LA GUAGUA: El otro incendio a vencer

A propósito de los rayos y otros fenómenos naturales que han causado desastres, en el tramo anterior de La Guagua trajimos a bordo esta frase de Simón Bolívar:

¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!

En este segmento final de ese recorrido diremos que así respondió el hombre de las dificultades, El Libertador, a los clérigos realistas que mintieron aprovechándose inescrupulosamente de los millares de fallecidos y las destrucciones materiales que causó un terremoto.

Un elemento esgrimido fue que el mismo día del sismo, 26 de marzo de 1812, era Jueves Santo y que los mayores daños los causó en zonas bajo el poder de los republicanos, mientras que las controladas por la monarquía fueron afectadas en menor medida o apenas tuvieron perjuicios.

Frailes y sacerdotes realistas predicaron que se trataba de un castigo divino por alzarse contra Fernando VII, lo cual perseguía el propósito de frenar la participación popular en la lucha por su independencia.

Cuando las tropas españolas retomaban algún territorio, aprovechaban la victoria para reforzar la idea de la sanción celestial sobre el ejército rebelde, que también tuvo numerosas bajas al derrumbarse sus cuarteles.

Los republicanos tenían muy escasas posibilidades de reconstruir las ciudades y reorganizar sus fuerzas armadas porque el dinero era extremadamente insuficiente.

Han pasado muchos años, pero la esencia del procedimiento se mantiene, aunque actualizado en correspondencia con el desarrollo de la ciencia y la técnica para confundir y restar el apoyo a la Revolución, lo cual el propio gobierno de los Estados Unidos reconoció en la década de los 60 del siglo pasado.

En relación con el incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas, en las últimas horas han emitido falsedades sobre las cuales Francisnet Díaz Rondón dice:

Corrieron la bola de que Cuba rechazó de cuajo la ayuda ofrecida por EE.UU., que toda la población de Matanzas tiene que evacuarse, que los asesores mexicanos no quieren seguir y piensan irse, y mil idioteces más.

Dixie Edith dice:

Cuando un vecino, o un país necesita ayuda, lo realmente humano, ético, decente, es brindar la ayuda.

No hay que esperar o exigir que te la pidan, o limpiarse las manos, cual romano célebre, ofreciendo ayuda técnica telefónica….

Lo otro es maldad y prepotencia. Así de simple…

Camila Martínez Fernández dice:

Indigna cómo, en el afán de desprestigiar a Cuba, califican a quienes dirigen un comando y a los bomberos heridos y desaparecidos de inexpertos e irresponsables. ¿Acaso no saben de la idiosincrasia de un bombero? La moral de un bombero se basa en el altruismo y el compañerismo.

Marvelis Garcia Moreira dice:

Claro que no saben el trabajo ni el sacrificio de un bombero, mi esposo es uno de esos titanes que está ahí y a mí me indigna ver los comentarios absurdos que personas inescrupulosas e insolentes hacen al respecto de la labor de estos héroes. Ojalá nunca esas malas personas tengan que pasar por un incendio ni por las consecuencias que estos provocan.

Yanet Trejo Medina dice:

Que falta de respeto de sentimiento hacia el pueblo y las familias que han perdido sus hijos y sus familiares

Francisnet Díaz Rondón dice:

Yanet Trejo Medina imagínate, los que se han dedicado a propagar noticias falsas, como la muerte de un joven bombero herido y que aún vive.

Emilio Miranda recomienda:

Quiten a toda esa gente de basura de su muro, que lo único que hacen es empañar la esencia de lo que publican !!!!

Rafael Alemañez sugiere:

Francisnet, amigo, no discrepe con tontos, los rebuznos no llegan al cielo.

En resumen: El lado positivo de estas falsedades, calumnias y tergiversaciones es que al ser descubiertos, no pueden volver nunca más fuentes de información creíble. No obstante, los incendios que causan, también hay que apagarlos. Todos podemos y tenemos el deber de ser bomberos en ese combate contra este tipo de incendios.

Desde aquí puede acceder a guaguas anteriores

En una reunión con trabajadores de la Cooperativa de Ómnibus Aliados en La Habana, el 30 de marzo de 1959, Fidel dijo: «Ustedes saben que uno de los lugares donde más se discute de política, de revolución, de economía y de todo, es en el ómnibus, ¿no? Es como una plaza pública el ómnibus, es como una mesa redonda; un ómnibus es como una mesa redonda permanente, donde todo el que sube opina. (…) a veces pregunto qué se habla en los ómnibus, para enterarme de cómo andan las cosas.»

Fuente

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