Ataque pirata a Boca de Samá, octubre de 1971 #TenemosMemoria

Por: Israel Valdés Rodríguez.

El 12 de octubre de 1971 se produce un ataque pirata al caserío de Boca de Samá, al norte de Banes, actual provincia de Holguín, que ocasiona dos muertos y cuatro heridos.

Este hecho vandálico fue perpetrado por un grupo de terroristas de la organización contrarrevolucionaria Alpha 66, los que tripulaban dos lanchas piratas procedentes de la Florida, Estados Unidos, donde resultaron muertos los compañeros Lidio Rivaflechas Galano y Ramón Arturo Siams Portielles, y heridas a las hermanas Nancy y Angela Pavón Pavón, de 15 y 3 años de edad, respectivamente. La primera perdió un pie. También resultaron heridos Carlos Escalante Gómez y Jesús Igarza Osorio.

Síntesis biográfica de los dos combatientes caídos.

Lidio Rivaflecha Galán. Nació el 25 de septiembre de 1939 en San José, El Cobre, en la actual provincia Santiago de Cuba, en el seno de una humilde familia campesina. En su condición de hermano mayor se vio precisado a dedicarse a las duras faenas del campo desde la tierna edad de seis años, lo que le imposibilitó asistir a la escuela. Gracias al programa de la Revolución conocido como la Campaña de Alfabetización aprendió las primeras letras.

Desde pequeño Lidio fue un niño muy activo, le gustaba jugar a la pelota, era amable con sus amigos, disfrutaba mucho recoger café con su padre y un hermano. Cuando cumplió los doce años de edad, la familia se mudó para el cuartón El Tártaro, en el que realizó diversos trabajos agrícolas por un mísero salario y donde se mantuvo hasta cumplir los diecisiete años de edad.

En enero de 1960 ingresó en las Milicias Nacionales Serranas, en la compañía 102 cumplimentando sus primeros entrenamientos en la Unidad Militar de Chivirico, bajo el mando del teniente Antúnez y el jefe de Batallón Félix Guillermo, teniendo su primer gran atrincheramiento en La Gran Piedra cuando el cambio de gabinete de Estados Unidos.

En su condición de miliciano fue movilizado durante la agresión de Playa Girón en 1961. También participa en las operaciones realizadas durante la Lucha Contra Bandidos (LCB) en las montañas orientales en 1962.

Por su experiencia combativa es nuevamente movilizado para participar en la lucha contra bandidos, en esta ocasión en El Escambray. Concluida su estancia en esta región permanece atrincherado en las zonas de Chivirico, El Macho y posteriormente en Cienaguilla, en la provincia de Santiago de Cuba.

En muchas oportunidades fue movilizado voluntariamente a los cortes de caña, participó en tres zafras del pueblo y recogida de café, dando muestra de su interés por defender a cualquier precio la Revolución. Por sus indiscutibles méritos revolucionarios y la actitud ante las tareas de la Revolución, obtuvo la condición de militante del Partido Comunista de Cuba, en 1963.

En enero de 1964 es nombrado presidente de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP) en Chivirico y como tal despliega una magnífica labor, lo cual determina que tres años más tarde fuera seleccionado para integrar la delegación de Santiago de Cuba al III Congreso de dicha organización.

Con vista a superarse culturalmente ingresó en 1964 en la Escuela Básica de Instrucción Revolucionaria (EBIR), de La Zarza, en Chivirico, donde cursa estudios por espacio de seis meses.

El 31 de julio de 1968 ingresó en las filas del Ministerio del Interior(MININT) como soldado de la guarnición de la unidad del Departamento de Orden Público de Mayarí Abajo, actual provincia Holguín, donde permaneció hasta julio de 1970, en que por sus resultados de trabajo pasó a ser oficial del Departamento de Seguridad del Estado.

Ramón Arturo Siams Portielles. Nació el 2 de mayo de 1947 en el poblado de Boca de Samá, actual provincia de Holguín. Realizó sus estudios en una escuela particular, donde con el esfuerzo de sus padres, alcanzó el sexto grado a los 12 años. No realizó estudios superiores por no existir este nivel escolar en su zona de residencia.

La niñez de Siams Portielles fue extraordinariamente difícil. Las condiciones económicas del país, y en específico el humilde poblado donde nació, cuya actividad económica fundamental era la agricultura y la pesca, determina que, su hogar atraviese por una crítica situación económica, pues el mísero salario que devengaba el padre, apenas alcanzaba para mantener a la familia.

Ramón mantuvo en todo momento una conducta respetuosa y cariñosa con el resto de sus compañeros, con quienes tenía muy buenas relaciones. Era aficionado al deporte y en particular al beisbol. Al producirse el triunfo de la Revolución, con solo 13 años, se incorporó a la Campaña de Alfabetización con las brigadas “Conrado Benítez”.

Al terminar la Campaña de Alfabetización se incorporó como maestro a la división 50 del Ejército Rebelde en Antilla, donde permaneció en estas funciones hasta 1965, año en que fue desmovilizado.

Después de su desmovilización se integró a la producción como obrero agrícola como operador de un tractor de estera en el batallón regional de equipos pesados de la agrupación pecuaria. En este mismo lugar impartió clases de forma voluntaria a los trabajadores; se destacó por ser un obrero disciplinado y con muy buena actitud ante el trabajo.

El 5 de agosto de 1965 ingresó como miliciano auxiliar de las Tropas Guardafronteras, en el puesto El Ramón de Antilla, donde desempeñó distintas responsabilidades, tales como jefe de escuadra, pelotón y otras, dentro de la compañía de milicias del lugar. Su labor como auxiliar fue destacada tanto en las guardias como en las misiones de los servicios operativos que se le asignaban; siempre mostró disposición para realizar las tareas más difíciles.

En 1971 fue seleccionado para cursar la escuela de milicias de las Tropas Guardafronteras, en el puesto de Boca de Samá. Por sus dotes de mando, seriedad y responsabilidad, se le designó jefe de pelotón del personal alumno.

Ramón Arturo se encontraba de guardia en un amarradero de embarcaciones, cercano al Puesto de Guardafronteras, cuando se produjo el ataque, siendo asesinado por los disparos de ametralladoras que sobre el indefenso lugar hicieron los atacantes.

El lamento de una inocente niña.

Nancy Pavón Pavón fue testigo y víctima de ese ataque terrorista. Un proyectil de ametralladora calibre 50 le destrozó el pie derecho. Ella ha declarado: “Yo había cumplido 15 años, y el anhelo mío era cuando hacía comedias en la escuela era que llegara el día de usar tacones. Nunca pude hacerlo, por esos desgraciados que destrozaron mi juventud. Nunca he sido feliz en mi vida:”

Hay que recordar que las actividades terroristas contra Cuba han cobrado la vida de 3 478 personas y han provocado 2 099 discapacitados.

Este es el precio que ha tenido que pagar nuestro pueblo por querer ser libres, independientes y soberanos.

Preguntas sin respuestas.

¿De donde zarparon las lanchas agresoras?

¿A dónde regresaron después de cometer este acto criminal?

¿Quiénes seleccionaron, entrenaron, financiaron y armaron a estos terroristas?

¿Qué acción de justicia realizaron los tribunales norteamericanos respecto a los autores intelectuales y directos de este acto terrorista?

Las respuestas a estas preguntas están precisamente en ese país que nos acusa de terroristas.

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