Trump o Biden: qué nos espera a los cubanos

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El gobierno de Donald Trump acaba de anunciar nuevas medidas contra Cuba. Consisten en más restricciones para las visitas de los norteamericanos a la Isla, así como en nuevas prohibiciones para la participación en eventos científicos, culturales y deportivos, que se lleven a cabo en el país. Es llover sobre lo mojado, lo hizo para satisfacer a la extrema derecha cubanoamericana de cara a las próximas elecciones y tienen escaso valor práctico, toda vez que, debido a la pandemia y la política precedente, el intercambio entre los dos países es prácticamente inexistente. No obstante, nos ilustra el escenario más probable de las relaciones bilaterales, de ganar Trump las próximas elecciones en Estados Unidos.

Algunos opinan que sin las presiones electorales para otra reelección —lo que no puede darse por sentado, ya que Trump ha manifestado el interés de extender su presencia en la presidencia más allá de dos períodos—, la política hacia Cuba podría cambiar radicalmente y moverse en el sentido que muchos esperaban, antes de que se produjera su alianza con la extrema derecha cubanoamericana. Sin embargo, aunque es cierto que de Donald Trump puede esperarse cualquier cosa, tal eventualidad es poco probable, ya que la victoria del presidente significaría un triunfo en toda la línea del conservadurismo más radical de Estados Unidos y sería muy improbable que pudiera desconocer estos compromisos.

Es de esperar, entonces, que la política hacia Cuba continuaría en manos de la derecha cubanoamericana, la que durante este gobierno ha aumentado su influencia dentro del partido republicano. Resulta imposible calcular hasta dónde podría avanzar la escalada de tensiones bajo el estímulo de estas fuerzas, pero es posible afirmar que sería en el sentido más negativo posible, quizás la prohibición absoluta de los viajes en ambas direcciones, así como disminuir al máximo las remesas que se envían a la Isla. En un sentido más amplio, peligra la existencia de las embajadas y el mantenimiento de los acuerdos migratorios, en un contexto signado por la intensificación del bloqueo económico y las acciones subversivas contra el país.

Dentro de este escenario, a favor de la derecha, puede funcionar la experiencia de la escasa reacción pública que ha tenido la comunidad cubanoamericana frente a las enormes restricciones que el gobierno republicano ha impuesto a la migración y los contactos con sus familiares en Cuba, máxime si el voto cubanoamericano se comporta de manera favorable para Donald Trump, como predicen algunos.

Los demócratas tampoco han establecido una sólida confrontación a la política de Trump contra Cuba y lo mismo pudiera ocurrir si pierden las elecciones presidenciales, ya que, incluso aunque logren avanzar sus posiciones en el Congreso, el reto de los republicanos al estatus quo tendrá tales proporciones y el debate político estará tan viciado de conflictos, que difícilmente el tema de Cuba estaría entre sus prioridades.

Determinado por la polarización política existente, donde las posiciones de cada bando se ubican en las antípodas, todo sería diferente si los demócratas ganan los comicios. Tanto en la plataforma del partido, como en las declaraciones del candidato Joe Biden, se plantea el rechazo a la política de Donald Trump y la restauración inmediata de las bases de la política llevada a cabo por Barack Obama, considerada uno de los principales legados de su política exterior y una estrategia doméstica, que les funcionó positivamente en las elecciones de 2008 y 2012.

Es casi seguro que se incentiven los negocios, los viajes, los intercambios y el envío de remesas, con vista a fortalecer el sector privado en Cuba, en correspondencia con la estrategia del “poder inteligente”, que los demócratas han diseñado para el país. En el caso de los acuerdos migratorios, no sería descartable que un gobierno demócrata planteara una revisión de los mismos, especialmente con vista a eliminar o disminuir el mínimo de 20 000 migrantes anuales, lo que también pudiera ser de interés para Cuba, enfrentada al drenaje desmedido de los sectores más productivos de la nación.

Cualquiera sea el resultado de las elecciones, es de esperar iniciativas en el Congreso para eliminar la ley de ajuste cubano, considerada un privilegio injustificado para los demócratas y un estorbo para muchos políticos republicanos, así como más rigor con la deportación de inmigrantes indocumentados cubanos, lo que podría formar parte de reformas migratorias más generales, si los demócratas alcanzan la mayoría en ambas cámaras.

Aunque Biden no se ha expresado diáfanamente contra la existencia del bloqueo, como hizo Obama al final de su mandato, el impacto más importante de un triunfo demócrata para la política hacia Cuba sería abrir el camino en el Congreso para la eliminación de la ley Helms-Burton, repudiada incluso por algunos sectores republicanos, interesados en el mercado cubano. Sería, por demás, una exigencia de los grupos empresariales interesados en invertir o comerciar con Cuba, los que reclamarían mayores garantías para sus negocios, de cara al futuro.

Vale decir que ninguno de estos pronósticos escapa a variables como la situación interna de Estados Unidos, amenazada con conflictos legales y disturbios sociales, cualquiera sea el resultado electoral; el escenario internacional, en especial el caso de Venezuela y sus repercusiones para la política hacia Cuba, así como la propia realidad cubana, enfrentada a enormes retos de cara al futuro.

El resultado de las próximas elecciones podría ser determinante para el equilibrio de fuerzas en la comunidad cubanoamericana y sus tendencias respecto a Cuba. Si ganan los republicanos, la extrema derecha verá fortalecida su condición de fuerza política dominante en el enclave cubanoamericano. Pero si ocurre un triunfo demócrata, no es descartable que crezcan con mucho vigor otras corrientes moderadas y de izquierda, especialmente en lo referido al tema cubano.

Hasta ahora, no existen estudios fiables para predecir el voto de los cubanoamericanos en las próximas elecciones. Se calcula que Trump obtuvo un 54 por ciento de respaldo en 2016 y algunos pronostican que pudiera alcanzar más del 60 por ciento en los próximos comicios, pero ninguna de estas investigaciones fue realizada con posterioridad al impacto de la pandemia, lo que limita la credibilidad de los pronósticos. La tendencia objetiva ha sido una disminución cercana al 30 por ciento del voto republicano en lo que va de siglo y, con cifras mayores o menores, todo indica que esta tendencia se mantendrá inalterada en el futuro inmediato, lo que actúa a favor de los demócratas.

Cualquiera sea el resultado de las elecciones en Estados Unidos, todo indica que la política cubana está abocada a profundas reformas a las normas migratorias y las relaciones con la emigración, lo que se vería facilitado por una victoria demócrata. Esto es lo nos espera a los cubanos de aquí y de allá, según sea el resultado de las próximas elecciones en Estados Unidos.

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