Ofensiva final rebelde; Campaña de Las Villas (I) #Cuba

Por Dr Roberto Pérez Rivero.*

 La Campaña en la Provincia Las Villas se gestó y desarrolló en contexto y espacio temporal similar a la Campaña de Oriente. La región central del país fue el otro escenario principal de los últimos meses de la Guerra de Liberación Nacional.

Ya se ha estudiado el preámbulo de la Campaña de Oriente y los preparativos generales del Ejército Rebelde para llevar a cabo la Ofensiva Final; por tanto, se conoce por qué se desarrolló la invasión de las columnas 2 “Antonio Maceo” y 8 “Ciro Redondo”, desde la Sierra Maestra hacia el centro de la isla.

La culminación del movimiento invasor fue la Campaña de Las Villas, en la que las fuerzas guerrilleras que operaban en esa región desde meses antes, las columnas 2 y 8, y otras unidades que de conjunto conformaron el Frente Norte y Frente Centro-Sur; todas a las órdenes de los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara, lograron liberar los principales pueblos y ciudades de la provincia e impedir que el enemigo se replegara hacia el extremo occidental y sobre todo que pasara con refuerzos hacia el Oriente del país.

El 16 de noviembre de 2007, en la reflexión titulada “En honor a Sergio del Valle”, que dedicó el compañero Fidel a ese destacado combatiente revolucionario, al recordar la participación de Sergio en la hazaña invasora, apuntó:

“Tú marchaste, Sergio, con Camilo hacia Pinar del Río en la Columna Invasora. Todavía yo no había aprendido que la guerra se gana cuando las fuerzas de operaciones enemigas han sido destruidas. Me guiaba en ese momento por la historia de Cuba sin advertir que en nuestra aislada isla no era posible un Ayacucho. Arriesgué las fuerzas de Camilo y las fuerzas del Che, con las cuales habríamos adelantado la caída de la tiranía.”

Esa valoración del Comandante en Jefe también fue expuesta en la entrevista que concedió Ignacio Ramonet. Después de explicar cómo se preparó la Columna 1 para rechazar la ofensiva de verano del ejército de la tiranía contra la Sierra Maestra señaló:

“Derrotada aquella última ofensiva, nuestras fuerzas, equipadas con las armas arrebatadas al enemigo, pasaron de 300 a 900 hombres armados; con ellos invadimos casi todo el país. Finalizado el contragolpe organizamos, o más bien reorganizamos las columnas. Primero preequipamos y reforzamos dos bien fuertes, la del Che, con 140 hombres, y la de Camilo con 90. Con ambas avanzamos hasta la mitad de la isla. Por el número parecen y eran efectivamente pequeñas; por la capacidad de golpear eran temibles. La de Camilo debía seguir hasta Pinar el Río, pero la detuvimos en Santa Clara.

¿Por qué? (preguntó I. Ramonet)

¿Por qué paramos y no enviamos a Camilo hasta Pinar del Río? Sencillamente porque comprendimos en los hechos que teníamos en la cabeza la historia de la invasión en la Guerra de Independencia de 1895, y pesaba mucho esa influencia histórica. Pero cuando Camilo llegó al centro no tenía sentido estratégico llevar la invasión hasta allá. Por otro lado, determinadas circunstancias de la situación en Las Villas hacían recomendable que Camilo reforzara la acción miliar y de política unitaria que debñía llevar a cabo el Che en ese territorio. Nos dimos cuenta de que vivíamos otra época y eran otras las circunstancias, bien diferentes, y carecía de sentido llevar la invasiópn hasta Pinar del Río. En un momento dado le indiqué a Camilo: “Párate en el centro y únete al Che.”[1]

Tales reflexiones de Fidel enseñan cómo asimilar las enseñanzas de la historia. El Comandante en Jefe también ha reconocido en varias oportunidades la magnitud de la epopeya protagonizada por ellos; por ejemplo, valorando las cualidades del Che como jefe militar indicó: “!Che era un maestro de la guerra, Che era un artista de la lucha guerrillera!. Y lo demostró infinidad de veces, pero lo demostró sobre todo en dos extraordinarias proezas, una de ellas la invasión… pero además lo demostró en su fulminante campaña de Las Villas y lo demostró, sobre todo, en su audaz ataque a la ciudad de Santa Clara, penetrando con una columna de apenas 300 hombres en una ciudad defendida por tanques, artillería y varios miles de soldados de infantería”.[2]

La propia experiencia de la Guerra de Liberación Nacional, y los 50 años de defensa de la Revolución permiten a un hombre de la talla de Fidel, con estos conocimientos y la perspectiva ventajosa que ofrece el tiempo transcurrido, sacar las mejores lecciones de un hecho histórico como éste. Su evaluación no se limita a comprender y reconocer lo que realmente significó la invasión: un empuje indiscutible al triunfo que se alcanzó, sino que en sus análisis concluye como hubiera sido mejor.[3]

[1] Ramonet, Ignacio: Cien horas con Fidel. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, Ciudad de la Habana, 2006, pp. 223-224.

[2] Fidel Castro Ruz: Discurso pronunciado en la Velada Solemne el 18 de octubre de 1967.

[3] Lógica similar de análisis la ha desarrollado al considerar otros hechos relevantes de nuestra historia más reciente; dos ejemplos: la guerra contra la tiranía pudo haberse iniciado directamente en la Sierra Maestra y no después del “Moncada” o el “Granma”. La victoria de Playa Girón podía lograrse en menos tiempo.

* Presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC)

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