Impossible #Cuba… ¿el regreso de un cadáver?

Cierto “líder” de una de las revoluciones de «colores» agregó de su cosecha algunas otras “recomendaciones” a la profusa lista del Manual de Gene Sharp: atraer hacia las protestas y manifestaciones a cualquier persona, sin escrúpulos por su ideología u opciones políticas. Sólo era necesario, según sus palabras «que exigieran o protestaran por cualquier cosa, por algo». A eso le llamaba la virtud de la «diversidad», o, con el término igualmente totémico, el “pluralismo”. Un pluralismo que no hace pucheros a la promiscuidad, si de arremeter contra gobiernos o proyectos incómodos a USA y sus patrocinadores se trata.

Fue la estrategia que durante el período Obama asumió aquel evento mediático conocido como Cuba Posible, desinflado con el fin de aquel mandato. El vice de entonces, Biden, ahora es el presidente USA de turno, y era muy presumible y ansiosamente esperado por los ex miembros, seguidores o simpatizantes de aquel “laboratorio de ideas”, que de alguna manera, y en el momento oportuno, una nueva administración del capital imperialista retomara el apoyo a la estrategia Obama contra Cuba.

Cuba Posible se proyectó como no confrontacional, se desmarcó del mercenarismo más pedestre, y con el objetivo de «acompañar» a Cuba como oposición “leal” en un esperado «tránsito de régimen», – léase, destrucción del proyecto socialista cubano- trabajó en el objetivo de abrir una brecha al capitalismo mediante presiones sobre el contenido del entonces anteproyecto de Constitución, la exigencia del pluripartidismo y las propuestas de medidas económicas que debilitaran la propiedad socialista, con un énfasis evidentemente unilateral en la propiedad privada, a la vez que apenas se referían al conjunto de las formas de propiedad que Cuba se proponía impulsar.

Los que no permanecieron ajenos a  la ruta aparentemente distinta que seguían entonces Cuba Posible y la autotitulada La Joven Cuba, intuimos que aquella estrategia renacería luego del período Trump. Y que su heredero natural sería… La Vieja Cuba. Las presuntas paralelas se cortarían, en cualquier momento, y no en el infinito sino…cuando asumiera una administración propicia. Y llegó Biden.

La que muchos ya prefieren llamar La Vieja Cuba -y no sólo este comentarista, sino cada vez más personas, entre ellos, por cierto, cada vez más jóvenes- – fue dejando tras sí su falsa estela inicial de “jóvenes” y «revolucionarios», en cada paso que su principal editor censuraba a los suyos, se involucraba en ágapes, congresos y convites, -de lo cual ha quedado también testimonio gráfico-, acompañado y premiado por una “diversidad” sólo homogénea en su animadversión contra la Revolución Cubana.

Y despojándose de sus símbolos y disfraces  hasta la metamorfosis actual en un presunto sitio de análisis político.

Los lectores de La Pupila Insomne recordarán que el editor principal de La Vieja Cuba, Harold Cárdenas Lema, censuraba el contenido de cualquier texto que intentara llamar a Cuba Posible por su verdadero nombre, o ayudara a revelar o siquiera cuestionar críticamente los aceptados vínculos de aquella entidad con los proyectos de ese financista de las revoluciones de colores que tiene por nombre George Soros.  (Al respecto, dejamos al final algunos enlaces para los interesados.)

Visto el curso posterior de aquel aspirante a comunista que se dolería de no ser aceptado en el PCC, y, luego de recibir la consabida beca estadounidense se propusiera, sin solución de continuidad, activista Pro-Biden durante las elecciones norteñas pasadas, resultaba altamente probable que la estrategia cuba-posibilista reflotara, rediseñada en las nuevas circunstancias bajo el cuño remozado de la Vieja Cuba. Es lo que ahora, por fin, ha sucedido.

Pero, naturalmente, rectificando los errores tácticos de entonces, maquillada y a buen recaudo las vías de su dependencia, a la espera de que Biden perfile su estrategia hacia la isla, – hasta el momento camuflada bajo el falso pretexto que algunos difunden, de la no prioridad de Cuba en su política-. Y ahora, reconvertida en plataforma de análisis, La Vieja Cuba acaba de dar a conocer su Consejo Asesor.

Como lo hizo Cuba Posible, atrae a su órbita una curiosa y “plural” “diversidad”. De aquella plataforma se alejaron – ¿a tiempo? – figuras que nunca aclararon los motivos. Esta iniciativa de hoy, – ¿a la espera?, ¿o ya barruntan, o conocen, cómo vendrá Biden con respecto a Cuba?- es más de lo mismo, enriquecido y adaptado, por supuesto, a los vientos que soplan.

Entre los requisitos que cumplieran los  “intelectuales y artistas” que conformarían el flamante Consejo Asesor estarían la “sapiencia, experiencia profesional, compromiso con la soberanía y el interés nacional”, todas virtudes lo suficientemente genéricas y difusas para que en el ajiaco encontrara lugar lo mismo un personaje de clara trayectoria opuesta a la Revolución Cubana, el francamente derechista Rafael Rojas, algún militante comunista renegado, – o por hacer pública su salida del closet-,un anticomunista, también confeso sionista, como Arturo López-Levy. Y, por supuesto, para medrar en el prestigio ajeno,  incluyen también a un artista de obra valiosa en la cinematografía nacional. ¿Curioso?

¿Compromiso con la soberanía? Ancha vestidura, como la oposición al bloqueo, donde se acomoda un López-Levy invitando a Cuba a concesiones y “moderación” en los principios de su política exterior, rendido ante la fatal asimetría entre el coloso agresivo y la isla rebelde.

La Reencarnación.

¿Qué influencia ejercerán algunos asesores sobre La Vieja Cuba?

Arturo López-Levy.

El editorial de la entidad declara que es independiente y no aceptará influencias  de “personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos”.

Después de un último período en que los textos publicados en LVC se han teñido mucho más de libelo, propaganda y proselitismo antigubernamental, que de análisis, el Consejo Asesor viene  a significar de un intento de aparentar diversidad y respetabilidad académicas.

Enfatiza el editorial que el análisis político no se dejará influir sino por su Consejo Asesor: “Solo el Consejo Asesor tendrá esa atribución”. En buen romance: sólo dependiente, “de la influencia” de un Consejo Asesor, que, a no dudarlo,  está formado por personas que tienen, además, una concepción ideológica…

Resulta un arduo ejercicio imaginar cómo un asesor pueda ejercer su tarea sin respetar su propia ideología, cosmovisión, opciones políticas, etc. No hay ejercicio del pensamiento que pueda hacerlo. Pero así nos quieren hacer creer.

Por supuesto, eso es sólo imaginable para todo aquel que, por ejemplo, pretende separar la política, la economía, o las ciencias sociales, de la ideología. Que de esos tenemos también. Apuntemos solo ahora que, en efecto, entre los asesores se encuentra algún que otro ejemplo de esa falsa e imposible escisión.

En todo caso, conviene conocer lo más posible cuál es, hablando genéricamente, la trayectoria, la ideología, y las propuestas políticas que le hacen a Cuba  algunos de los miembros del Consejo Asesor.

Repasando algunos textos de una polémica suscitada hace algunos años, nos podríamos aproximar a cuál sería la influencia asesora sobre la gestión política de ese sitio. No pretendo agregar nada nuevo. Sólo glosar algunos puntos de aquella polémica, comentarios al margen, porque revelan lo que aquí interesa. Cómo piensa y qué propone uno de ellos. Se trata de Arturo López-Levy. (ALL)

En aquel cruce de ideas que evoco, con el ensayista y filósofo Enrique Ubieta, ALL expone una tesis recurrente, con la que pretende influir en el debate y los destinos de Cuba.

En su artículo, La moderación probada del espíritu de Cuba, expone su tesis. Socialdemócrata confeso, opina que era “coherente para un socialdemócrata comprometido con la independencia cubana reconocer la validez del proyecto unipartidista de la nación cubana en tanto mecanismo óptimo de resistencia, mientras se le cuestiona  como paradigma  una vez que la política de embargo/bloqueo sea reemplazada por una dinámica basada en persuasiones”. (Subrayado nuestro).

En apretada síntesis, digamos que aboga “a favor de estándares internacionales de derechos humanos”, (a los que Cuba debería atenerse), pero “una vez que la política de cambio de régimen  por coacción se derogue”.

El estilo de ALL abunda en esos circunloquios y curiosos rodeos, pero como veremos más adelante, en ocasiones escribe con menos prudencia. ¿Cómo debe moverse Cuba en esa “dinámica basada en persuasiones”  según ALL?

Pues en declaración reciente, ALL expone sin cortapisas de lo que  realmente quiere “persuadir” a Cuba: que abandone, sin más, su causa revolucionaria. Que es la “persuasión” que ejerce el Norte, fue el objetivo de Cuba Posible con su política de cambio de régimen, y sus continuadores actuales en la Isla, como La Vieja Cuba. Veamos sus recientes palabras:

“Por supuesto, la normalización es un tango para dos. Si el gobierno cubano quiere restablecer relaciones duraderas de manera efectiva con Estados Unidos, debe comportarse como un país, no como una causa revolucionaria. Es de interés nacional de Cuba reducir tanto como sea posible la relevancia de los radicales de derecha cubanos en el estado de transición de Florida. Esto será posible reduciendo las bases de sus quejas y abriendo oportunidades económicas para la diáspora cubana. Una economía mixta con estado de derecho y una política cubana de derechos humanos más comprometida es de interés para la sociedad cubana, independientemente de lo que haga o diga Estados Unidos. ” (*)

La coda típica de la sonata de ALL son las concesiones que desmonten la causa revolucionaria para merecer el perdón imperial y apaciguar a los “radicales de derecha” de la “diáspora cubana”. No le será nada difícil ejercer su asesoría, que además no data de ahora. Es pareja mediática de Harold Cárdenas Lema, el sostenedor de La Vieja Cuba, desde el Norte.

Lo que suceda si las élites estadunidenses abandonasen  su aspiración de retrotraer a Cuba a su condición de un capitalismo neocolonial, y derogaran las leyes del bloqueo, – que  ALL llama “embargo”-,  nadie lo puede adivinar. Se podrán hacer ejercicios especulativos, o cálculos de probabilidad. Y esa especulación tiene un nombre en ALL: el “Carril 2” en la Ley Torricelli de 1992, es decir, la intención destruir la revolución desde adentro.

¿Cómo lo enuncia en el texto citado? Por supuesto, con las cautelosas palabras de siempre. Como analista del tanque pensante New America Foundation, (hoy New America),  por lo menos en aquel lejano 2011, también “persuade”, aconseja e instruye a los enemigos de Cuba, para que los enemigos de Cuba logren lo que desean, pero mediante otros métodos. Neoplattismo postmoderno:

“Involucrar a Cuba no es un favor para el Partido Comunista de Cuba. Al abrir el comercio y los viajes a la isla y abrir las puertas estadounidenses a tantos cubanos como sea posible, Estados Unidos influirá en la forma en que el pueblo cubano ve su sociedad y su lugar en el mundo. Desarrollar lazos comerciales entre los dos países, permitir que los cubanos visiten, trabajar y estudiar en Estados Unidos, y aliviar las restricciones de visas como lo hizo la administración Obama, aumentará los flujos de información entre Cuba y el mundo exterior.”

Y abunda sobre sobre los efectos de cornucopia que correrían sobre los rieles, ahora, en el 2021. Netamente obamistas:

“Los intereses de Estados Unidos en Cuba están impulsando una transición gradual, pacífica y bien ordenada a una economía de mercado y, finalmente, a una democracia pluralista. Dejando a un lado la ideología, ese resultado también es óptimo para la mayoría de los cubanos. Si hay una mercantilización de la economía cubana, más apertura y contactos entre el pueblo cubano y sus diásporas, y estrechos vínculos con Estados Unidos, lo más probable es que suceda. No de la noche a la mañana, pero sucederá más rápido y con mejores resultados que 60 años de sanciones y asedio.”

No obstante, en el artículo La moderación probada…, del 2017,  la hipótesis de ALL es que “un orden mundial donde Estados Unidos trate de persuadir a Cuba de retornar a un  capitalismo que no le convenga, le ofrece a Cuba  la posibilidad de no ser persuadida  y diseñar su propia respuesta”.

En fin, una de dos: ¿Cuba será llevada por el Carril 2 hacia el sistema a que aspiran ALL y los EEUU, es decir, “a una economía de mercado y, finalmente, a una democracia pluralista” aunque no sea de la noche a la mañana, lo cual sería, además, el resultado óptimo para la mayoría de los cubanos?, ¿o Cuba podrá diseñar su propia respuesta?. ALL tiende sus trampas, pero el tiempo las desmonta. Dice lo que conviene en cada ocasión en sus finas manipulaciones.

Y es que la evidencia histórica pasada y reciente le demuestra inobjetablemente a esa mayoría de cubanos que los EEUU sólo “persuade” con la zanahoria cuando no tiene que blandir el garrote y, por lo tanto, sólo  respetan “los estándares internacionales de derechos humanos”, – que ni respetan en su mismo país-, cuando su aplicación en países con débiles economías les permite explotarlos a su antojo. Y son hechos: acepta la democracia que les conviene.

ALL lo sabe muy bien, pero intenta persuadir a la corriente obamista y segundo-carrilera en los EEUU de que la Revolución se vendrá abajo al son de la  “mercantilización de la economía cubana” y el pluripartidismo. ¿No fue esa la tarea de Cuba Posible?

 Allí donde la democracia que exige EEUU (que es la misma que agrada a ALL), no elija a un gobierno que les permita satisfacer sus intereses de dominación imperial, no lo reconocen y lo agreden por múltiples vías y de diversas maneras. Para decirlo muy brevemente, pues los ejemplos son abrumadores.

Enrique Ubieta señala la debilidad de esa tesis con una simple síntesis: ALL  elude la experiencia histórica del capitalismo internacional y por lo tanto resulta extemporáneo e inadecuado para Cuba.

Pero es que a ALL no le convence el comunismo. En eso vibra en la misma cuerda que LVC, y su coordinación general. Lo dice él mismo, como también se declara sionista. Sólo esto último anularía toda la utilidad y pertinencia de una polémica y haría dudar a cualquiera formar equipo asesor a su lado, o reclutar como asesor. Excepto, como vemos, LVC. Si el respeto a las concepciones del prójimo llega al punto de aceptar el sionismo, habría que recordar que son ideas que producen muertos y el genocidio de todo un pueblo. Pero en eso estamos.

 Por insólito que parezca en otro momento de aquella polémica declara su “preferencia por el socialismo democrático”. Nunca ha explicado cómo se conjuga el sionismo con el socialismo democrático, al no ser que ALL tenga del sionismo una concepción que desconocemos y contraria a un vasto consenso internacional. Y eso, junto a su opción por la socialdemocracia, explica y fundamenta todo su peculiar discurso performático.

Si ALL no fue uno de los artífices de la política de Obama hacia Cuba, – como Dios-, habría que inventarlo. Pero no es necesario. Así como Cuba Posible surge casi al unísono con el despliegue de esa política, algunas tesis de ALL se corresponden al dedillo con ella. Quizás Obama hubiera aspirado a que en algún momento se derogara el bloqueo. Según los analistas del poder presidencial USA, tenía facultades para hacer más en el corto tiempo final en que dio, o pudo dar, aquellos primeros pasos. De todos modos era un prolegómeno que sembraba iniciales condiciones de posibilidad.

Barruntando ese probable futuro, frustrado después por el trumpismo, se desplegaron las banderas posibilistas: unos, soñando desde el tanque pensante con “acompañar”, (en realidad empujar hacia el “tránsito de régimen”, pluripartidista y no comunista), y no más imaginaron  una Cuba sin bloqueo, ya comenzaron a bloquear el proyecto socialista y, por supuesto, al Partido Comunista. Es lo que pretende hoy LVC. Lo decían sin mucha sutileza académica. Leamos a ALL:

El día que no haya una situación de emergencia coaccionando al pueblo cubano desde fuera (como el bloqueo), el PCC debe someterse a la competencia de cualquier grupo de cubanos leales al proyecto de nación.”.

En ese mismo párrafo se oyen los ecos de Obama en un teatro de Cuba invitándonos a olvidar la historia. Te reconozco, pero para borrarte. ¿Cómo lo amplifica LL?:

“El PCC y Fidel Castro tienen un lugar primordial en el nacionalismo cubano (…) pero la historia no es el elemento decisor del futuro”.

Las sutilezas, incluso semánticas, de ALL no le cubren de también poco sutiles contradicciones, pero muy elocuentes si se les presta la debida atención. ¿El bloqueo sólo “coacciona” al pueblo cubano? Si ALL emplea bien el español debe referirse a que coaccionar significa: “Ejercer fuerza o violencia física o psíquica sobre una persona para obligarla a decir o hacer algo contra su voluntad.”

Y ¿qué hace el pueblo cubano contra su voluntad? ¿Votar mayoritariamente por una Constitución que refrenda al Partido Comunista como la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, y reafirmar con ello su voluntad de persistir en el proyecto socialista? Aparte de la selección del curioso término para describir las consecuencias del bloqueo, nada dice aquí de las económicas, culturales y espirituales de esa política genocida. Último término este  que nunca he leído en el autor, por cierto. Pero es que quizás sólo habla de coacción para registrar su argumento estrella a la cuenta de la política del Partido, varias veces repetido en esa polémica y otros textos. Veamos:

Si el PCC es el mejor instrumento para avanzar el proyecto de nación (dígase desarrollo económico con equidad social y soberanía), no debe temer someterse al escrutinio público en competencia con una oposición leal con claras regulaciones  contra la injerencia extranjera”.

 ¿Ingenuidad? ¿Desconocimiento? Imposibles ambos. Primero: ¿y que son los referendos en Cuba sino escrutinio público?¿Qué son la selecciones de candidatos en cada barrio? ¿Las amplias consultas con todos los sectores y organizaciones sociales? ¿Qué son las amplias discusiones públicas de todos los documentos rectores de los últimos años y la Constitución misma?  Pero es claro que ALL no los considera así hasta que no existan varios partidos en “competencia”. Como si pudiera él, ni nadie, sólo en el traspatio de los EEUU, ofrecer un solo ejemplo donde un sistema pluripartidista y un gobierno incómodo, pudiera salvarse de injerencias, o simplemente gobernar “con claras regulaciones contra injerencia extranjera”.

Y no es que ALL viva en otro planeta, es que mora en la caverna platónica de sus aspiraciones ideológicas por más que diga abogar por soluciones no ideológicas. Ya sabemos; de un proyecto de nación no socialista y sin partido comunista. Al no ser, claro, un partido parlamentario, y plegado a las reglas de la democracia burguesa que, como dice Ubieta, contribuya al “color” y apariencia democráticos. Y mientras no pueda llegar al gobierno y menos al poder. ¿Es que no está al tanto ALL de las múltiples formas actuales de injerencia extranjera, de la que sueña que Cuba se libraría mágicamente con “regulaciones”? Por supuesto que lo está, y allí donde ocurren esas injerencias, suele ponerse subrepticiamente del lado del poder, y de la OEA de Almagro, si se trata de sacar del poder legítimo a un Evo Morales a quien culpó, todo en su gran estilo alambicado, del golpe de estado.

La primera de las injerencias es la del poder económico global del capital, que viola y barre con cualquier regulación incluso las que parecen más sólidas, sean las jurídicas nacionales o sean las de los “estándares internacionales de los derechos humanos”, esas que tan seráficamente nos propone ALL, una vez que se suspenda el bloqueo, serían respetadas en Cuba: pero después de repudiar el socialismo y al Partido Comunista.

Cuando esos “estándares democráticos internacionales” son pisoteados, por ejemplo, en un país llamado Bolivia, o en ese otro que casualmente  tiene por nombre Venezuela, ALL inmediatamente no toma posición con las víctimas, sino con los victimarios tanto de esos estándares, como de vidas humanas.

Y eso no asombraría nada al lector que tenga la curiosidad de leer completo un informe titulado Change In Post-Fidel Cuba: Political Liberalization, Economic Reform and Lessons for U.S. Policy  del cual es autor ALL en el 2011. Haciendo de analista en  un grupo de expertos nucleados  en una entidad llamada New America Foundation, organizados ahora bajo el nombre de New America. En el 2009   esa entidad recibía dólares del Departamento de Estado y la USAID (quien lo recibía de la CIA) con el objetivo de desarrollar redes inalámbricas encubiertas en Irán, Siria, Libia y Cuba. Ostentosa injerencia en los estándares internacionales de derechos humanos tan amados por ALL.

Citemos sólo un párrafo de aquel análisis y dejamos al lector interesado el cotejo con el  texto La Moderación…

“Al ignorar tanto el potencial de gobernabilidad de la élite cubana como el actual equilibrio de poder en el que la oposición está fragmentada, dispersa y sin un plan de gobernabilidad claramente articulado, Estados Unidos está optando por el camino más inestable e incierto hacia la transición política.

Los objetivos inmediatos de la política estadounidense hacia Cuba deben ser promover el crecimiento del mercado a través de la reforma económica y un proceso estable de liberalización política que dé la bienvenida al crecimiento de las organizaciones no partidistas de la sociedad civil cubana. En estas circunstancias, sería más apropiado dejar apoyos a la oposición política cubana, como la formación de líderes o el aumento del acceso a la información, en manos de socios de la sociedad civil en Estados Unidos.”  (**)

En aquel documento ALL adopta la función de un neoplattista en toda la línea. Todo ese artículo es un conjunto de consejos y recomendaciones al gobierno imperial de EEUU de cómo debe conducirse contra el país donde nació, por el que proclama su patriótico amor martiano en el debate antes aludido. Analiza, propone, como lo haría un norteamericano de cepa. No encontramos en él ni una gota de empatía hacia el país natal, ni una referencia condenatoria a la larga historia imperial contra Cuba. Nada. Un análisis frío, “académico” y “profesional” de un plattista en la corte del Rey Imperial. Ese es uno de los asesores de La Vieja Cuba. En realidad uno de los pocos que el sitio realmente merece.

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