Bernabé Ordaz: guerrillero, revolucionario y científico. #Cuba

 

Por Israel Valdés Rodríguez*

Se considera que el punto de partida de la política científica cubana fue el 15 de enero de 1960, cuando el líder histórico de nuestra Revolución planteó: “El futuro de nuestra patria, tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando: lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia, ya que una parte considerable de nuestro pueblo, no tenía acceso a la cultura, ni a la ciencia.” (1)

Durante todos estos años de Revolución, Cuba ha creado su potencial científico, siendo el más importante, el hombre y la mujer de ciencia que nació y se formó en nuestra Revolución Socialista. El trabajador de la ciencia cubana “es un exponente del sistema de valores inherentes a la sociedad socialista, forma parte activa de esta y tiene en ella un trascendente papel que va desde la alta estima y consideración de que es objeto la comunidad científica cubana, hasta la inmensa responsabilidad que se deriva del decisivo aporte que de ella se espera, de ahí la importancia de su conciencia moral.” (2)

Nuestro biografiado es uno de esos hombres, que aunque nació antes del triunfo revolucionario de enero de 1959, se convirtió en un verdadero paradigma de los científicos cubanos, por sus aportes científicos y por sus valores humanos.

Eduardo Bernabé Ordaz Ducunge (Bernabelito). Nació el 13 de octubre del 1921 en San Antonio de los Baños. Fue el sexto de diez hermanos (4 hembras y 6 varones).

Cursó los estudios primarios en una Escuelita Pública de su municipio natal. Allí también fue monaguillo de la Iglesia Católica de esa localidad. En el año 1932, por cuestiones de mejoras económicas, la familia se traslada con toda su prole hacia el Cayo La Rosa, en Bauta, donde el hermano mayor y su padre habían conseguido trabajo en la recién fundada Compañía Textilera de Ariguanabo S.A.”, propiedad del norteamericano Dayton Hedges.

Con 11 años de edad continuó sus estudios en la Academia José Martí, de Bauta, pagando sus estudios con el salario que obtenía como mozo de limpieza de la pizarra telefónica de la Textilera y poco tiempo después, como empleado telefónico, en horario nocturno.

Apenas con 15 años estudió trompeta, y a finales de la década del 30 integró la Banda de Música de la Textilera donde se destacó en ese instrumento musical. Gracias al apoyo de sus hermanos logró matricular el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao, donde se vinculó a las luchas estudiantiles, llegando a ser Presidente de la Asociación de Alumnos, actividad en la que puso de manifiesto sus capacidades organizativas.

En el año 1942 ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, donde fungió como Vice- Presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina y miembro del Secretariado de la FEU, razón por la cual tuvo contactos directos con José Antonio Echeverría y otros altos dirigentes estudiantiles. De esta manera se incorporó a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, convirtiéndose en un gran activista revolucionario.

En su etapa de estudiante universitario creó el Grupo Musical Copacabana con sus compañeros de estudio, en el que tocaba la trompeta, instrumento musical que nunca dejó de ensayar. Con este grupo realizó varias giras por la provincia de La Habana y con la remuneración que obtenía sufragaba el alquiler de las casas donde pernoctaban.

En el año 1951 se graduó como médico de la especialidad de Anestesiología en el Hospital General Calixto García. De inmediato comenzó a laborar en la clínica Damas Católicas del Vedado. Acudía con frecuencia al hospital de San Antonio de los Baños donde atendía a sus pobladores.

En aquellos primeros años de graduado, nunca dejó de visitar el Hospital Calixto García donde era muy querido. Allí conoció al Dr. Rafael García Bárcena, profesor de la Universidad de la Habana y fundador del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), con el que posteriormente comenzó a conspirar y llegaron a diseñar un plan para la toma del Campamento Militar de Columbia, pero el proyecto llegó al conocimiento de los órganos represivos y frustrados los planes, por lo que García Bárcena y muchos de los complotados fueron arrestados, pero Ordaz fue uno de los pocos que pudieron escapar de aquella redada, aunque a partir de entonces fue fichado por el Buró de Investigaciones.

A pesar de todo, Ordaz se incorporó a una Célula de Acción y Sabotaje junto a los jóvenes revolucionarios Fructuoso Rodríguez, Álvaro Barba y otros, actividad que intensificó su búsqueda por los Órganos Represivos de la tiranía y que lo obligó a pasar a la clandestinidad. Estuvo preso en 13 ocasiones en varias Estaciones de la Policía, en el SIM, en La Cabaña y en el Castillo de El Príncipe.

Producto del constante asedio de los órganos represivos y de la necesidad de médicos, en enero de 1958 fue enviado a la Sierra Maestra por la Dirección del Movimiento 26 de Julio, incorporándose a la lucha guerrillera como médico de la Columna 1 «José Martí«, donde alcanzó el grado de Capitán.

En la Sierra participó en varios combates, desempeñando cabalmente su función de habilitar diferentes casas y locales como hospitales para la atención de los heridos. A mediados de ese año fue enviado al llano por Fidel para realizar coordinaciones en varios hospitales, entre estos, el Calixto García. Una vez concluida sus diligencias, retorno a la guerrilla en la Sierra Maestra.

De guerrillero a científico.

En los primeros días de enero de 1959 fue ascendido al grado de comandante del Ejército Rebelde por orden del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y designado director del entonces Hospital de Mazorra. El 9 de enero de 1959, toma posesión de la dirección del centro hospitalario y con el apoyo del Gobierno Revolucionario a través del Ministerio de Salud Pública demolió las llamadas perreras, edificó confortables pabellones y emprendió el remozamiento de las instalaciones que podían ser aprovechadas. Al mismo tiempo, puso todo su empeño en garantizar la atención médica especializada y el aseguramiento de las necesidades básicas de aquellos cientos de pacientes desamparados por el anterior régimen tiránico: higienización, alimentación y aseguramiento logístico de todo tipo.

Un principio fundamental de la Ética Médica que se puso en práctica desde los primeros momentos fue el deber de preservar la vida y el respeto a la dignidad humana de los pacientes mentales, como política institucional, así como, la introducción de un enfoque científico en el tratamiento médico. A partir de este instante el centro hospitalario es bautizado con el nombre de Hospital Psiquiátrico de La Habana.

En aquella primera etapa como director, Ordaz realizaba los acostumbrados recorridos por la instalación en un caballo moro que le obsequiara un amigo. Comenzó así su activa e ininterrumpida participación en una trascendental tarea que la Revolución le había encomendado.

Fue un gran aficionado del béisbol y participó directamente en muchos juegos. Fundó el equipo del Hospital Psiquiátrico de la Habana que aportó infinidad de trofeos a la entidad y logró captar algunas glorias de este deporte para integrar la nómina, como lo fueron el desaparecido y formidable lanzador zurdo Santiago «Changa» Mederos y el jardinero central Armando Capiró, entre otros.

Se caracterizaba por su sencillez, modestia, su sensibilidad humana y altruismo. Poseía una gran energía y disposición para enfrentar resueltamente las dificultades y problemas que surgieran. Acostumbraba a usar un sombrero alón y mantuvo su barba, como en los tiempos legendarios de la lucha insurreccional en la Sierra Maestra.

En su escritorio de trabajo se apreciaban montones de papeles y además una Biblia y un rosario, pues fue un hombre de una profunda fe religiosa y un ejemplo de militante comunista. Nunca existió contradicción entre su fe religiosa y su compromiso con la Patria. Tuvo el privilegio de recibir al Papa Juan Pablo II en su visita a Cuba en el año 1998.

Ordaz fue miembro de la Sociedad Cubana de Psiquiatría y Psicología, así como de varias organizaciones psiquiátricas internacionales. Gozaba también de la distinción de Héroe Nacional del Trabajo. Fue Fundador del Partido Comunista de Cuba y Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, desde su creación en el año 1976 hasta la conclusión de la «V Legislatura» en el año 2003. En septiembre del 1997 recibió el Premio de Administración de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) cuyo valor en metálico (5000 dólares) donó al Sistema de Salud Cubano. Se desempeñó como Presidente del Grupo Parlamentario por la Paz, donde desarrolló varias y exitosas campañas en diferentes países, por lo que fue propuesto en Chile para Premio Nóbel de la Paz.

En enero del 2004 recibió la condición honorífica de Director Fundador del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Recibió 25 condecoraciones entre las que se destacan la de Combatiente de la Guerra de Liberación, Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba y la Orden Lázaro Peña.

Fue Miembro de Honor de ocho sociedades psiquiátricas de América Latina; Miembro de Honor de las Sociedades Cubanas de Psiquiatría, Psicología de la Salud y Epilepsia. Su mayor condecoración fue la gratitud y el amor de los pacientes psiquiátricos que lo llamaban: «Papá Ordaz».

Falleció el 21 de mayo del 2006, a los 84 años de edad, producto de una insuficiencia renal crónica. Fue enterrado con honores militares; sus restos descansan en el Panteón de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de la Necrópolis de Colón. El 9 de enero del 2007, fue develado un busto de Ordaz y a partir de ese día, el Hospital Psiquiátrico de La Habana lleva su nombre: «Comandante Dr. Eduardo Bernabé Ordaz Ducunge».

La gran epopeya de este incansable luchador fue: «Convertir un reclusorio de enfermos mentales en un modelo para la psiquiatría mundial».

Citas y Referencias.

1 Castro, Fidel: Discurso en el acto conmemorativo por el XX aniversario de la Sociedada Espeleológica de Cuba. Año 1960.

2 Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia. Página 1, último párrafo.

* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

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