta tranquilidad, yo no tengo pasta de apóstol ni de Mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer la voluntad mayoritaria de Chile; sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Solo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo. Si me asesinan, el pueblo seguirá su ruta, seguirá el camino con la diferencia quizás que las cosas serán mucho más duras, mucho más violentas, porque será una lección objetiva muy clara para las masas de que esta gente no se detiene ante nada.

”Yo tenía contabilizada esta posibilidad, no la ofrezco ni la facilito.

”El proceso social no va a desaparecer porque desaparece un dirigente. Podrá demorarse, podrá prolongarse, pero a la postre no podrá detenerse.

”Compañeros, permanezcan atentos a las informaciones en sus sitios de trabajo, que el compañero presidente no abandonará a su pueblo ni su sitio de trabajo. Permaneceré aquí en La Moneda inclusive a costa de mi propia vida”.

9:03 A.M. RADIO MAGALLANES

“En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con nuestro ejemplo, que en este país hay hombres que saben cumplir con la obligación que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por mandato consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo entregado por su pueblo en elecciones libres y democráticas.

”En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria, los llamo a ustedes para decirles que tengan fe. La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Esta es una etapa que será superada. Este es un momento duro y difícil: es posible que nos aplasten. Pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

”Pagaré con mi vida la defensa de los principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra. Rota la doctrina de las Fuerzas Armadas.

”El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni debe dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor”.

9:10 A.M.

“Seguramente, esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción y serán ellas el castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero que solo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, también se ha autodenominado director general de Carabineros. Ante estos hechos solo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar!

”Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

”Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que solo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra de que aceptaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

”Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista le da a unos pocos.

”Me dirijo a la juventud, aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las líneas férreas, destruyendo los oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de pro… (inaudible).

”Estaban comprometidos. La historia los juzgará”.

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