Cuba, Logros de una Revolución hacia un socialismo próspero y sostenible

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Por: Francisco Grass

Para muchos cubanos la necesidad de una actualización en nuestro sistema económico, político, y social era algo que se había pospuesto por mucho tiempo o que en el mejor de los casos marchaba muy lento.

Es cierto que el mundo después de la caída del campo socialista suponía un reto para la pequeña isla que luchaba por preservar sus conquistas sociales ganadas durante el proceso revolucionario, todo esto en medio de una incertidumbre económica sin precedentes.

Si bien la economía cubana encontró en el pasado una gran ayuda económica al incorporarse al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) – el llamado «bloque del Este», o el «sistema soviético», la dependencia a este influyó en la tardía implantación de una estrategia propia de país para avanzar hacia una sociedad socialista próspera y sostenible, desde las particularidades de nuestro contexto y atemperada a la idiosincrasia del cubano.

El colapso del sistema soviético nos afectó ciertamente, pero no afectó solo a Cuba o nuestro modelo de desarrollo, sino que también dio cabida a los capitalistas a introducir en la mente de las personas la falsa semilla de la incapacidad del socialismo para garantizar una estabilidad económica, política y social en las naciones donde este se implementaba como vía de desarrollo.

Claro está que el sistema comunista de desarrollo ha sido el sistema más atacado y boicoteado de la historia, no es desconocido para nadie este hecho.

La realidad es que los países que han elegido democráticamente este modelo para desarrollarse viven en constante asecho y agresión por parte de las potencias capitalistas del mundo, en especial de los Estados Unidos de Norteamérica.

En tal contexto, el comunismo no ha podido ser medible en cuanto a su capacidad de desarrollo integral y económico en plenitud.

Cuba, por más de 60 años, ha sido un ejemplo de esta agresión sin precedentes por parte de la primera potencia económica del mundo. Aun así, sus logros en materia económica, política y social son significativos.

Lamentablemente, los pueblos al pasar el tiempo olvidan y esto no es algo que se pueda olvidar o tomar a la ligera.

El pueblo cubano no debe olvidar dos cosas fundamentales. La primera como era la vida de los cubanos antes del triunfo de la revolución. La segunda como una potencia como los Estados Unidos ha tratado siempre de socavar cualquier intento de Cuba por emprender un rumbo independiente a sus intereses.

Hoy día, existe una tendencia a desacreditar los logros de la Revolución amparándose en la situación económica de Cuba antes de 1959. Sin embargo, estos oportunistas no hablan de las causas del porqué de una revolución armada y el camino socialista de desarrollo, así como tampoco mencionan el bloqueo criminal impuesto a la Isla por más de 60 años el cual ha sido y es la principal traba que obstaculiza el desarrollo de un socialismo próspero y sostenible.

Es cierto que en la Cuba pre-revolucionaria (o sea antes de antes de 1959) se lograron importantes avances en el sector de las telecomunicaciones, el transporte, lo urbano, y en la industria azucarera. También es cierto que la historia de Cuba no se limita al período revolucionario.

Lógicamente, la revolución nunca ha tratado de eclipsar o ignorar lo que le ha antecedido, sería algo ilógico, pues eso fue lo que conllevó a su nacimiento.

Es, por ende, la Revolución Socialista, síntesis de valores, tradiciones, ideas, y aspiraciones históricas de un pueblo en un contexto de progresivas luchas por alcanzar la libertad y total independencia primeramente de España y luego del Imperio Norteamericano.

La Revolución fue y es la más genuina obra resultante del pueblo, y es el único camino democrático real para alcanzar nuestros objetivos de desarrollo.

Pero si es necesario, en pos de llevar la verdad a las personas que han olvidado, o se encuentran bajo la influencia de la desinformación y manipulación mediática promovida por los grandes medios del imperio y sus sucursales, se puede establecer una comparación entre la Cuba pre-revolucionaria y la actual, y así contribuir a informar al pueblo desde los hechos.

Comparación real entre la Cuba pre-revolucionaria y revolucionaria

Sector Educación

Teniendo en cuenta el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) en Cuba se garantiza la educación gratuita y universal a todos sus ciudadanos sin distinción de raza, genero, procedencia social o religión. Este derecho es un derecho primario universal y está consagrado en diferentes convenciones internacionales como es el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y en la Convención sobre los derechos del niño (que ha sido ratificada por todos los países con excepción de Estados Unidos).

Por otra parte, en el artículo 26 de la DUDH, se promueve el derecho al “pleno desarrollo de la personalidad humana» un principio rector de la pedagogía cubana y que se evidencia en todos los niveles de enseñanza a lo largo y ancho de la Isla.

Entendamos que este derecho que engloba otra serie de derechos esenciales para la sociedad en general no es producto del azar, es un derecho ganado por el pueblo y que es producto de la obra genuina de la revolución.

A continuación, se brindan elementos comparativos y con datos reales para que se evidencie el impacto que ha tenido la revolución en la tarea más humana que existe, llevar la luz de la verdad al pueblo con las letras.

Educación (Cuba pre-revolucionaria)

  • En 1953 el analfabetismo en la zona urbana registraba el 69,3% y en la rural el 88%
  • 10 000 maestros sin trabajo
  • En Oriente (hoy Guantánamo, Santiago de Cuba, Las Tunas, Holguín y Granma) la asistencia escolar era de un 34%
  • En 1949 el número de niños en edad escolar que no aparecen matriculados en las escuelas del país era de 1018410
  • No se invertían los fondos suficientes en las escuelas públicas
  • Las escuelas eran insuficientes
  • Las escuelas carecían de materiales, libros, muebles y otros recursos necesarios
  • Gran desproporción entre los alumnos que matriculan primer grado y los que terminan sexto
  • En la población escolar se notaba marcada subalimentación y salud precaria lo que determinaba con frecuencia el abandono escolar
  • El 44% de los campesinos no asistió, no pudo asistir jamás, a una escuela

Síntesis de la Etapa

La verdad es que en la Cuba pre-revolucionaria la educación apenas contaba con una infraestructura institucional que le permitiera hacer frente a la demanda educativa de la población.

Consecuentemente, la enseñanza secundaria básica era prácticamente inexistente antes de 1959 y la enseñanza preuniversitaria en el curso escolar 1958-1959 solo contaba con 21 escuelas y una matrícula de 37 248 estudiantes.

De igual forma, la educación técnica y profesional contaba en el curso 1958-1959 con 40 centros educativos y una matrícula de cerca de 15 mil alumnos.

Antes del triunfo revolucionario, no se contaba en la isla con un sistema de escuelas especiales que estuviera organizado y estructurado de forma científica.

Para este tipo de enseñanza solo existían 15 centros y algunas instituciones que atendían a 134 alumnos.

Estas instituciones eran financiadas en su mayoría por patronatos o personas motivadas por sentimientos humanitarios.

Por otro lado, la educación de adultos se reducía a 304 escuelas nocturnas en todo el país, que eran atendidas por 1 369 maestros y con una matrícula de 27 965 alumnos.

Generalmente, estos centros educativos estaban integrados fundamentalmente por adolescentes que procedían de escuelas primarias y que estaban interesados en elevar su nivel escolar. (No obstante, los planes de estudios y métodos de enseñanza aplicados en estos centros no respondían a las necesidades de la población adulta)

En la década del cincuenta, la mitad de la población en edad escolar no asistía a la escuela.

En las ciudades una de cada cinco personas no sabía leer ni escribir; en el sector rural, la situación era aún peor, de cada dos campesinos uno era analfabeto y las pocas escuelas que existían, permanecían abandonadas sin recursos

Era común el desempleo de los maestros, a pesar de la inmensa necesidad de su labor, y de los miles de niños que vivían al margen de la escuela. La instrucción pública languidecía mientras crecía la escuela privada.

Por otra parte, la enseñanza industrial se impartía realmente en un sólo centro con nivel equivalente a técnico medio.

Los 16 centros restantes sólo preparaban obreros calificados en pequeñas cantidades y su formación era muy limitada por carecer de presupuesto y la base material de estudio necesaria.

A pesar de ser Cuba un país agrícola, la enseñanza agropecuaria presentaba una situación crítica, pues sólo contaba con seis granjas escuelas y un instituto forestal con escasas posibilidades de matrícula y de recursos.

El mayor nivel de desarrollo se apreciaba en las escuelas de comercio con los estudios de economía y administración.

Existían 11 centros estatales y un número mayor controlado por organizaciones privadas.

De igual manera, la educación especial para impedidos físicos y mentales era virtualmente inexistente. (Las pocas instituciones que funcionaban sólo tenían un exiguo apoyo estatal y dependían, fundamentalmente, de patronatos particulares)

Había seis escuelas normales oficiales, una en cada capital de provincia, para la formación de maestros, con matrículas limitadas, donde era frecuente el fraude para la obtención de plazas.

Educación (Revolución en el poder)

  • 10 mil 707 instituciones educativas distribuidas en todo el país (2019) Educación General (MINED)
  • 745 mil 600 estudiantes con una cobertura docente superior al 93%, con un 23% del fondo estatal
  • 50 centros de Educación Superior integrados (MES)
  • 113 carreras y la Incorporación de Técnicos de Nivel Superior
  • 241 mil alumnos en la educación superior 23%
  • 140 mil computadoras conectadas, 170 enlaces por fibra óptica y 170 puntos wifi, con mejor ancho de banda
  • 11 carreras de ciencias médicas, con 101 mil estudiantes (50% de los estudiantes de educación superior)
  • 53 mil 298 profesores a tiempo completo y 7000 a tiempo parcial (66,9% son doctores y master)
  • Existen 29 escuelas de formación pedagógica de nivel medio superior en el país, con una matrícula superior a los 28 000 estudiantes
  • Se cuenta con un Centro Rector Ramal de las Ciencias Pedagógicas en Cuba, La Universidad de Ciencias Pedagógicas «Enrique José Varona» y facultades de educación en las distintas universidades del país.
  • 8 mil 542 estudiantes matriculados en 38 centros dedicados a la formación artística, 12 (nivel elemental), 12 (nivel medio), 13 (de ambos) y 1 (Universidad de las Artes)
  • En los últimos tres años las defensas de títulos de doctorado en Cuba han promediado unas 700 anualmente.
  • Las ciencias pedagógicas concentran el mayor porciento de doctores. En tanto otras, como las naturales y agropecuarias han ido decreciendo con el paso de los años.

Síntesis comparativa de ambas etapas

Antes de 1959 la educación en Cuba estaba dividida en privada y pública. La educación privada era solo para la burguesía y contaba con las mejores instalaciones y recursos. En cambio, la educación pública, la cual respondía a la mayoría del pueblo y por ende a la sociedad cubana, no contaba si quiera con los recursos elementales para llevar a cabo su misión social, si es que la tenía. Por tal motivo, en la Cuba pre-revolucionaria existía niveles altos de analfabetismo entre la población en la zona rural y la urbana por igual. Además, las condiciones sociales propias de la época favorecían la extrema pobreza, causando el abandono escolar de niños y jóvenes. Por otra parte, los maestros se encontraban en una situación desfavorable, la mayoría sin empleo y no tenían voz ni voto para cambiar las realidades de su propio sector o la realidad en que vivían.

En contraste, en la Cuba Revolucionaria la educación pasa a ser una responsabilidad del estado como un derecho universal. Además, desde el triunfo de la revolución socialista se llevó una estrategia nacional para erradicar el analfabetismo y se erigió y estructuró un Ministerio de Educación y Educación Superior, así como la creación de cientos de escuelas, centros de estudios superiores, institutos, universidades, escuelas pedagógicas, escuelas técnicas y de obreros calificados. Los maestros con la revolución ocupan el lugar en la sociedad que le corresponde, cuentan con el apoyo y el respaldo estatal, e influyen directamente en los cambios sociales que se producen, los mismos como principales responsables de formar al hombre nuevo del futuro, bajo las mejores ideas, conceptos, valores resultantes de las luchas del pueblo cubano por alcanzar su independencia, y de las clases oprimidas por alcanzar mejores niveles de vida a nivel global.

El estado cubano garantiza el empleo de todos sus maestros y maestras, y ha establecido en la Carta Magna de la Nación las leyes y normas que regulan esta esfera, destacándose el derecho a la educación gratuita y obligatoria hasta el 9no grado y gratuita hasta la universidad, aunque opcional, pues depende de la voluntad de las personas, las cuales labran su propio camino para su futuro y el de su familia.

Después de esta breve comparación de la Cuba pre-revolucionaria y la Cuba en revolución, se puede apreciar como la educación, un derecho primario, establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención de los Derechos del Niño, entre otros documentos, va a convertirse en uno de los pilares de la Revolución Socialista.

Por tanto, gracias a la obra desplegada por la revolución en materia educativa, Cuba se ha convertido no solamente en una nación libre de analfabetismo, sino en un país que, a pesar de ser subdesarrollado, se puede comparar en esta área con países del primer mundo como un paradigma de la educación latinoamericana y caribeña.

Finalmente, partiendo de la visión fidelista de que «un mundo mejor es posible» Cuba no solo se ha conformado en garantizar este derecho a sus habitantes, sino que ha desplegado una campaña de alfabetización internacional en donde se han beneficiado millones de niños, jóvenes y adultos en el continente, y en otras partes del mundo como África y Europa.

Terminemos esta comparación o contraste del sector educación en la Cuba pre-revolucionaria y la revolucionaria con dos frases de Fidel con respecto a la educación en Cuba y la batalla contra el analfabetismo:

…»una de las cosas verdaderamente dignas que esta Revolución ha hecho es haber convertido todas las grandes fortalezas militares en escuelas, y el haber convertido casi todos los cuarteles en escuelas»

“La historia de la educación, la epopéyica batalla contra el analfabetismo, que trazará pautas en este continente y llenará de prestigio a nuestra patria, es la historia que están escribiendo los hombres y mujeres humildes de nuestra patria; y son los hombres y las mujeres humildes los que llevarán sobre sus hombros ese honor, y los que llevarán sobre su sien esta gloria…”

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